September 26, 2003

Politica a la Mexicana

Rumbo al 2006

Por Luz Aída Salomón

La futurología política, aunque ociosa, es una costumbre política mexicana heredada del monopolio del poder ejercido por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) durante setenta y un años. En el 2000, con el triunfo del opositor Partido Acción Nacional (PAN) que llevó a Vicente Fox a la Presidencia, la práctica de predecir quién lo sucederá en este cargo empieza a cambiar las reglas al interior de los tres principales partidos políticos que contenderán por la Presidencia de México en el 2006.

En tiempos de la hegemonía priista, por artilugios del sistema PRI-gobierno, cada seis años su candidato a la Presidencia asumía automáticamente el poder Ejecutivo Federal y designaba a los secretarios de Estado; a partir de ese momento, se desataba una lucha soterrada por quedar bien con el Presidente en turno pues sólo él escogía de entre ellos el nombre del candidato presidencial, al margen del PRI. Esta pelea silenciosa daba lugar a especulaciones en los medios de comunicación, de manera destacada en la prensa escrita. Al final, para los mexicanos era una adivinanza sexenal ya que sólo el Presidente priista tenía la facultad de quitar el velo que descubría el rostro de su sucesor. Por el momento, esa figura política conocida popularmente como “el tapado” —gracias a las caricaturas creadas hace casi medio siglo por el mexicano Abel Quezada— está desapareciendo y todos los aspirantes hablan y actúan en función de sus deseos de ser el próximo Presidente de México.

Ahora, a tres años de concluir su periodo gubernamental, el Presidente Fox puso en marcha la sucesión presidencial del 2006 al declarar: “Difiero de los criterios del pasado, de que eso hay que reprimirlo y que el Presidente tiene que apachurrar cada cabeza que quiere saltar hacia adelante, meterlos debajo de la mesa y que ahí se den de patadas como era en el pasado” (Reforma, 07/18/03). Entonces, los medios de comunicación empezaron a dirigir los reflectores hacia el Secretario que maneja la política interior, el panista Santiago Creel, quien pidió dejarlo trabajar. Y aunque el dirigente nacional del PAN, Luis Felipe Bravo Mena, negó estar en busca del candidato presidencial, ya se escuchan entre los panistas los nombres del ex-gobernador de Chihuahua y actual dirigente del grupo parlamentario blanquiazul, Francisco Barrio; y también del recién nombrado Secretario de Energía y ex-presidente nacional del PAN, Felipe Calderón Hinojosa. Sin embargo, el futuro político de los panistas ya no dependerá solamente de elegir un candidato en la convención nacional interna ya cuestionada, sino de que se logren las reformas detontantes del crecimiento económico del país antes de que concluya el gobierno de Fox.

En el PRI ha sido donde más eco han tenido las palabras de Fox. Roberto Madrazo, actual dirigente nacional priista, niega entrarle al “juego de la sucesión adelantada” pero no se descarta como aspirante a la Presidencia, más ahora que tiene el sartén por el mango y puede ser el fiel de la balanza entre los priístas que también tienen como meta la Presidencia de la República. Apenas, el 18 de septiembre, frente a empresarios de San Antonio, Texas, el gobernador de Hidalgo, Miguel Angel Soto Núñez dijo: “No estoy pensando en ser candidato, estoy pensando en ser Presidente” (Notimex, 09/19/03). Los gobernadores priistas del Estado de México y Coahuila, Arturo Montiel y Enrique Mártinez, respectivamente, también se han sumado a las declaraciones sucesorias. Igual, el senador Enrique Jackson, actual dirigente priista en la Cámara alta. El principal problema del PRI es la ausencia de un hombre que esté a la altura de las exigencias de un México politizado pero depauperado por la misma herencia priísta: setenta y un años de gobiernos demagógicos, populistas y/o neoliberales, cuya denominador común ha sido la impunidad y la corrupción.

En el Partido de la Revolución Democrática (PRD) —surgido de la escisión priista de Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo—, el nombramiento del candidato presidencial tendrá que pasar por el cacicazgo de Cárdenas al interior del PRD. El hijo del ex-presidente priísta Lázaro Cárdenas no ha declarado abiertamente si participará por cuarta ocasión como candidato presidencial y tendrá que hacerlo pues por primera vez en la historia de este partido hay un hombre en el gobierno con tanta popularidad que rebasa a la del Presidente Fox. El actual Jefe del Gobierno del Distrito Federal, Andres Manuel López Obrador, cuenta con la aprobación de ocho de cada diez capitalinos. La Ciudad de México, con veinte millones de habitantes y una población flotante de más de dos millones, es el lugar más importante del país en los aspectos económico y político; ésto permite ver la actuación de un jefe de gobierno obligado a resolver el principal problema de la ciudad más grande del mundo: la inseguridad pública. Durante los últimos seis meses, sólo en denuncias están registrados 670 homicidios, 11 mil robos a transeúntes, alrededor de 7 mil asaltos a negocios, 3 mil 500 casas saqueadas y 17 mil 400 vehículos robados.

Para combatir la delincuencia, López Obrador decidió contratar al ex-alcalde de Nueva York, Rudolph Gulliani, pero hasta la fecha no hay resultados concretos por la falta de un plan contra la violencia a largo plazo, que contemple la falta de coordinación de los cuerpos policíacos y la corrupción que impera entre ellos. Por otra parte, tratando de solucionar el congestionamiento de tránsito, ha decidido construir grandes obras viales pero tampoco han dado óptimos resultados. Sin embargo, la popularidad ganada le viene de la difusión de la pensión mensual de alrededor de 60 dólares, otorgada a los adultos mayores de 70 años que viven en la capital mexicana. Bajo este panorama parcial, el 17 de septiembre, López Obrador presentó ante la Asamblea Legistativa con mayoría perredista su Tercer Informe de Gobierno y aunque dice que lo den por “muerto” para la candidatura presidencial, la realidad es que insiste en abordar temas nacionales. Sobre la reforma eléctrica dijo que está en contra de la privatización de la industria eléctrica y del petróleo, y sobre la reforma fiscal se pronunció por buscar alternativas distintas a la de subir los impuestos. Es un hecho, López Obrador está en campaña por la Presidencia de la República pero antes debiera borrar su pasado priísta y su partido, el PRD, organizarse en 20 de los 32 estados del país donde no tiene presencia significativa.

Así, vemos que la sucesión presidencial en México inicia anticipadamente lo que dará tiempo a los mexicanos para razonar el voto del 2006.

Correo electrónico: luzaidasalomon@ hotmail.com

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