Editorial, SPORTS

Me Muero de la Vergüenza

March 27, 2017

Por León Bravo

Te voy a contar un poco de mis antecedentes profesionales para que entiendas la postura que quiero fijar en esta columna.

Justo este año cumplo dos décadas de haber iniciado mi carrera dentro del periodismo deportivo cuando un diario de la ciudad de Tijuana me contrató para abrir su corresponsalía en San Diego.

Mi primera misión fue acercarme a las fuentes para abrir los contactos que me permitieran acceder a la información.

Fue así que llegué a tocar puertas a las oficinas de prensa de los Padres y los Chargers de San Diego.

En ambas organizaciones fui recibido con gran escepticismo.

Recuerdo bien que los encargados de prensa de los dos franquicias me respondieron practicante lo mismo cuando les expuse mi intención de cubrir las actividades de sus respectivos equipos.

“Hemos tenido muy mala experiencia con los periodistas de Tijuana, la mayoría de ellos solo quieren credenciales de prensa para venir a ver los juegos y no para trabajar”, me dijo uno de ellos.

Yo le comenté que representaba a un periódico que prohibía estrictamente esa clase de comportamientos y le expuse que mi interés de cubrir al equipo era totalmente profesional.

Me costó mucho tiempo de trabajo y de cultivar la confianza de mis fuentes para ganarme su confianza y poder ser acreditado por ellos.

Veinte años después, me da pena y vergüenza comprobar que las cosas no han cambiado en México.

En mi país siguen existiendo lacras que se hacen llamar periodistas y que aprovechan su posición para asistir a eventos deportivos con el único propósito de aprovechar los beneficios que les da una credencial de medios.

Un jefe de prensa que hace 20 años dudó de mi integridad, me comentó que mis colegas de Tijuana sólo iban al estadio a aprovecharse de la comida y las bebidas gratis que se servían en el palco de prensa.

“Tuvimos que dejar de ofrecer cerveza en el palco de de prensa porque sólo venían a tomar y no a trabajar”, me comentó esa fuente en relación a los colegas de Tijuana.

Lo que pasó la semana pasada me dejó muy en claro que muchos periodistas deportivos mexicanos todavía están muy lejos de entender la ética de trabajo que conlleva este tipo de responsabilidad profesional.

Mauricio Ortega, el ex director del periódico La Prensa, en la Ciudad de México, es señalado como la persona que se robó el jersey que Tom Brady en el épico triunfo que logró con los Patriotas de Nueva Inglaterra en el Super Bowl LI.

Gente como Mauricio Ortega, a la que me resisto a catalogar como periodista, ensucian con sus acciones la imagen de todo un país.

Ahora en todo el mundo se comenta que un periodista mexicano robó el jersey de Tom Brady.

Ahora en todo el mundo, gracias a Mauricio Ortega, relacionan a México con un país en donde impera la trampa, el engaño, el hurto y la corrupción.

Lavarle la cara al periodismo deportivo mexicano cuesta mucho trabajo, mucho esfuerzo.

Es una obligación de nosotros, los periodistas honestos, éticos y profesionales, exterminar del gremio a lacras como Mauricio Ortega.

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