Editorial, SPORTS

La Resurrección de un Grande

April 17, 2019

Por León Bravo

En plena Semana Santa, hemos sido testigos del milagro de la resurrección.

Diez años atrás, este hombre estaba muerto.

Sus imperfecciones de ser humano, los demonios que llevaba dentro del corazón y sus graves problemas de salud se habían convertido en su cruel y triste epitafio.

Antes de caer en desgracia, su cara de mojigato, triste y desconsolado le servía para dar lástima, pero el látigo que castiga a los traidores lo golpeó muy fuerte y debió enfrentar serias consecuencias.

Su repugnante proceder lo llevó a perder el mundo de fantasía en el que vivía rodeado de fama, lujo y comodidades.

Estaba en la cúspide, era el número uno del planeta, pero en un día, en tan solo un día, cayó del cielo a la tierra y eso no le había sucedido sucedido a ningún atleta de nuestra generación.

Pasó de ser el hombre con más carisma y talento a ser una alma en pena que no encontraba paz ni descanso.

El solo mencionar su nombre hacía que la gente supiera que se estaba hablando de un figura deportiva reconocida a nivel mundial, cosa por demás difícil ya que el deporte que practica está muy lejos de ser popular entre las masas.

Entre parajes verdes, árboles frondosos y trampas de arena escribió su leyenda.

En la primera década del siglo ganó más títulos y más dinero que ningún otro deportista en el mundo.

Desafortunadamente, todo eso lo echó al bote de basura cuando creyó que era invincible e infallible.

Su verdadera personalidad salió a relucir cuando se hizo público que, aún estando casado con una de las mujeres mas bellas del mundo, pasaba el mayor tiempo posible con damiselas de moral distraída.

Fue en ese momento que Tiger Woods cayó en desgracia.

Su divorcio se la modelo sueca Elin Nordegren lo hundió en la tristeza y la depresión.

Aunado a sus conflictos sentimentales, el cuerpo de Tiger comenzó a romperse en mil pedazos.

Numerosas cirugías de espalda, muñecas rotas, espasmos dolorosos y desgarres musculares lo hundieron en la mediocridad y el anonimato.

Eso fue hasta el domingo pasado, cuando un milagro, de esos que se ven una sola vez en la vida, se cristalizó ante nuestros propios ojos.

Tiger Woods ganó el Masters, el torneo más prestigioso en el mundo del golf.

Tras una década en la que dejó de disfrutar triunfos, elogios y ovaciones, Tiger resurgió de entre sus cenizas para convertirse una vez más en el Dios de universo deportivo.

En los uñimos 10 años, Tiger sufrió la muerte de su querido y adorado padre, fue presa de una adicción al sexo que destruyó su vida privada, sus salud se quebrantó y jugar golf le era prácticamente imposible.

Hoy, a sus 43 años de edad, Tiger Woods encontró el camino a la redención, el mismo camino que siguen todos aquellos que buscan expiar sus culpas para por fin encontrar la paz eterna.

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