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La Primera Familia de la Siguiente Caravana Migrante ya Cruzó a San Diego

January 28, 2019

Por Manuel Ocaño

Una familia de la caravana migrante que apenas llega a la Ciudad de México se adelantó por motivos humanitarios y ya cruzó a solicitar asilo a San Diego.

La familia explicó a La Prensa San Diego que a finales del 2018 decidió arriesgarse a tratar de llegar a Estados Unidos en busca de ayuda urgente para su hijo menor que padece de hidrocefalia –acumulación de agua en el cerebro—y en Honduras los médicos lo daban por desahuciado.

Magda, de 21 años, madre del bebé y de una niña de tres años de edad, dijo que en San Pedro Sula los médicos inicialmente me ocultaron lo que pasaba con su bebé, pero en una de las citas le exigieron que lo dejara para hacerle una cirugía y colocarle un bombeo en el cerebro.

Sin embargo, el sistema de bombeo se movió de lugar por algún movimiento brusco del menor y tuvieron que hacerle una segunda intervención, pero le daban pocas esperanzas.

Magda dijo entre sollozos que “mi esposo no ganaba más que para la comida y no teníamos para medicinas, y una vez por navidad estábamos platicando y decidimos venir en busca de ayuda; mi esposo decía que a la mejor Dios iba a poner ángeles en nuestro camino”.

Salieron el 15 de enero con una caravana que se formó por convocatoria en redes sociales y con algunos volantes que se repartieron en San Pedro Sula. Era un grupo de unas 1,000 personas que la llegar a la frontera con México contaba con unos tres mil migrantes.

“Habíamos entrado a Ciudad Hidalgo, en México, y estábamos formados y un oficial que pasó nos vio y dijo que mi hijo no podía estar formado en el sol, así que llegaron en una camioneta y nos llevaron directo a sacar un permiso humanitario en Tapachula”, dijo el padre de familia, Jonathan Eduardo García Robles, de 22 años de edad.

Horas después un desconocido que notó la condición del bebé se apiadó de la familia y pagó los pasajes en autobús para todos ellos; Magda, Jonathan, los niños, y Yoli, de 24 años, una hermana de Magda, embarazada de mellizos que tuvo que dejar en Honduras otros dos menores para buscar trabajo.

Yoli platicó que trabajaba y compartía la renta con su hermana y su cuñado, entre todos pagaban mil 800 lempiras mensuales –aproximadamente 73 dólares–, pero para ajustar sus ingresos y gastos “teníamos que vivir entre mucha inseguridad, si nos cambiáramos de ahí a otra zona tendríamos que pagar como cuatro o cinco veces eso, o más, y no había forma de conseguir más dinero.

Jonathan recordó que el desconocido de Tapachula “pagó los pasajes de 1,800 pesos por cada uno, de Tapachula a Tijuana.

Lo que Jonathan insiste en reconocer como ayuda del cielo continuó al llegar a Tijuana, en la terminal de autobuses. El autobús llegó a las 5 de la mañana del sábado, “Un señor nos dijo que teníamos que ir a El Barretal, pero no sabíamos ni dónde estamos”, dijo Jonathan.

Para su sorpresa, el hombre llamó un taxi, pagó por adelantado el traslado a El Barretal, el refugio temporal del gobierno federal para los migrantes en Tijuana, y Magda recuerda que todavía se acercó al bebé y le dejó 150 pesos entre sus ropitas.

De El Barretal, agentes de la gendarmería federal informaron al Grupo Beta, de protección a migrantes del gobierno de México, que a su vez gestionó con autoridades estadunidenses en el paso peatonal PedWest la entrega de la familia sin tener que anotarse o esperar, por motivos humanitarios.

La respuesta de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) llegó cerca de las 11 a.m. y para las mediodía un agente del Grupo Beta recogía a la familia en un vehículo para llevarlos a entregarse y solicitar asilo.

Antes de la 1 p.m., la familia había ingresado a Estados Unidos por PedWest. Quienes alcanzaron a verlos pasar hacia San Diego, dicen que iban contentos, que entraban con buen animo y esperanzas a Estados Unidos.

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