Commentary

En Memoria de Patricia Peace Browning

February 5, 2018

Por Arturo Castañares / Publicista y CEO

La mayoría de nosotros tuvimos al menos un maestro o maestra en la escuela que recordamos como alguien que incidió de manera importante en nuestras vidas, quien nos transmitió palabras de sabiduría que a la fecha seguimos recordando, o que nos impulsó a leer más libros llevándonos a una vida de lectura. En mi caso, la maestra que más incidió en mi vida falleció recientemente, y ello me ha hecho sentir aún más agradecido por las cosas que hizo y que cambiaron mi vida.

Como alumno de segundo de preparatoria en la preparatoria Hilltop High de Chula Vista, terminé por azares del destino en
la clase de literatura de la Sra. Browning. No conocía nada de ella entonces, y no esperaba mucho de la maestra de sesenta y tantos años. Sin embargo, tan solo unos días después de iniciar el año escolar, ella me preguntó si estaría dispuesto a considerar transferirme a otro curso que ella impartía: Oratoria Pública y Debate.

Yo era un joven tímido, y lo que más quería era ser arquitecto para que me dejaran solo a diseñar edificios y hogares. Nuestra escuela ofrecía un curso de dibujo técnico y otro, entonces de lo más vanguardista, en Diseño Asistido por Computadora, mejor conocido como Dibujo CAD. Letras de imprenta en planos eran mi forma de comunicación. Pensaba que ya tenía totalmente trazada mi trayectoria profesional, por lo que jamás habría imaginado lo que estaba a punto de suceder.

La clase de Oratoria y Debate de la Sra. Browning cambió mi vida, directa e indirectamente. En mi primer día en la clase, me pidió pasar frente al grupo y presentar al alumno que se sentaba junto a mí.

Odié la experiencia. Sentía que mis orejas ardían, estaba sudando, y parecía como que nunca iba a terminar. Pero, con el tiempo, empecé a ver y a sentir el impacto de su clase.

Ella nos enseñó a redactar correctamente, nos instruyó insistentemente en el uso correcto de puntuación (como es el caso de la coma serial), e incluso nos hizo practicar el movimiento de manos y otros ademanes como herramientas deliberadas de la oratoria. Me enseñó el poder de las palabras y cómo utilizarlas para maximizar su efecto.

Se tomó el tiempo para trabajar conmigo, y varios alumnos más, para sacarnos de nuestra timidez. Nos alentó y nos dio la confianza para poder pararnos frente a cualquier sala y cualquier público y comunicar nuestro mensaje de manera clara y convincente. Detonó mi potencial para comunicarme mejor con la gente.

No obstante todo lo anterior, su mayor incidencia en mi vida fue el momento en que me presentó a su hijo, Steve, durante el verano antes de entrar a mi último año de preparatoria. La Sra. Browning antes había estado casada con un Sr. Peace, por lo que el nombre de su hijo era Steve Peace. Él era el Asambleísta Estatal que representaba a nuestra localidad, y él también había sido alumno de Oratoria y Debate durante sus estudios de preparatoria. Me ofreció una pasantía de verano en su oficina, probablemente a insistencia de ella.

En un principio, la oportunidad no me pareció gran cosa. Mi familia nunca había estado en la política, por lo que no tenía idea de qué esperar. Sin embargo, poco tiempo después ya había conocido a nuestro Alcalde, nuestro Senador Estatal y nuestro Diputado local. Todos los líderes políticos de la comunidad pasaban por nuestra oficina, y empecé a ver que se me abría todo otro mundo. Abandoné mis planes de estudiar arquitectura, e inicié mi trayectoria de servicio a la comunidad.

El Sr. Peace no se limitó a simplemente ofrecerme un puesto mientras seguía en la preparatoria, sino que me tomó de la mano y se volvió mi mentor. Me llevó a reuniones en las que no tenía razón de estar. Conocí al Gobernador, y estuve presente en reuniones con Willie Brown, el legendario Presidente de la Asamblea Estatal.

Steve siempre me preguntaba qué había aprendido de cada reunión, y me informaba lo que yo ingenuamente no había notado. Fue como un doctorado en ciencias políticas a través de formación en el puesto de trabajo. Trabajé para la Legislatura mientras estudiaba la universidad y posteriormente fui ascendiendo hasta convertirme en Jefe de Gabinete de la oficina del Sr. Peace en el Capitolio Estatal.

Desde entonces he conocido a docenas de senadores, innumerables congresistas y legisladores, y funcionarios públicos de todos los niveles alrededor del país. He tenido el privilegio de ingresar a la Oficina Oval de la Casa Blanca y de estrechar manos con presidentes y vicepresidentes. Nada de esto habría sucedido, lo sé con certeza, de no haber sido por la presencia
de la Sra. Browning en mi vida.

A través de mi labor en la política, también he tenido la oportunidad de conocer a muchos y muchas líderes de la comunidad latina en San Diego. Ellos y ellas fueron los activistas que abrieron camino para que un joven latino como yo eventualmente pudiera entrar en la política. Les respetaba y buscaba su mentoría. Quería ser como ellos.

