September 21, 2001

Todos Somos Americanos

Por Julio C. Faget

Más de 30 millones de individuos que bajo una misma denominación se ubican en los Estados Unidos parecen ratificar un sueño ancestral que parece haberse diluído en las más oscuras y laberínticas vueltas de la historia. Los "latinos" es la forma de llamar a esta enorme fuerza inmigratoria que hoy por hoy está cambiando el rostro de Estados Unidos y que de alguna manera —por las vías de hecho— van generando pragmática y rápidamente el ideal que los prohombres de la historia americana alguna vez tuvieron.

Un Continente, Un Idioma

Dejando las diferencias de lado, desde la más lejana Tierra del Fuego hasta la frontera norte de México, usted podrá atravesar el vasto territorio del continente americano hablando un mismo idioma. En cada región encontrará sin dudas diferencias fonéticas, diferencias étnicas y tal vez se tope también con la necesidad de la aclaración de algunos términos. Pero cuando pregunte por el idoma oficial del lugar donde se encuentra, le dirán: español y cuando esté en Brasil, se encontrará con un idioma que si bien, difiere en la sustancia, no se hace irreconocible para el oído latino. Entonces, es cuando se hace comprensible lo que los próceres soñaron. En los hechos: Bolívar, O'Higgins, Artigas, Belgrano y todos los "revolucionarios" de esa preclara etapa de la historia tuvieron la misma visión de una América unida y única, que tal vez hasta integrara a los territorios del norte, primeros en lograr su independencia y modelo que fuera seguido rápida y efectivamente.

Era la famosa "Patria Grande". Pero la historia, el devenir político y los intereses económicos dieron otro derrotero a aquellas viejas aspiraciones, derrotero que no sólo dividió sino que aseguró desde el comienzo de la historia las aspiraciones de dominio de los centros de poder. Fenómeno que hasta el día de hoy continúa.

Divide y Vencerás

Tal vez la coincidencia de los prohombres de la historia americana que desde George Washington (USA) hasta el mucho más humilde y con menor marketing Gral. José Artigas, se propulsaba la idea de una América única y unida, sin países, sin divisiones que pusieran —tal cual lo hacen hoy— en riesgo de "existencia" a las naciones formadas por la descendencia de europeos y nativos, pero esto no fue, generando así el comienzo del fin, o el nacimiento de lo que hoy, muy pocos reconocen como "América" y muchos sí identifican sólo como "Latinoamérica".

A eso, se agrega la "maldición" que se cumplió estrictamente en Uruguay y Argentina (particularmente en Buenos Aires). En Uruguay, se exterminó sistemáticamente todo indicio aborigen que hubiera, ya en épocas de la primera presidencia constitucional, en el exterminio genocida más cruel y despiadado de la humanidad ya que fue llevado a cabo por el hermano del entonces presidente Bernabé Rivera quien era "amigo" de los nativos americanos de la zona, quienes fueron aniquilados en la emboscada de Salsipuedes. Argentina, por razones territoriales no admitía un genocidio generalizado pero sí, generar un genocidio limitado a Buenos Aires. El propio Domingo Faustino Sarmiento trazó los límites de lo que él llamó en su obra "Civilización y Barbarie", imagine el lector de que lado quedaron los nativos de la zona. El resultado, que se prolonga hasta nuestros días es una deficiencia étnica notable en Uruguay y Buenos Aires (Argentina) donde el elemento aborigen o nativo es inexistente. De allí que los "europeos latinoamericanos" hasta hablen un español mucho más diferenciado que el resto del continente.

Del Sueño de la Patria Grande a la Historia Oficial

En algún punto de la historia, sólo los nacidos en los Estados Unidos de América, se arrogaron para sí —sin protestas interpuestas— la denominación de "americanos". Sólo durante la Segunda Guerra Mundial, el propio gobierno estadounidense acuñó la frase slogan: "Las Americas Unidas jamás serán vencidas". Sí, en esa época era importante que América fuera una y estuviera unida. Pero, al correr de los años y la apatía propia de los pueblos americanos del sur fueron desdibujando el concepto "americano" de estos pueblos, resaltando y permitiendo resaltar, eso sí, el perfil hispano y/o latino como diferenciante y diferenciador de extremo peso. Por otra parte, el deterioro económico global, que ha minado las economías ya minadas de los pueblos americanos del sur, han ratificado este derrumbe de la identidad americana, situando el "arriba" y el "abajo", la América "rica" —que puede llegar a ser discutible como concepto— y la "pobre Latinoamérica".

El Futuro Americano en los Próximo Veinte Años

El mundo, como todo sistema "vivo" tiende al equilibrio. Un equilibrio dinámico que hace que las poblaciones, independiente de las buenas o malas intenciones de los diferentes gobiernos, de las inclemencias o adversidades, busquen el horizonte que más les conviene. El hombre, genéricamente es un animal nómada, y dirige sus pasos hacia el lugar donde la economía (del tipo que sea) le permita vivir. Entonces se da el fenómeno migratorio, desde las tribus indias del pasado a las corrientes de inmigrantes del último siglo y comienzos del nuevo.

¿Hasta dónde llegará? Hasta que se equilibre el mundo. La balanza económica determinará rápidamente que los países pobres sean menos pobres y los países ricos sean muchos menos ricos.

Es probable que antes de llegar a estas situaciones haya confrontaciones de mucho más grueso impacto que las ideológicas tipo "Guerra Fría" que durante tanto tiempo tuvieron a la humanidad en vilo. Y antes del equilibrio natural, que puede llevar y que llevará a situaciones de "fuerza", tal vez sería —para los gobiernos poderosos— hace a un lado los mezquinos intereses particulares, ver clara y nítidamente que este camino conduce al desastre y propiciar, que del contexto de la América olvidada, la América innominada, la América pérdida, surja nuevamente, con su historia común, con su idioma común; aquel sueño, añorado pero no abandonado, de una "Patria Grande", tal vez la última salida, la más certera, para un continente y un mundo que de otra manera, siguiendo el derrotero trazado, más tarde o más temprano, estallará inevitablemente.

Julio C. Faget - escritor, periodista y editor, nacido en la ciudad de Montevideo, Uruguay, en 1958.

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