September 26, 2003

La arena estaba de bote en bote….

Un domingo en las luchas

Por Mariana Martinez

Como parte de las celebraciones del mes patrio, la delegación de Playas de Tijuana organizó este domingo un espectáculo de luchas en los terrenos del Cortijo San José.

La cita era a la una en punto, pero desde muy temprano los niños con sus padres empezaron a llegar y acomodaron sus sillas cerca del ring. En el fondo la voz del anunciador recordó que los luchadores estrella de esta tarde eran Catedrático y Súper Muñeco. Al principio los niños parecían tímidos en la primera pelea pero los luchadores los insultaron, diciéndoles cobardes y haciendo señas y la gente respondió insultando también.

La lucha mexicana es un deporte que celebra este año sus setenta años de historia en el país, iniciando en la Arena México en el D.F. por los hermanos Lutteroth. El deporte alcanzó rápidamente calidad mundial creando leyendas de la talla del Santo o el Blue Demon, quienes además de ídolos del ring fueron también estrellas de numerosas películas.


Super Muñeco y El Catedrático.

La dinámica de la lucha mexicana tiene siempre el esquema de los buenos y los malos: Por un lado se tiene a los técnicos, luchadores que pelean acatando las reglas y que son sinceros en sus alianzas y amistades. En la otra esquina, los rudos se caracterizan por ser tramposos, sucios y desleales. Con esta dinámica no es difícil presenciar peleas que siendo de mancuernas se vuelvan tres contra uno o en las que los del mismo equipo se golpeen entre sí; incluso los árbitros y anunciadores han peleado contra luchadores.

La mitad de la delicia de este deporte es la creación constante de personajes que reflejan el sentir de la gente. El domingo por ejemplo luchó “El placa” en el bando de los rudos, al que se describe como corrupto y sucio ex-policía que ahora se dedica a las luchas. “El placa” subió al ring con una camisa con las letras FBI y unos pantalones militares; bajo su máscara que parece un casco, insultó al público y esté volcaba su furia contra él mucho antes de empezar la pelea. Entre las estrellas de la escena luchística nacional se encuentran personajes como “El ice cream” cuya máscara parece de helado, “Latin Lover”, “ El Texano” y “El oriental”, cada uno con su uniforme particular y su propio bando.

Pero este deporte no sólo es de hombres, la tarde fue avanzando hasta lo que el anunciador dijo “nunca antes visto” una pelea de parejas entre hombres y mujeres. “La enfermera” y su pareja fueron los vencedores, no sin antes ponerle una paliza a sus contrincantes, que incluyó patadas y llaves dentro y fuera del ring mientras el público gritaba emocionado, parado encima de las sillas.

Llegada la hora de la pelea estelar los niños con sus sillas estaban casi encima del ring, a la expectativa de la llegada del Súper Muñeco con su traje de payaso y maquillaje rojo y blanco, con parches que dicen “Dios ama a los niños”. Detrás de él venía “El catedrático”, un hombre impresionante de 250 kilos de peso, que con el pecho al descubierto y una capa morada hizo temblar al público.

Mientras los luchadores se amenazaban unos a otros los padres de los niños aprovechaban para comprar una cerveza y el anunciador promocionaba máscaras de luchadores y fotos con ellos después del encuentro.

Para mi sorpresa “El catedrático” cayó del ring muy pronto sometido por “Súper Muñeco” y los niños comprobaron quién es “el bueno” en este simbólico deporte.

Para más información sobre luchas mexicanas visite http://www.triplea.com.mx.

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