September 27, 2002

Fidel Castro encabezó un acto cultural en homenaje al “querido pueblo mexicano”

Por Gerardo Arreola
CORRESPONSAL

LA HABANA - Cuba mostró el pasado 16 de Septiembre en forma tácita un ajuste de objetivos en sus relaciones con México, al desplegar una ofensiva de diplomacia pública que busca reducir el impacto de la hostilidad emprendida por el gobierno del presidente Vicente Fox hacia la isla.

El gesto más ilustrativo de ese viraje táctico en el enfoque cubano es la realización de un espectáculo cultural de homenaje al “querido pueblo mexicano”, que esa noche encabezó el presidente Fidel Castro en el teatro Karl Marx.

En el lunetario acompañaron al líder cubano -quien vestía traje azul y corbata roja- invitados especiales mexicanos, como el escritor Carlos Montemayor, la actriz María Rojo, la pintora Martha Chapa, el vicepresidente de la Cámara de Diputados, el perredista Erick Villanueva; la directora de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, María Luisa Armendáriz; el antropólogo y delegado en Tlalpan Gilberto López y Rivas y las directoras de la Casa Lamm, Claudia y Germaine Gómez Haro. Ningún funcionario de la embajada mexicana acudió al acto.

El líder del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, abrió el acto con un discurso en el que dijo: “en la compleja situación del mundo de hoy, la arrogancia y la ignorancia desbordadas sobre todo el planeta ponen en riesgo no sólo las culturas y las identidades nacionales, sino la supervivencia misma de la humanidad.

“La unión y la solidaridad entre los pueblos es hoy más necesaria que nunca”, agregó. “Con la certeza de que nada ni nadie podrá quebrar nuestra amistad, saludamos con júbilo el 16 de septiembre.

“Que llegue nuestro abrazo fraterno a todos los mexicanos y las mexicanas.

“Abrazamos también a las decenas de millones de mexicanos que igualmente lo celebran más allá del río Bravo, discriminados en tierras que fueron de sus abuelos y a los millones perseguidos por carecer de un papel qe sólo pueden recordarla (la fecha) en la intimidad de sus corazones”.

La decisión del gobierno de Fox de desairar toda celebración por la Independencia mexicana en Cuba, incluso las que resultan sin costo para la cancillería, fue respondida en la misma forma que La Habana empleó el pasado 4 de julio, día de la Independencia de Estados Unidos, para distinguir entre el conflicto con el gobierno de Washington y su acentuado interés por desplegar relaciones con la sociedad estadunidense.

Aunque no son comparables las disputas de Cuba con México, por un lado, y con Estados Unidos, por otro, el diálogo político entre los gobiernos de Castro y Fox está tan cerrado como el de la isla con la Casa Blanca.

“Unidos en sus raíces, historia y cultura, alimentados por los espíritus patrióticos de Hidalgo y Céspedes, Juárez y Martí, por la obra de Rulfo y Cintio (Vitier), de Agustín Lara y Benny Moré, los pueblos de Cuba y México comparten valores que trascienden tiempos y coyunturas”, dice un comunicado oficial que convocó a la celebración, “un actohomenaje de nuestro pueblo al querido pueblo mexicano”.

La orden de la cancillería mexicana a su personal diplomático en La Habana de que se ausente de cualquier conmemoración por las fiestas patrias ha radicalizado la línea de Fox y el canciller Jorge G. Castañeda de suspender el diálogo político con Cuba.

Desde la visita de trabajo de Fox a La Habana, el pasado 4 de febrero, sólo dos funcionarios mexicanos de alto nivel han venido a la isla en misión oficial: el vicecanciller para América Latina, Gustavo Iruegas, quien viajó obligado por la ocupación violenta de la embajada de México, el 27 de febrero, y el secretario del Trabajo, Carlos Abascal.

Vacío oficial y respuestas

El vacío oficial del gobierno de Fox a las celebraciones de septiembre precipitó acciones de réplica. El domingo 15 por la noche, un grupo de empresarios mexicanos con intereses en Cuba organizó una cena que culminó con el ceremonial del Grito y el Himno Nacional.

Enrique Cardona, director general de una empresa exportadora de productos químicos y principal promotor de la reunión, vitoreó a los héroes mexicanos y lanzó un “¡Viva la amistad entre México y Cuba!”

Esa mañana el historiador de La Habana, Eusebio Leal, y Villanueva, encabezaron una guardia de honor y depositaron una ofrenda floral ante el busto de Miguel Hidalgo, en el Parque de la Fraternidad del casco antiguo de la ciudad.

Leal dijo que esa era una forma de rendir “un tributo de admiración y afecto al pueblo mexicano, siempre junto a nuestro corazón. Le decimos a México y a los mexicanos todos que los abrazamos en este día”.

Villanueva expresó que la “amistad entre Cuba y México tiene una raíz profunda en la historia de dos regiones geográficas, incluso antes de que fueran estados y naciones modernas. Decidimos venir para destacar esa amistad”.

Montemayor y los diputados perredistas Jaime Martínez Veloz y Sergio Acosta Salazar, así como el priísta Ignacio Mendicuti, además de un grupo de jóvenes que estudian medicina en Cuba, estuvieron entre los mexicanos asistentes a la breve ceremonia.

Interparlamentaria caliente

El nuevo episodio de tirantez entre los gobiernos de México y Cuba precede ahora a la quinta Reunión Interparla-mentaria de ambos países. El foro, que se iniciará el miércoles aquí, también reprodujo el clima de tensión bilateral: primero, con su posposición desde julio pasado; luego, con sus conjeturas sobre la agenda.

Directo a uno de los temas polémicos, Martínez Veloz anticipó que la mayoría de los legisladores mexicanos se opone al intento de algunos de sus colegas panistas de introducir en el debate temas de política interna cubana.

El diputado perredista citó, por ejemplo, el Proyecto Varela, iniciativa opositora que tiende a la reforma del régimen político de la isla. “Discutirlo en una interparlamentaria es tan absurdo como si quisiéramos discutir el financiamiento externo a la campaña de Fox, o la ley Cocopa, o el Pemexgate, o los 65 millones de mexicanos pobres.

“Si quieren complicar la Interparlamentaria, el que puede salir raspado es Fox”, advirtió Martínez Veloz. “¿No se han preguntado por qué el gobierno de Fox ha adoptado esta política fundamentalista de impedir hasta la más mínima relación con Cuba? ¿Acaso será que hubo dinero de la Fundación Nacional Cubano-Americana en su campaña?”, preguntó.

“Hablando de derechos humanos”, dijo Martínez Veloz, “no he escuchado a estos señores del PAN hablar de las maquiladoras, de los jornaleros agrícolas, de los miles de asesinados en Baja California por el narcotráfico, de los miles de emigrantes muertos en Estados Unidos.”

Agregó que “tratar de asumir una posición frente a los derechos humanos en Cuba y guardar silencio frente a la violación de éstos en México y en Estados Unidos, por ejemplo, es una actitud hipócrita y demagógica”.

Otro asunto tenso que ronda la Interparlamentaria es el concluido conflicto de dos semanas entre el embajador Ricardo Pascoe y la cancillería mexicana.

Pero el diputado Villanueva le restó peso al episodio: “Es un problema interno entre mexicanos, son puntos de vista encontrados entre funcionarios mexicanos y no creo que tenga ningún impacto” en el encuentro. Pascoe, llamado a consultas en días pasados, no había regresado aún a La Habana.

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