Editorial, SPORTS

Un Grito a la Justicia

July 16, 2018

Por León Bravo

El crimen fue brutal, aterrador, despiadado, salvaje e inhumano.

El rostro de la hermosa joven de raza negra quedó desfigurado por los feroces golpes que recibió.

Ojos hinchados, hematomas y sangre fresca escurriendo en la frente conformaban la dantesca pintura que solamente un animal es capaz de crear con sus deplorables y cobardes puños.

La víctima es Delicia Cordon, una joven de cuerpo espectacular y rostro angelical, tuvo la desgracia de caer en manos de un pelafustán que se dedica a jugar futbol americano profesional.

LeSean McCoy, corredor de los Bills de Buffalo, es señalado como el agresor del espantoso ataque.

De acuerdo a una amiga de Cordon, el estrella de la NFL había mostrado varias veces su violenta personalidad.

“Callé cuando a golpes le rompiste las costillas a tu perro, cuando te inyectabas sustancias en tu cuerpo, cuando maltratabas a las personas, pero esto no te lo voy a permitir”, escribió la amiga de Cordon bajo la fotografía de la víctima que yacía en una cama con el rostro ensangrentado y que publicó en redes sociales.

En este mismo espacio he documentado acciones incomprensibles, acciones llenas de ira, coraje y violencia cometidas por jugadores de la NFL.

Pensé que el caso de Adrian Peterson era el más deleznable que me había tocado narrar en esta columna.

El entonces corredor de los Vikingos de Minnesota solía golpear despiadadamente a su pequeño hijo de apenas cuatro años de edad con ramas de árbol para disciplinarlo, para obligarlo a tomar siestas y para que aprendiera a recoger sus juguetes.

La estupidez mental de Peterson fue sancionada por la NFL con dos meses de suspensión y después el jugador volvió sin ningún problema a los emparrillados.

Ciertamente, el abusar de un menor de la manera en que Peterson lo hizo con su hijo, merecía la expulsion definitiva de la NFL.

Ese castigo hubiera sido verdaderamente ejemplar y tal vez hubiera prevenido la cantidad infinita de actos de violencia doméstica que han venido protagonizando los jugadores de la NFL.

La impunidad que existe en la NFL es aberrante, sobre todo cuando se trata de actos que solamente una bestia es capaz de concebir y llevar a cabo.

La fotografía que vi de Delicia Cordon, con el rostro hinchado, desfigurado y ensangrentado, debe de ser evidencia suficiente, no solo para para expulsar a McCoy de la NFL, sino para que se abra un juicio en su contra por intento de homicidio.

A McCoy no se le debe dar la oportunidad nunca más de representar a un equipo de la NFL, pero más que eso, se le de debe perseguir como un asesino en ciernes.

Ver la imagen de Delicia Cordón no hizo más que traer a mi mente el recuerdo de Nicole Brown, la mujer asesinada por el OJ Simpson, también astro de la NFL.

Ni la NFL, ni las autoridades, deben permitir que la historia de Nicole se vuelva a repetir.

Antes de que McCoy se convierta en el siguiente OJ Simpson, el sistema legal y judicial de este país debe dejar caer todo su peso sobre el energúmeno corredor de los Bills de Buffalo.

Be Sociable, Share!
  • www.telemundo20.com

Comments

No comments yet.

Leave a Reply

  • www.telemundo20.com