September 22, 2000


Nuevas instrucciones para la celebración de la Misa

`El pueblo fiel debería arrodillarse en la consagración, salvo razones de salud o falta de espacio'

Vaticano — La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que preside el Cardenal Jorge Medina Estévez, dió a conocer la primera revisión en 25 años de la Instrucción General del Misal Romano en el que se introducen algunas novedades que serán aplicadas en la liturgia de rito latino alrededor del mundo.

La nueva versión en Latín —que fue publicada simultáneamente con una edición en inglés para el estudio— señala que "es deseable cuando sea posible" que el sacerdote celebre la Misa de cara al pueblo. La breve frase se añade a la instrucción ya definida en la edición de 1975 en la que se señala que el altar debe estar separado para permitir que los ministros puedan caminar alrededor y permitir que la misa se celebre de cara al pueblo.

Respecto de la posición del Tabernáculo, la nueva Instrucción le da similar importancia a reservar el Santísimo en una Capilla o "en el Sagrario, separado del altar de la celebración". Si se utiliza una capilla, se señala que ésta debe estar "íntegramente conectada con la Iglesia" y "accesible a los fieles". Si, en cambio, se usa el Sagrario, éste "no debe estar en el altar donde se celebra la misa"; aunque señala que la decisión sobre la colocación del tabernáculo pertenece "a juicio del obispo diocesano".

Se señala además que si la Eucaristía se reserva en el Sagrario, "el sacerdote, diácono y otros ministros hacen una genuflexión cuando se aproximan o abandonan el altar, salvo durante la celebración misma de la Misa". Pero aquellos que no están involucrados en la celebración de la Misa, deberán realizar la genuflexión "cada vez que cruzan frente al Santísimo Sacramento".

La nueva Instrucción aclara también que los comulgantes nunca pueden recibir el sacramento los unos de los otros, sino solamente del sacerdote o ministro de la Eucaristía.

En general, el nuevo documento mantiene los principios del anterior Misal Romano, aunque contiene adiciones que permiten aclarar o hacer aún más enfáticos algunos conceptos.

Allí donde se introducen aclaraciones de algunas controversias, éstas fundamentalmente recogen las decisiones tomadas por la Congregación en los últimos 25 años en respuesta a las diferentes consultas. Algunas de estas decisiones, ahora especificadas por la Instrucción, incluyen:

La prohibición explícita de llevar el Leccionario en el procesional de entrada. El texto a llevarse debe ser el Evangeliario, el mismo que debe ser "elevado ligeramente".

Solamente el sacerdote, diácono ó acólito instituído pueden limpiar los vasos sagrados tras la Comunión.

La participación del Pan Eucarístico es tarea exclusiva del sacerdote y el diácono; los ministros laicos de la eucaristía "no se aproximan al altar sino hasta que el sacerdote ha recibido la Comunión y siempre recibe el vaso sagrado de manos del sacerdote".

Se debe observar la costumbre de construir en cada sacristía un "Sacrarium", "en el el agua de la limpieza de los vasos y ornamentos sagrados es arrojada".

Para evitar interrumpir la continuidad de la celebración, el sacerdote debe abstenerse de abandonar el presbiterio al momento del signo de la paz.

Está explícitamente prohibido sustituir con otros himnos los cantos del Gloria o del Agnus Dei, una costumbre algo extendida en algunos países.

El texto actual es aún más enérgico en pedir la uniformidad en el ponerse de pie, de rodillas o sentarse como signo de unidad de la asamblea, señalando que "mayor atención debe prestarse a lo que está señalado por la norma litúrgica y la práctica tradicional del Rito Romano, en virtud del bien común espiritual del Pueblo de Dios, en vez de las inclinaciones personales o las elecciones arbitrarias".

En vez de ponerse de pie en la oración sobre las ofrendas, el pueblo debe ponerse de pie cuando el celebrante invita señalando: "Oren hermanos para que este sacrificio...."

El pueblo fiel debería arrodillarse en la consagración", salvo razones de salud o falta de espacio, explicita la Instrucción.

De esta manera se enfatiza lo ya indicado por la edición de 1975, pero se agrega que quien permanece de pie, debe realizar "una profunda venia cuando el sacerdote se arrodilla tras la consagración".

En la sección dedicada a la adaptación cultural de la liturgia, la Instrucción señala que "los esfuerzos de inculturación no están encaminados de ningún modo a la creación de nuevas familias de ritos, sino a responder a las necesidades de una determinada cultura de manera que las adaptaciones introducidas en el Misal o coordinadas con otros libros litúrgicos no están en contraste con el caracter distintivo del Rito Romano". En esa misma línea, el documento advierte que "la inculturación requiere de un tiempo necesario, pues si se realiza de manera presurosa e incauta, la auténtica tradición litúrgica sufre contaminación".

Nota:

Juan Diego podría ser canonizado en el 2001

El rector de la Basílica de Guadalupe, Mons. Antonio Macedo Tenllado, anunció que ya se han cubierto todos los requisitos necesarios para la causa de canonización de Juan Diego y ahora sólo falta que el Papa Juan Pablo II determine la fecha de la proclamación. Según Mons. Macedo, la canonización del vidente indígena mexicano podría tener lugar a principios del año 2001, aunque aclaró que todas estas son "sólo suposiciones, porque el Santo Padre es quien tiene la última palabra" e indicó que oficialmente no hay informes del Vaticano sobre cuándo podría ocurrir tal hecho.

El Rector de la Basílica insistió, sin embargo, en que todas las objeciones históricas, incluso las planteadas por el ex abad del Santuario de la Virgen Guadalupe, Guillermo Schulemburg Prado", ya han sido ampliamente superadas".

(Reimpreso de La Cruz de California, No. 9, Septiembre de 2000).

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