September 23, 2005

Comentario:

La impopularidad del gobernador

Por Humberto Caspa, Ph.D

Dos años atrás, Arnold Schwarzenegger sorprendió al pueblo norteamericano con una revelación sugestiva “Quiero ser gobernador de California,” dijo. Lo hizo en el programa caricaturesco de Jay Leno, a horas de la noche y ante una muchedumbre escandalosa que ya empezaba a profanar su victoria inminente

Recientemente el gobernador se volvió a destapar. A diferencia de hace dos años, el nuevo destape fue en pleno día, a vísperas de otoño y ante unos seguidores moribundos del sur de California que estaban más listos de empacarle sus maletas a Hollywood que darle oportunidad de otros cuatro años.

Nunca como hoy el divorcio entre la gente californiana y Schwarzenegger ha sido tan evidente. Su fuerza y su popularidad se desplomó a causa de su demagogia política.

Schwarzenegger entró al Capitolio de Sacramento como el huracán Katrina en New Orleans, es decir destruyendo todo. Inicialmente arremetió con lazos políticos que habían creado las administraciones previas a su gobierno. Luego se hizo pagar con 626,000 personas dis-capacitadas que recibían cuidados en centros de convalecencia y con el programa de Healthy Families que provee seguro médico a niños cuyas familias viven en condiciones infrahumanas. Quiso reducir –aunque después se retractó— el presupuesto de estas instituciones de servicio.

Durante varios meses ya, Schwarzenegger ha provocado una guerra política sin cuartel entre su gobierno y el sector de los empleados públicos (profesores, empleados de mantenimiento, policías, bomberos, etc.). El resultado final de este enfrentamiento ha sido, por un lado, el llamado a unas elecciones especiales para este 8 de Noviembre; y una población californiana cansada de mucho “bla, bla” y pocas acciones congruentes, por el otro.

De acuerdo al Instituto de Política Pública de California, en Agosto de este año, 54% de los electores de este estado desaprobaban el trabajo del gobierno de Schwarzenegger. Y según una encuesta lograda recientemente por la agencia televisiva de CBS News, el 64% dice que el gobernador no está cumpliendo sus funciones de acuerdo a los intereses de la población mayoritaria.

Asimismo, las propuestas que estarán a juicio de los votantes californianos éste Noviembre, son tan impopulares como el mismo Schwarzenegger. 61% de los electores calificados se opone a la Propuesta 76, misma que impone límites a la capacidad de los gastos del estado.

Alrededor de la mitad de la gente se opone a la medida (Propuesta 74) que pone candados a la “tenencia” de los profesores en las universidades, los colegios comunitarios y las escuelas secundarias. A primera vista, una enmienda de este tipo permitiría mayor competitividad y evitaría el abuso aparente de profesores de un puesto de por vida. Sin embargo, la “tenencia” ha sido un beneficio que ha permitido a los profesores universitarios a desarrollar sus investigaciones sin miedo a revanchismos o venganzas. En pocas palabras, la tenencia ha amparado a la libertad de expresión de los docentes.

Por otra parte, sólo la mitad de los encuestados se opone a una nueva forma de división de los distritos (Propuesta 76). La Propuesta 75, que no fue introducida por el gobernador, es la única que demuestra ser congruente y ha tenido apoyo mayoritario de los votantes. De acuerdo a esta propuesta, los líderes sindicales están obligados a informar a sus miembros antes de utilizar los recursos de su organización en campañas políticas.

Finalmente, si hoy se llevaran a cabo las elecciones para gobernador, el regreso de Schwarzenegger a la pantalla gigante de Hollywood es más inminente que nunca. La popularidad que lo había llevado a la máxima tarima política en Sacramento, se ha desvanecido por la falta de congruencia con los ideales de la gente. Para muchos, los 55 millones de dólares que probablemente cueste el desarrollo de las elecciones especiales, es un gasto insulso y que podía haber sido utilizado en mejores instancias.

Los grupos empresariales seguramente le otorguen una “A” de calificación a Schwarzenegger por su desempeño en el gobierno. Sin embargo, el gobernador obtiene una “F” con la población mayoritaria de California.

Dr. Humberto Caspa, Profesor de economía política en la Universidad Estatal de California San Marcos. E-mail: hcletters@yahoo.com

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