Commentary

Verborrea

January 18, 2018

Por Francisco Barbosa

De una manera que más que preocupar lastima, venimos observando en los contendientes políticos una notoria incapacidad para presentar ofertas inteligentes sobre sus proyectos políticos.

En la memoria sobre elecciones pasadas se experimentaron momentos similares; los recuerdos son efímeros y no dejaron mayor huella. A manera de ejercicio de arqueólogo, se pueden rescatan algunas frases e ideas que dejan constancia de la limitada inteligencia de partidos y candidatos, todos reprobados.

La frase “arriba y adelante” de Luis Echeverría no fue siquiera asimilada y provocó el reclamó del académico Jesús Puente Leyva que pedía se definiera que tan alto era arriba y hasta adonde adelante.

López Portillo no fue más allá del “llaméenme Pepe” pues no tenía contrincante y que ahora reedita el precandidato oficial con la súplica adicional de “…háganme suyo ‘PPMid’”, palabras sin profundidad con las que toma distancia de su presumido e incierto perfil ciudadano; faltaba más.

Miguel de la Madrid levantó esperanzas con la prometida “renovación moral de la sociedad”. Al final encabezó un gobierno que incurrió en múltiples actos de corrupción.

Carlos Salinas aportó la idea esotérica del “liberalismo social”, himno de los tecnócratas. Y Ernesto Zedillo ni siquiera hiló alguna frase célebre. El folclórico Vicente Fox acuñó el “no les voy a fallar”, Calderón la nefasta“guerra al narcotráfico” y Enrique Peña el fallido “te lo firmo y te lo cumplo”.

De las frases de los candidatos de la oposición nada que rescatar; todas están en la sombra del olvido, excepto quizá la denuncia reiterada sobre fraudes electorales, incorporada en su momento por cada uno de quienes han participado desde ese espacio.

La ciudadanía está imposibilitada para realizar un examen cuidadoso sobre alternativas y proyectos. Además de ser inundada por millones de mensajes insulsos que buscan convencer a través del jingle o la frase musicalizada a ritmo de reggae como el Na-na-na del Movimiento Ciudadano; pegajosa pero carente de contenido. Peor aún será la ruta obligada de las diatribas y acusaciones sin fin, a las que ya nos tiene acostumbrados los merolicos de partido, donde a base del jitomatazos y huevos podridos se festina el mensaje político.

Sin embargo, no es remoto que ésta vez la ciudadanía asuma con entereza su grave responsabilidad, y en un acto de honestidad y compromiso patriótico para las nuevas generaciones, se aplique a ejercer su derecho al voto a favor de la fórmula que garantice, de una buena vez, la mejor opción de gobierno para rescatar al país de la corrupción, impunidad y mal gobierno al que hemos estado sometidos por lo menos en los últimos 50 años; es decir tres generaciones perdidas (1968-1988-2008).

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