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Beatrice y Mario Aguilar: Conectados por Nuestra Cultura

June 16, 2017

Por Andrea López-Villafaña

A veces esa persona especial está a plena vista. Pero inicialmente no vemos que ese alguien a quien ya hemos tenido de frente puede ser quien entienda y respalde nuestras formas de ser.

Aunque algunos estén dudosos de poder encontrar a alguien con quien compartir su vida, Mario Aguilar y Beatrice Zamora-Aguilar han comprobado que estos casos si ocurren.

Zamora-Aguilar, hija de padres mexicoamericanos de segunda generación, ha dedicado su tiempo a las comunidades de San Diego y a mantener la tradición de un grupo chicano de danza azteca.

Zamora-Aguilar creció en Los Ángeles y vio como sus familiares batallaban financieramente y socialmente al trabajar en fábricas, ferrocarriles y trabajos de construcción.

Ella dijo que vio que su padre perdía su estado de ánimo porque se frustraba del modo que la gente lo trataba por su raza. Eso la animó a aprender todo sobre la historia mexicana y de sus antepasados.

“Como gente de color de este país, no siempre debemos ser los albañiles”, Zamora-Aguilar dijo. “Nosotros podemos hacer otras cosas y nuestra gente debe de estar bien educada para cambiar el mundo en el que vivimos”.

Para Zamora-Aguilar, la educación abre el camino a mejores oportunidades y da la oportunidad para realmente influenciar cambios.

Su esposo, Mario Aguilar es igual de dedicado a la educación y a la comunidad.

Aguilar nació en la Ciudad de México, pero llegó a el este de San Diego cuando antes de cumplir dos años de edad.

Aguilar dijo que la experiencia que él tuvo al crecer es muy similar a las de otras familias inmigrantes porque la vida de afuera de la casa es diferente a la vida adentro de la casa.

“De la reja a la calle estaban los Estados Unidos y de la reja a mi casa estaba México”, dijo Aguilar. “Realmente estamos viviendo en en un tercer espacio que no es los Estados Unidos ni México”.

Cuando tenía 19 años, Aguilar comenzó a reunirse con el movimiento de chicanos indígenas y aprendió de todo lo que afecta a los jóvenes latinos en varias comunidades.

En el 1980, Aguilar decidió fundar el centro cultural de Mexicayotl Indio, una organización no lucrativa y es el líder de Danza Mexicayotl un grupo de danza tradicional.

Aguilar vio su primera danza cuando estaba en México pero después de irse del país el sentía un vacío en su corazón, sabiendo que no había nada como eso en los Estados Unidos.

Pero Aguilar aprendió las danzas y pudo conectarse con las memorias de los bailarines en México. Este acto lo puso en el camino de conocer a alguien importante en su futuro.

Zamora-Aguilar vio por primera vez este tipo de danza en el Dia del Chicano en la universidad Cal State Fullerton. Ella dijo que ver a los bailarines le dio escalofríos y que sintió una conexión espiritual a ellos.

Aunque ella no los sabia, Zamora-Aguilar estaba viendo a su futuro esposo durante en esa danza.

Zamora-Aguilar fue la primera en su familia en ir y graduarse de la universidad. Cuando ella terminó su licenciatura, uno de sus profesores la animó a conseguir su maestría, pero ella no estaba convencida que el programa era para ella. Aun así, ella decidió continuar un postgrado.

Cuando estaba en la Universidad Estatal de San Diego consiguiendo su maestria en educacion consejera, ella volvió a encontrarse con Aguilar, quien también cursaba la misma maestría.

Aguilar dijo que es gracioso como sus caminos se cruzaron porque su futura esposa lo vio realizar una danza en Cal State Fullerton.

Hoy, Zamora-Aguilar y Aguilar son dos bailarines de danza profesionales de Danza Mexicayotl.

Zamora-Aguilar es una danzante principal del grupo y también dirige talleres para los otros danzantes.

“Es una conexión sumamente poderosa”, dijo Aguilar. “(Mario) y yo nos mantenemos auténticos y somos los mejores críticos de cada uno y intercambiamos ideas de cada uno.

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