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Jacqueline Arellano: Dedicada a Ayudar a los Inmigrantes

July 5, 2018

Por Andrea López-Villafaña

Jacqueline Arellano, Border Angels, Water drop Border Angels

Jacqueline Arellano (Foto por Jayrol San Jose)

Con el aumento de atención sobre el tema de la inmigración y la frontera, las historias de niños separados de sus padres, las condiciones inadecuadas en centros de detención y las muertes en la frontera están causando indignación en todo el país.

Sin embargo, como la mayoría de los residentes que son de la frontera, Jacqueline Arellano sabe que estos problemas no son nuevos y su trabajo la ha permitido ayudar a esas personas indocumentadas de muchas maneras.

Arellano, directora de excursiones de depósito de agua para migrantes en el desierto de la organización sin fines de lucro Border Angels, considera que el tema de la inmigración es muy cercano a su corazón.

Como hija de inmigrantes, Arellano se involucró con Border Angels después de enterarse del gran número de menores centroamericanos no acompañados por un adulto quienes arribaron a la frontera en 2014.

Arellano simpatizaba con la situación de los niños porque sabía que el amor que su familia tenía por ella no era diferente del amor que esos padres tenían por sus hijos, dijo Arellano.

“Creo que es responsabilidad de todos – no solo de los latinos – pero creo que, principalmente para nosotros, realmente nos llega al corazón y tenemos una vocación, si lo sentimos, para unirnos a las organizaciones que hacen el trabajo”, dijo Arellano.

Dos años después de que Arellano comenzó a trabajar como voluntaria con Border Angels, se unió a las excursiones de depósito de agua para migrantes en el desierto, o “water drops”, en lo que los voluntarios viajan a caminos desérticos de alto tránsito para dejar galones de agua para los inmigrantes.

Y aunque se sentía intimidada de involucrarse más en la organización al principio, vio la necesidad de liderazgo y decidió ofrecerse. Arellano se convirtió en una líder de ruta de las excursiones de depósito de agua y más tarde la directora.

“La necesidad no solo de voluntarios, sino de liderazgo, simplemente ha seguido escalando y creo que todos necesitamos armarnos de valor y estar dispuestos a superar esa ansiedad”, dijo Arellano.

Como directora, Arellano es responsable por la correspondencia con voluntarios interesados, eventos, ayuda a coordinar a los líderes de ruta de las excursiones de depósito de agua y mantiene registros de la condición en que se encuentran los galones de agua cuando revisan los galones.

Ella creció en la misma área donde dejan galones de agua, Imperial Valley, dentro de un hogar con padres inmigrantes y una hermana.

En el pequeño poblado rural de El Centro, Arellano dijo que su experiencia era que todos eran mexicanos y hablaban español, sin embargo, irse a la universidad le mostró una realidad diferente a la que ella conocía.

Arellano se fue de su casa para asistir a UC Irvine y fue allí donde creció su pasión por la abogacía.

“Comencé a ver cuánto trabaja nuestra gente y lo injusto que es y el poco respeto que se les daba a las que limpiaban los cuartos”, dijo Arellano, quien tomaba el autobús con las mujeres de limpieza y hablaba con cocineros y jardineros quienes utilizan este transporte público. “Me di cuenta de lo mucho que a las personas al mi alrededor no les importaban y las trataba como si nada y eso realmente me molestó”.

Decidió irse de la universidad y regresar a su hogar, donde siguió una carrera de consejería. Arellano ha sido consejero por 10 años, y actualmente es consejera de abuso de sustancias para un programa de DUI. Y debido a que es bilingüe, sus casos la han permitido trabajar con la comunidad inmigrante, que con la postura actual de la administración sobre la inmigración, se ha reducido debido al aumento de las deportaciones.

“Es realmente drástico el descenso en la cantidad de personas a las que se les permite tener pequeñas fallas en este país ahora están siendo detenidas”, dijo Arellano.

El estrés de escuchar las situaciones en las que estaban sus clientes comenzó a afectar su salud personal y después de ver a varios médicos encontró acupuntura, lo que la llevó a encontrar una forma nueva de ayudar a los inmigrantes.

“Empecé a ver que no es justo que nuestra comunidad les esté dañando desproporcionadamente el cuerpo y que no hay recursos para ellos, especialmente si no tienen documentos”, dijo Arellano.

Debido a las limitadas opciones médicas para los inmigrantes indocumentados debido a la falta de seguro médico, tener un número de seguro social y la posibilidad de viajar a Tijuana para ver a un médico, ella decidió hacer algo más integrador para ayudar a las personas mediante el uso de la acupuntura.

Actualmente asiste a Pacific College of Oriental Medicine con deseos de poder abrir su propia clínica de acupuntura para ayudar a inmigrantes indocumentados que tienen recursos médicos limitados.

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