Editorial, SPORTS

Cuida tus Palabras

May 6, 2019

Por León Bravo

Saddam Hussein es uno de esos villanos de la historia que dejó su marca en este mundo por ser un hombre cruel, malvado, perverso, corrupto y desalmado.

Protagonista de uno de los genocidios más dantescos y repugnantes de nuestros tiempos, el dictador iraquí se aferró al poder matando a cuanta persona se le antojaba.

Patrocinador de grupos terroristas que asestaron grandes y cruentos ataques en el mundo occidental, Hussein sintió que era un ser invencible e inmortal.

El poderío que le proporcionaban sus vastos campos petroleros lo llevó a formar uno de los ejércitos más temidos del medio oriente.

Tal era el dominio de Irak en el área, que a Hussein se le hizo fácil invadir a su vecino fronterizo, Kuwait.

La ambición de controlar más pozos petroleros fue lo que terminó por costarle a Hussein su reino y su vida.

Estados Unidos, fiel aliado de Kuwait, desató una guerra que el ejército de Hussein no pudo ganar.

El poderío militar estadounidense aplastó a los militares iraquíes y a partir de ese momento Hussein fue declarado enemigo público número uno por el presidente George W. Bush.

En una segunda conflagración bélica, Bush ordenó la invasión de Iraq y la cacería de Hussein.

La tropas estadounidenses siguieron al pie de la letra las órdenes de su comandante en jefe y lograron capturar al dictador iraquí.

Tras un juicio que se celebró en una corte iraquí en 2006, Hussein fue condenado a muerte y meses después el desgraciado dictador fue ejecutado atándole una cuerda al cuello para colgarlo.

Curiosamente, la historia de Hussein me vino a la mente viendo un juego de beisbol en la cadena Fox Deportes.

En el encuentro entre los Yankees y los Indios de Cleveland, el cañonero del equipo de Nueva York, Aaron Judge, conectó un tremendo cuadrangular.

El toletero de los Yankees aprovechó una curva que se quedó en medio del plato.

Fue entonces que el narrador del partido hizo un comentario que a algunos pudiera causarle risa y a otro escozor.

“Judge aprovechó una curva que se quedo más colgada que Saddam Hussein”, se atrevió a decir el comentarista.

La expresión del analista de Fox Deportes hubiera causado gran controversia si la misma hubiera sido expresada en una transmisión en inglés.

El comentario, que pretendía ser un chiste de mal gusto por parte del narrador, hubiera sido calificado por alguna parte de la audiencia como insensible y totalmente fuera de lugar.

Estoy seguro que si un narrador estadounidense se atreviera a expresar un comentario así recibiría, por lo menos, una fuerte reprimenda por parte de sus jefes.

Lo cierto es que no es la primera ocasión que me toca escuchar un comentario totalmente fuera de lugar de parte de narradores y comentaristas que trabajan en medios de comunicación en español.

Por quererse hacer los graciosos terminan por herir susceptibilidades y por salirse de la raya de lo políticamente correcto.

Un buen comentarista deportivo es aquel que con su voz nos pinta un retrato de lo que está pasando en el campo de juego, el que nos ofrece información valiosa, el que nos entretiene.

Contar un chiste relacionado con una persona muerta, por más diabólica que esta haya sido, no debe de ser parte de una crónica deportiva.

Be Sociable, Share!
Be Sociable, Share!
  • www.telemundo20.com

Comments

No comments yet.

Leave a Reply

  • www.telemundo20.com