Editorial, SPORTS

Da Pena, Mucha Pena

May 30, 2018

Por León Bravo

Es un hombre bien intencionado que cometió demasiados errores y ahora los está pagando muy caro.

Su personalidad fresca y atrevida le vino a dar un aire de renovación a una industria que él mismo desconocía, pero a la que llegó con muchas ganas de triunfar.

Sus declaraciones explosivas, sus ataques directos, sus ingeniosos desplegados en páginas enteras de importantes periódicos le abrieron la puerta de la fama, pero también del infortunio.

Jorge Vergara siempre tuvo en mente hacer de Chivas de Guadalajara el mejor equipo de México, siempre quiso encumbrar al club como un un modelo a seguir, y en su intento, fracasó.

Hoy, el equipo más emblemático del futbol mexicano, el que para muchos de sus seguidores es una religión, el que lleva masas enormes de fanáticos a cualquier estadio donde se presenta, está desahuciado.

El imperio de Vergara se vino abajo, el modesto vendedor de tacos que se convirtió en un poderoso empresario, llora desconsolado su más grande derrota.

Cuando en 2002 tomó posesión del Rebaño Sagrado, Vergara delineó un ambicioso proyecto para convertir a Chivas en una potencia deportiva y en un éxito comercial.

Con toda su creatividad y toda su osadía, Vergara comenzó a trabajar para poder cumplir sus metas, pero fue él mismo quien se convirtió en el peor de sus enemigos.

Fracasos estrepitosos en el futbol de Estados Unidos y en el de Costa Rica, fueron los primeros indicios de que Vergara no podría sostener el imperio que prometio construir con Chivas.

A las malas decisiones deportivas y financieras le siguió el peor de sus errores.

Con toda la confianza que solo un corazón enamorado puede sentir, Vergara le cedió la dirección del Club Chivas y de su empresa Omnilife a la que en ese entonces era su esposa, Angélica Fuentes.

Regalarle todos su patrimonio a la mujer que amaba resultó ser la daga que hoy tiene desangrando a Vergara.

Pocas personas en el mundo pueden recupearse de un desfalco de más de 200 millones de dólares, mucho menos si este fue perpetrado por la persona que había jurado fidelidad y amor eterno.

El día de hoy, Chivas debería ser el equipo más rico del futbol mexicano, pero desgraciadamente, sus arcas están vacías.

Con problemas para pagar los sueldos de sus jugadores y sin un centavo para reforzarse con elementos de calidad, el equipo de Guadalajara está agonizando.

Vergara lo intentó todo y lo intentó de diversas maneras, pero es hora que se de cuenta que ha perdido, no solo la batalla, sino la guerra.

Con serios problemas de liquidez, con prestamos multimillonarios que lo agobian, con inconvenientes personales muy graves, a Vergara no le queda más remedio que vender a Chivas.

A sus 63 años de edad, Vergara ya no tienen la energía ni la motivación para tratar de concebir la fórmula que lo lleve a salvar al Club Guadalajara.

En su intento por conseguir la grandeza de Chivas, Vergara solo encontró deslealtades, engaños, falsedades, insidias y traiciones.

Es una pena, pero de Chivas y de Vergara, hoy ya no queda nada.

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