Editorial, SPORTS, Stories

Héroes y Milagros

September 20, 2017

Por León Bravo

Foto / Wikimedia Commons

Nosotros, los que escribimos y comentamos sobre temas deportivos, tenemos la culpa.

Nadie de nosotros puede, ni debe de quedar exento, de asumir la responsabilidad de haber caído en el mismo error mil veces.

Ha llegado el momento de reconocer que en nuestras crónicas, opiniones o reportajes deportivos, hemos abusado, y por ende devaluado, la palabra héroe y la palabra milagro.

Cuando un jugador consigue un gol para darle la victoria a su selección nacional, los periodistas califiquemos al anotador de ser el salvador de todo un país y además cometemos el tonto error de subirlo a un pedestal al cual no pertenece.

Cuando un portero hace su trabajo y desvía con las palmas de sus manos un balón que iba destinado a tocar las redes, nos desbordamos en elogios y aseguramos que el cancerbero realizó una maniobra milagrosa, prodigiosa, incomparable.

Con estos adjetivos que generosamente les brindamos a los deportistas, lo único que estamos haciendo es convertir un evento trivial en un acontecimiento aparentemente trascendental para la vida de millones de personas.

Los jugadores de fútbol, o de cualquier otro deporte, no son ningunos héroes y están muy lejos de poder hacer milagros.

En nuestro afán por agrandar la figura de los deportistas y las acciones que realizan dentro del terreno de juego, los periodistas hemos construido héroes con pies de barro y relatado milagros que en realidad nunca existieron.

Aquel jugador que con su gol hizo campeón a su equipo no es un héroe.

Aquel portero que atajó un penalti en un Mundial de fútbol no realizó ningún milagro.

Un verdadero héroe es aquel que con sus acciones salva la vida de su prójimo.

Un verdadero héroe es aquel que arriesga su integridad física para rescatar a un compañero de una terrible situación.

Un verdadero héroe es aquel que no deja en el olvido a un colega, a un amigo, a un ser humano, que por azares del destino, ha caído en la desgracia.

Las descripciones que te acabo de ofrecer de la palabra héroe se ajustan perfectamente a todos y cada uno de los hombres y mujeres que hicieron todo lo que estaba a su alcance para rescatar con vida a los niños del Colegio Rebsamen.

A la 1:15 de la tarde del pasado 19 de septiembre, decenas de pequeños quedaron enterrados entre los escombros de la escuela que colapsó tras el terremoto de 7.1 grados que desoló a la Ciudad de México

Tras días enteros de trabajo y sacrificio, los rescatistas que ayudaron a salir vivos a la mayoría de los niños atrapados en los escombros de la escuela conformaron un verdadero milagro.

Los héroes sí existen, pero este término le queda muy grande a cualquier deportista.

Los milagros sí existen, pero ningún futbolista, beisbolista, o deportista en general, es capaz de crear uno.

El meter un gol para ganar un trofeo no constituye un milagro protagonizado por un héroe.

El conectar un cuadrangular para obtener la Serie Mundial es una situación trivial que no debe calificarse como un acto divino.

El mantener y sacar con vida a decenas de niños que estuvieron enterrados en escombros, eso sí es un milagro protagonizado por verdaderos héroes.

Por esos héroes, por esos hombres y mujeres que arriesgaron su vida para salvar otras, va este reconocimiento transformado en un grito muy sentido que sale de mi corazón.

¡Mé-xi-co… Mé-xi-co…Mé-xi-co… tierra de héroes, tierra de milagros!

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