September 21, 2001

Los Temores de los Niños Por el Ataque Terrorista

Los trágicos eventos que vive la nación y la extensa cobertura en los medios de comunicación exponen a los niños a imágenes de intensa desolación y destrucción, y a la posibilidad de que esta tragedia despierte temores e inquietudes.

Los padres y los adultos que se encargan del cuidado de niños deben estar conscientes de la ansiedad que pueden sentir los niños al ver en la pantalla imágenes de muerte y destrucción, y no sorprenderse si los niños se muestran confundidos y preocupados a raíz de esta tragedia. Si los padres se dan cuenta que tener el televisor o radio prendidas sirve para alimentar el desasosiego en sus niños, es mejor que los apaguen y se dediquen a otra actividad en familia.

Es importante que los padres y adultos mantengan abiertas las líneas de comunicación, alentándolos a hacer preguntas y a compartir sus sentimientos y temores. Así los niños podrán enfrentar la dolorosa realidad, teniendo la seguridad de que están siendo protegidos.

La profundidad del diálogo dependerá de la edad, nivel de desarrollo e interés del niño. Es necesario tener paciencia y dar tiempo a que cada niño reaccione de manera individual. "Con los niños más pequeños, que aún no pueden separar la realidad de la fantasía, tal vez baste con decirles que lo que ocurrió fue un hecho inexplicable y que se está haciendo todo lo necesario para que algo similar no vuelva a pasar.

Los niños pequeños, precisan las especialidades de Extensión Cooperativa de la Universidad de California, van a tener dificultades entendiendo acerca de la magnitud del ataque terrorista, los daños y muertes, nociones de seguridad, y pueden temer que algo similar a lo que han visto en la televisión pueda también afectarlos. Para muchos niños, lo que ha ocurrido es algo irreal. Para algunos, tal vez sea sólo una extensión de los dibujos animados, películas o los juegos de video, en muchos de los cuales la violencia y la muerte son comunes.

"Es de vital importancia", precisan las especialistas "que los padres escuchen y respondan honestamente a las preguntas de los niños, tratando de calmar sus temores, que para los niños son muy reales. No hay que decirles que todo está bien. La mayoría de niños, aun los más pequeños, tienen una noción, por vaga que sea, de lo que está sucediendo".

"Los padres deben estar conscientes de que ellos pueden contribuir al temor o inquietud que sus hijos puedan sentir. Los niños, por pequeños que sean, perciben las reacciones y sentimientos manifestados por sus padres. Sin llegar a negar las emociones de terror, dolor e impotencia que sienten, los padres deben aprender a controlarlas para que sus hijos no se vean aun más afectados", subrayan las especialistas.

Tal vez un niño no hable sobre sus temores, pero puede demostrar sus inquietudes y preocupación de otra manera; por ejemplo, rehusándose ir a la cama, llorando frecuentemente, queriendo permanecer solo o lejos de los padres o quizás se asuste al oir un ruido fuerte e inesperado. Estos signos deben alertar a los padres sobre la importancia de platicar con sus hijos acerca de lo que ha ocurrido en Nueva York y Washington.

"Es importante que los adultos hablen con los niños mayorcitos acerca de los sentimientos conflictivos que muchas veces los adultos experimentan al ocurrir una tragedia de grandes proporciones. No es de sorprender tampoco que algunos niños sientan esos mismos sentimientos, incluso enojo. El enojo es una reacción normal y sana, especialmente ante la injusticia de los actos acontecidos. Esta es también una buena oportunidad para conversar acerca de ideas y valores —justicia, hermandad, libertad, respeto por la vida— y de enseñar o recalcar la importancia de no culpar a todo un grupo o nación por las acciones de unos pocos", indican las especialistas.

La Asociación Norteamericana de Sicología ofrece estas recomendaciones para ayudar a los niños a sobreponerse a sus temores:

Mantenga una rutina en las actividades del niño —comi-das, juegos, irse a la cama— para que tengan una sensación de seguridad y normalidad.

Pase más tiempo con su niño y deje que esté más apegado a usted por algunas semanas. El cariño y las demostraciones de afecto ayudan a confortar y tranquilizar al niño.

Tranquilice a su niño dejándole saber que usted lo protegerá.

Anime a los niños a hablar y compartir sus temores. Responda de una manera que ellos pueden entender. Recálqueles que los quiere, se preocupa por ellos y que entiende sus temores y preocupaciones.

Proporcione actividades que le permitan al niño aliviar la tensión. Para algunos niños es más fácil compartir sus sentimientos dibujando que expresando lo que sienten.

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