Editorial, SPORTS

Soñar Cuesta Mucho

July 9, 2018

Por León Bravo

La diferencia entre un maestro y un aspirante a serlo es la ecuanimidad.

La diferencia entre un un soñador y un visionario es la conciencia.

Un hombre que acepta la derrota es ecuánime y consciente.

Un hombre que culpa a otros por la derrota es un hombre inseguro lleno de resentimientos.

Solo un maestro con conciencia plena de los límites que puede alcanzar es capaz de poner en perspectiva la realidad que lo rodea para que otros la comprenden.

Antes de iniciar el Mundial de Rusia, los jugadores de la selección mexicana aprovechaban cualquier oportunidad para presumir una mentalidad de la que todavía están muy lejos de obtener.

“Vamos a ser campeones del mundo”, dijo Andrés Guardado.

“Yo no pienso en un quinto partido, eso sería limitarme, yo pienso en ser campeón del mundo”, dijo Guillermo Ochoa

“Hay que imaginarnos cosas chingonas”, dijo Javier Hernández.

Cuando la selección quedó eliminada del Mundial tras la derrota ante Brasil, las cantaleta de los integrantes del Tri cambió de tonada.

“Lo que Neymar hace, dejarse caer en cada contacto, es una payasada”, dijo Juan Carlos Osorio.

Un día después de la debacle mexicana, Uruguay quedó marginado de la Copa del Mundo tras caer ante Francia.

Las declaraciones del técnico charrúa después el encuentro fueron un bálsamo de sinceridad expresados con gran maestría.

“Nos vamos del Mundial con la frente en alto porque perdimos ante un equipo que jugó mejor que nosotros”, dijo Óscar Tabárez.

“Es la tercera vez que nos eliminan en cuartos de final, pero eso no es malo. Hay que pensar que tal vez ese sea el nivel real de nuestra selección, no hay porque hacer ningún drama. Hay que aceptar lo que somos, el pueblo uruguayo lo acepta sin ningún problema y eso está muy bien., apuntó el experimentado entrenador.

La lección que con sus declaraciones dio Tabárez, debe de ser escuchada con mucho cuidado por los jugadores, directivos y aficionados mexicanos.

Por séptimo Mundial consecutivo, el Tri quedó eliminado en la fase de octavos de final.

Cada una de esas derrotas se han convertido en tragedia nacional y en una cacería de brujas tratando de encontrar culpables.

La verdad de las cosas es que no hay a quien culpar por la eliminación de la selección mexicana en el Mundial.

En lugar de buscar venganza señalando a alguien por el supuesto fracaso, los mexicanos deberían de aprender del maestro Tabárez.

El nivel del futbol mexicano es el que por siete mundiales consecutivos ha mostrado la tabla de posiciones.

Ocupar el lugar 15 o 16 del mundo es muy bueno y además refleja fielmente la calidad del futbol mexicano.

Los mexicanos deben aprender a aceptar sus debilidades y sus limitaciones.

No tendría nada de malo que los integrantes de la selección digan que su objetivo principal en el próximo Mundial es seguir estando entre las 16 mejores selecciones del orbe.

Decir que quieren ser campeones del mundo, que sueñan con cosas importantes, que están para hacer historia, son pensamientos sin ningún sustento.

La verdad y sinceridad son valores que los jugadores mexicanos deben de aprender, pero para eso necesitan un maestro que los haga entender.

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