September 21, 2001

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Fabián Domán

¿Economía de Guerra?

Partiendo de la idea de que Estados Unidos no responderá al brutal ataque terrorista con una monumental invasión terrestre a alguna nación de Asia Central, semejante a la desplegada en el Golfo, no hay ninguna razón para temer que la economía del país entrará en guerra. Si bien son muchas las consecuencias que los atentados tendrán sobre la vida de los notea-mericanos, también es cierto que los nubarrones en el horizonte económico habían aparecido mucho antes, tanto en el plano financiero como en los índices de desempleo.

¿Qué debo hacer? es la pregunta que se hacen muchos por estas horas en los Estados Unidos. ¿Consumir o ahorrar?. ¿Puedo invertir en acciones de compañías privadas? ¿Son más convenientes los bonos del Tesoro? Estas preguntas que todos nos hacemos por estas horas tienen un sinnúmero de respuestas.

La primera consideración es que lo peor que le puede suceder a la economía del país es que los propios norteamericanos dejen de consumir. No por nada, en el fin de semana posterior al ataque, el Presidente George Bush, sus ministros y secretarios ocuparon la mitad del tiempo analizando cómo devolverle al país el ritmo normal de actividad y cómo convencer a los norteamericanos de que no deben postergar sus decisiones económicas personales, tales como cambiar de auto, comprar una casa o gastar en ropa. El índice de consumo venía revelando datos preocupantes desde antes de los atentados. Estos, se cree, podrían empeorarlo.

No hay que alarmarse si la economía norteamericana desacelera su crecimiento o confirma una caída de actividad. No hay economía del mundo que pueda crecer tantos años seguidos. Ni tampoco fórmulas mágicas para sacar a un país de la recesión (Argentina es un ejemplo). Hay especialistas como el ex secretario de Trabajo de Clinton, Robert Reich que señalan que la economía tiene ciclos —de crecimiento y de caída— que no necesariamente pueden ser explicados con teorías económicas.

Tampoco hay que preocu-parse por el rendimiento de una jornada del mercado accionario de Wall Street.

La televisión y los diarios están repletos de especialistas que siempre le encuentran una explicación a lo que pasó, pero muy pocas veces aciertan en pronosticar el día siguiente. En este juego no hay que dejarse arrastrar por los cantos de sirenas de muchas casas de inversión y corredores bursátiles, que muchas veces, escondiendo sus propios intereses de empresa hacen recomendaciones que terminan perjudicando al cliente-inversionista-ahorrista.

En épocas de inestabilidad y volatilidad, con precios de acciones y bonos cambiando día a día, el mejor consejo es tener las inversiones diversi-ficadas y con altas posibilidades de transformarlas en efectivo rápidamente. Plazos fijos en bancos (aunque la tasa está bajando y lo continuará haciendo) o la compra de bonos estatales, tanto nacionales como de "Condado" —sobre los que no deben pagarse impuestos si se trata del mismo distrito donde uno reside— permiten achicar el riesgo.

Quienes critican estas opciones señalan que si bien el riesgo es menor, las ganancias también. Es cierto, pero en tiempos como estos es preferible mantener el capital, aumentarlo en la medida de lo posible, y tratar de no disminuirlo por la vía de los impuestos al no ser volcado a una inversión o actividad productiva (de ahí la alternativa de los bonos de condado).

Si usted tiene un estómago de hierro, toma pastillas tranquilizantes y le gusta la aventura podrá comenzar a navegar las tormentosas aguas de las acciones de compañías privadas en Wall Street. Un consejo: no se deje llevar por lo que digan los analistas financieros. Simplemente lea los diarios, mire la televisión y escuche las noticias sobre el comportamiento de la empresa o la actividad económica sobre la que usted va a invertir.

¿Y la Economía de Guerra?. Las consecuencias económicas de los atentados y de la guerra contra el terrorismo todavía no se ven con claridad. En un primer momento, aparecen determinados sectores de la economía claves como la navegación aerocomercial y las compañías de seguros fuertemente dañados. Otros como las petroleras o los fabricantes de armamentos y equipos de comunicación favorecidos.

Para el economista Martin Anidjar, una de las señales que debe seguirse para controlar el comportamiento de la economía postatentados es el precio del barril del Petróleo. "Si durante mucho tiempo el precio es superior a los 30 dólares por barril, esto tendrá un efecto importante sobre el aparato productivo del país", dice. Otros especialistas, como el economista argentino Sergio Serrichio, señalan que "las consecuencias sobre la producción comienzan a percibirse. La cuestión de las compañías aéreas son el primer síntoma de una economía que con el clima de volatilidad financiera y dudas bélicas recibirá menos inversiones y cuyos costos crecerán como producto de las necesarias mejoras en las normas de seguridad nacional, por ejemplo en rutas y autopistas".

(Fabian Domán es corres-ponsal en Estados Unidos de Radio 10, CVN [Cablevision Noticias] y BAE de Argentina.

Para cualquier comentario o sugerencia, comunícate con la línea nacional de recursos hispanos al 1-800-473-3003. Para útiles enlaces sobre ayuda e información relacionados al atentado del pasado 11 de septiembre, visita la página www.accesohispano.org).

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