Con los años, al irles conociendo, me asombró ir descubriendo que compartía un lazo con varios de estos líderes comunitarios. Habían sido alumnos(as) de una joven maestra de la preparatoria Sweetwater High School en National City, la Sra. Patricia Peace.

La misma maestra que se había tomado el interés de ayudarme también había ayudado a incontables alumnos y alumnas durante los cincuentas, sesentas y setentas. Escuché anécdotas de como se había tomado el tiempo para ayudarles a mejorar sus habilidades de lectura en inglés, les mantuvo alejados del pandillerismo, y ayudó a cambiar sus vidas de manera positiva.

Durante años había pensado que yo era el único joven afortunado cuya vida ella había redirigido en toda su vida. Pensé que solo había hecho esto durante los últimos años de su docencia. Pensé que había sido solo una afortunada coincidencia de la vida.

Ahora me doy cuenta que toda su trayectoria estuvo repleta de ejemplos de su incidencia en las vidas de sus alumnos y, en particular, alumnos de color. Herman Baca, Luis Natividad, Roger Cazares, y varios otros líderes de San Diego recuerdan instancias específicas de amabilidad, tenacidad y orientación que ayudaron a dar forma a sus vidas. La Sra. Peace Browning ayudó a formar a los futuros líderes de nuestra comunidad.

Ahora, he conocido a alumnos de todas las razas y grupos sociales que recuerdan a la Sra. Peace Browning como una de las maestras más influénciales que tuvieron, sino es que la de mayor influencia. Tenemos a abogados, jueces, doctores, maestros, administradores, empresarios, líderes comunitarios y amas de casa cuyas vidas cambiaron gracias a la misma maestra. Ella nos enseñó la disciplina, determinación y el valor para decir lo que pensamos e incidir en nuestras comunidades.

Patricia Heinz nació el 16 de junio de 1929, y falleció en la mañana del 24 de diciembre. Ella había llegado a San Diego de niña, proveniente del centro de EE.UU., y asistió a la preparatoria Escondido High antes de obtener su título como docente en la Universidad Estatal de San Diego. Le sobreviven sus dos hijos, Steve Peace y Patrick Browning, sus esposas Cheryl y Lissa, cinco nietos y nietas, Clint, Bret, Chad, Caitlyn y Aidan, y 5 bisnietos y bisnietas, Carter, Elena, Collin, August y Ezra.
La Sra. Peace (como se le conocía en ese entonces) pasó sus primeros años de carrera en la preparatoria Sweetwater High School como maestra de inglés y como Asesora de la docencia al club femenil de servicio del plantel, las “Suettes.” Más de una década después, se volvió a casar y se mudó a la preparatoria Hilltop en la que, como la Sra., llegó a ser reconocida en todo el país como entrenadora de equipos campeones en Oratoria y Debate de la preparatoria Hilltop a través de varios años de competencias estatales y nacionales.

Tuve la fortuna de haber sido su alumno, y de que haya tenido interés en ayudarme. No tenía que hacer nada de lo que hizo por mí y por tantos otros. Era desinteresada y tenía una voluntad de acero. De ella, todos aprendimos muchas valiosas lecciones de vida.

Terminé trabajando en la Legislatura durante más de 13 años, y ahora llevo más de 28 años trabajando en gobierno, política, negocios y medios de comunicación. Todos los días, de una forma u otra, utilizo las habilidades que la Sra. Browning me enseñó. Oratoria, redacción, negociación; todas ellas habilidades que aprendí directamente de ella o de las experiencias que tuve exclusivamente por su influencia en mi vida. Con frecuencia me sorprendo a mí mismo diciendo “¡la Sra. Browning me hubiera matado por decir eso!”

Cualquier impacto que yo pueda tener en nuestra comunidad es tributo a la trayectoria de la Sra. Browning como docente. Estaré eternamente agradecido por la Sra. Browning y su familia. Ella abrió las puertas a otras oportunidades para mí, y cambió mi vida. Hoy en día, como editor de un periódico latino, veo un lazo directo entre sus enseñanzas y mi labor, en la que pongo en práctica todas mis experiencias previas de manera cotidiana.

Los grandes maestros y maestras cambian vidas. Durante una trayectoria que abarcó cinco décadas, Patricia Peace Browning cambió las vidas de miles de personas, por generaciones.

Su familia tiene planeado un evento de Celebración de Vida este próximo 8 de febrero a las 5:30 p.m. en el campo de golf de Bonita. Se extiende la invitación a asistir a amistades y exalumnos(as) para recordar a esta gran maestra y compartir anécdotas de su vida. Anticipo que, habiendo sido formados(as) como oradores(as) profesionales, varios exalumnos(as) tomarán el micrófono para relatar sus experiencias con ella.

Espero que muchos(as) de sus exalumnos(as) se reúnan para rendir homenaje a la vida y trayectoria profesional de una mujer excepcional que fue no solo una gran maestra, sino también una gran esposa, madre, abuela, bisabuela y amiga.
Aunque la extrañaremos, la Sra. Browning siempre permanecerá
en nuestros corazones. Descanse
en paz.

Con mi más sincero afecto,
Arturo Castañares

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