Editorial, SPORTS

Un Minuto de Silencio

October 20, 2017

Por León Bravo

Llegó al lugar vestido totalmente de negro, como presintiendo que ese mismo día asistiría a su propio funeral.

Su rostro cenizo y eternamente inexpresivo, su pasividad exasperante y su pausado caminar lo acompañaron hasta el final.

La ausencia de sangre en sus venas y la falta de fuego en su corazón terminaron por contagiar a todos aquellos que esa apesadumbrada tarde lo acompañaban.

Bruce Arena cavó su propia tumba y en el proceso se llevó por delante las esperanzas de toda una nación.

El fracaso del entrenador de Estados Unidos por guiar a su selección al Mundial de Rusia es el clavo que selló el ataúd del fútbol en este país.

En la última jornada del Hexagonal Final de la Concacaf, lo único que Arena necesitaba era conseguir un empate en Trinidad y Tobago.

El cuadro caribeño, ya eliminado de la contienda, presentó una alineación llena de jóvenes inexpertos que están muy lejos de tener la calidad técnica y disciplina táctica que se necesita en este tipo de competencias.

Solo una catastrófica actuación podía dejar al equipo de las barras y las estrellas fuera de la Copa del Mundo, y eso fue exactamente lo que ocurrió.

El fracaso de Estados Unidos viene a confirmar que este país todavía está muy lejos de cristalizar sus vanidosos sueños de grandeza.

Situado el área geográfica donde se juega el peor fútbol del planeta, Estados Unidos inventó hace 20 años la mentira de que se convertiría en la próxima potencia mundial.

Muchos se creyeron ese cuento e inclusive llegaron a decir que Estados Unidos ya se había transformado en una selección de respeto, de alcurnia, de prestigio.

Todo ese embuste, todas esas mentiras, todas esas falsas expectativas se alimentaban de un progreso ficticio impulsado por una buena generación de futbolistas que hace mucho tiempo dejó de existir.

El mito de la selección estadounidense era respaldado por una liga dedicada a construir estadios nuevos y lanzar millones de dólares a los pies de jugadores que gozan de cierto reconocimiento internacional.

La realidad de las cosas es que la infraestructura y el dinero no son elementos suficientes para comprar la gloria en la cancha.

La realidad de las cosas es que Estados Unidos nunca ha ganado nada, ni a nivel de selección, ni a nivel de clubs.

Llegó la hora de enterrar las mentiras, de incinerar los engaños y esparcir sus cenizas encima de aquellos que propagaron la farsa.

Estados Unidos jamás ha estado cerca de ser uno de los grandes del fútbol y jamás lo estará.

El oasis donde se desarrolló la historia de los últimos 20 años fue un mero proyecto de negocio creado por mentes muy hábiles para hacer dinero, pero no para hacer crecer al fútbol en este país.

Era solo cuestión de tiempo para que la mentira en la que se ha sustentado la estructura del fútbol de Estados Unidos se desmoronara por los suelos.

Be Sociable, Share!
  • www.telemundo20.com

Comments

No comments yet.

Leave a Reply

  • www.telemundo20.com