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Superintendente Estatal de California Visita Tijuana

December 4, 2017

Por Alexandra Mendoza

Por motivos familiares, Joana Verduzco de 14 años ha tenido que cambiar de escuelas entre Tijuana y California no una, no dos, sino tres veces.

De kínder a cuarto de primaria cursó la escuela en California, después regresó con su familia a México. Luego nuevamente a Estados Unidos entre quinto y sexto grado, y finalmente, regresó para entrar a la secundaria en Tijuana en donde ahora, cursa el tercer grado.

Cada cambio de escuela la ha obligado a readaptarse en poco tiempo.

“En matemáticas era muy diferente, porque (en California) van más adelantados de aquí, entonces yo iba para allá y estaba atrasada”, cita como ejemplo la joven nacida en Moreno Valley, California. “Yo tenía que ponerme a estudiar más y dar más esfuerzo de mí para poder estar al corriente con los otros niños”, agregó.

No sólo los sistemas educativos son distintos, sino también otros factores que van desde la cultura, los horarios, el uniforme, la tecnología en el salón de clases y evidentemente, el idioma.

“En el lenguaje te confundes, y sí es más difícil porque estás acostumbrada a que te lo expliquen en español o que te lo expliquen en inglés”, menciona la hoy estudiante de la Secundaria Leyes de Reforma de Tijuana.

Casos como el de Joana abundan en la región fronteriza. Tanto de niños y jóvenes que iniciaron sus estudios en Estados Unidos y ahora los continúan en México, como viceversa.

Se estima que en Baja California estudian cerca de 52 mil alumnos nacidos en Estados Unidos, en su mayoría de California. Estos niños y jóvenes se ven forzados a mudarse por distintos motivos, ya sea económicos, familiares o en algunos casos, migratorios.

En California, alrededor de 300 mil estudiantes son indocumentados, mientras que otro millón tiene inmigrantes indocumentados.

Por ello, es que autoridades educativas tanto de California como Baja California ya analizan estrategias para ayudar a los “estudiantes que comparten” con la transición de sistemas escolares.
Este modelo incluiría un intercambio de expedientes de estudiantes, capacitación de maestros bilingües y el desarrollo de un currículo binacional que permita a estudiantes revalidar sus materias.

“Si estudiantes trabajan duro y casi se gradúan, pero no obtienen su título de preparatoria (en California), queremos encontrar la forma de que ellos puedan graduarse en México y que también tengan su título en California”, señaló el superintendente de California, Tom Torlakson.

Por su parte, el Secretario de Educación de Baja California, Miguel Ángel Mendoza coincidió en la importancia de reforzar alianzas para “ofrecer un sistema educativo para que niños no pierdan tiempo y puedan desarrollarse en Baja California o California”.

En la que fue su primera visita a Tijuana organizada por la Asociación de Educación Bilingüe de California (CABE), el superintendente Torlakson pudo escuchar las historias de niños y jóvenes que crecieron en Estados Unidos y ahora viven en México.

Una de las historias que más le conmovió fue la de Clara Mateos de nueve años, quien inició su educación primaria en la escuela Los Medanos de Pittsburg, California. Casualmente, esta escuela está ubicada a dos kilómetros de la casa del superintendente.

“Esa fue una sorpresa, es un mundo pequeño”, expresó Torlakson en su recorrido por la escuela primaria José Larroque.

El funcionario conoció otros casos, desde niños que todavía se les facilita más hablar en inglés como de aquellos que ya lo han dejado de practicar y poco a poco se acostumbran al español.
Algunos están en México por decisión de sus padres y otros se vieron forzados por cuestiones migratorias.

La intención de los secretarios de educación de California y Baja California es “duplicar, triplicar o cuadruplicar” el programa de capacitación bilingüe para maestros, así como el intercambio académico de personal docente.

Y es que California anticipa un aumento en el número de deportaciones debido al endurecimiento de las leyes migratorias por parte de la actual administración federal
Si bien dicen, protegerán a sus estudiantes, autoridades de los dos países buscan trabajar en conjunto para asegurar que en el peor de los escenarios podrían continuar sus estudios en otro país.

“Más vale estar prevenidos porque no sabemos qué es lo que pueda suceder”, expresó Marcela Celorio, cónsul general de México en San Diego. “Entonces es darles las herramientas para que los mexicanos en la circunscripción tengan opciones y que se sepan qué hacer en determinado momento”.

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