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Pablo Ríos: Sirviendo los Mejores ‘Doggs’ del Barrio

September 21, 2017

Por Andrea López-Villafaña

Pablo Ríos

Para crear un hot dog que sea más que un simple aperitivo, que sea una obra de arte que se puede degustar, se tiene que tener un buen equipo en la cocina, una pasión por la comida fresca y años de secretos de la cocina de la abuelita.

“Barrio Dogg trata de preservar las tradiciones, celebrar nuestra cultura y dejar que la gente pruebe lo que sería visitar la casa de mi familia”, dijo Pablo Ríos, unos de los dueños de Barrio Dogg, una cocina en ruedas hecha con partes de un Chevy Impala del 1964 en Barrio Logan.

Barrio Dogg está en la Avenida Logan y está abierto todos los días de las 11 de la mañana a 9 p.m. Actualmente sirven cuatro tipos de hot dog: La Virgen, El Xolito, El Gallo, y El Samurai.

Los hot dogs están hechos de carne de tipo black angus, pan recién horneado al estilo Sonora y vegetales frescos, según Ríos.

“Quería que que nosotros cambiáramos la cara de los hot dogs y la mentalidad de la gente, todos crecemos con esa idea de que los hot dogs son malos”, dijo Ríos. “Realmente queríamos cambiar esa idea al educar a nuestros clientes sobre los ingredientes y hacer cada hot dog a un nivel excelente”.

Rios tiene un equipo de chefs que operan la parrilla, muchos de los cuales tienen un mínimo de diez años de experiencia y han trabajado en algunas de la cocinas más reconocidas de San Diego y del país.

Ríos dijo que usaron “pequeños trucos de la abuela” para entrenar a cada cocinero para que cada hot dog sea una obra de arte.

El Samurai

Ríos y Ernesto Gastelum, uno de sus socios, planearon originalmente tener un puesto de hot dogs después de haberse jubilado, pero tras servir hot dogs durante eventos familiares, sus amigos se dieron cuenta de que tenían un buen concepto en sus manos. Luego escogieron Barrio Logan como vecindario para abrir su negocio porque se enamoraron del arte y la celebración de la cultura en el barrio.

Al igual que su madre y su padre, Ríos creció en Barrio Logan. Su amor por la cocina nació al ver a su abuela cocinar y por pasar el tiempo en el restaurante de su tío.

“Yo siempre era ese niño pequeño que estaba por ahí tratando de ser útil, pero estoy seguro de que a veces estorbaba”, dijo Ríos.

Los platos acompañantes que ofrecen en Barrio Dogg se inspiran en las recetas de la abuela y de la madre de Rios.

Ríos dijo que Barrio Logan tiene un lugar especial en su corazón y porqué Barrio Dogg también se duplica como una galería de arte llamada Cruizin’, en donde los clientes pueden entrar y aprender sobre la historia de los carros estilo lowrider mientras esperan su comida, en un negocio que combina de forma perfecta dos de sus pasiones.

Ríos formó un amor por los lowriders debido a su padre, quien fue uno de los creadores de los clubes de autos de Barrio Logan y trabajó como mecánico para el distrito escolar.

El Xolito

“Estamos mostrando lo que impulsa a la gente a gastar tanto dinero en estos vehículos porque son obras de arte en movimiento”, dijo Ríos.

A la edad de 13 años, Ríos construyó su primer Impala con hidráulicos pero ya que no tenía la edad para conducir, su padre conduciría el coche a shows de autos y Ríos hacía saltar su Impala en competencias de salto.

Ríos dijo que trabajar para su propio auto le enseñó la apreciación de tener un plan, establecer una meta y trabajar hasta lograr la meta.

Ríos ve a Barrio Dogg en otros vecindarios en el futuro, pero por ahora se enfocarán en realizar una gran apertura el 21 de octubre.

“Quiero que nuestra comida despierte una emoción, quiero que te recuerde de algo”, dijo Ríos. “Quiero que pruebes cómo sería si mi abuela te invitaria a cenar”.

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