September 20, 2002

Entre La Tierra y Calor

La Comunidad del Ejido Chilpancingo trabaja para limpiar su vecindario

Por Mariana Martinez

TIJUANA, B.C. — Entre tierra y calor voy bajando hacia la colonia del Ejido Chilpancingo, un fuerte olor, como de uñas acrílicas envuelve el ambiente, luego se esfuma y viene ahora olor a resistol de madera, que se diluye luego, dejando un aroma avinagrado.

Mi cabeza comienza a latir adolorida.

Sigo manejando.

Reflexionando, creo que hice lo que mucha gente de la comunidad del Ejido Chilpancingo trata de hacer: olvidar su malestar.

Pero poco a poco las condiciones de vida se han ido deteriorando hasta el punto en que voltear la cabeza a otra parte no es ya una opción.


Lourdes Lujan y Magdelena Cerda Baes.

Tijuana es una de las ciudades mexicanas con más inversión extranjera dedicada a la industria maquiladora; su excelente ubicación geográfica, cerca de una de las ciudades más ricas de Estados Unidos; su constante flujo migratorio y las necesidades de empleo que genera, aunado con el bajo costo en recursos que representa tener una maquiladora aquí hace de Tijuana la mejor opción para muchas industrias.

La mayoría de ellas incluyen en sus procesos el uso de tóxicos y también la mayoría no desecha adecuadamente los químicos que resultan.

Debido a las constantes quejas de malos olores, problemas en la piel y vías respiratorias Health Coalition en San Diego —una gran organización ecologista con gran número de programas especializados— entre ellos “Pro –Justicia” dedicada a asesorar a las comunidades para lograr que se organicen para resolver sus problemas.

Decide ponerse en contacto con los miembros de esta comunidad para asesorarlos en la creación de un colectivo que respalde, investigue y sistematice las quejas y problemas de la comunidad para buscar soluciones.

Desde hace dos años, Magdalena Cerda, coordinadora de Colectivo Chilpancingo Pro Justicia Ambiental se ha dedicado a trabajar con la comunidad, y cuenta, “Junto con otra gente que ya estaba organizándose, y buscando información, empezamos a organizarnos. Guiados por las anécdotas de la gente que trabaja en la maquiladora, son ellos que nos cuentan como ‘siempre tienen gripa’ o ‘tienen constipada la nariz todo el año’. Para trabajar con químicos peligrosos se les proporciona cubrebocas parecidas a los que tendría un doctor: que no filtran.

“Estas personas habían llegado a asumir su ‘gripa’ como parte de su trabajo, por desconocimiento de sus derechos o de la posibilidad que tienen de pedir protección adecuada”.

De esta manera El colectivo empieza a establecer prioridades, como lo es la seguridad del personal que labora en la industria maquiladora.

Otra prioridad es el saneamiento del arroyo Lamar —con salida al Río Tijuana— que se extiende por gran parte de la colonia.

Los que viven aquí desde hace más de quince años cuentan de un arroyo limpio, que con el paso de los años ha sido utilizado para desechar residuos tóxicos.

“Cuando bajaba el arroyo, hubo varios casos de niños que se metían, chapoteaban en cualquier charco y les salieron llagas en los pies”, cuenta Lourdes Lujan, quien vive en la colonia y es una de las promotoras del colectivo. Este tipo de cosas son las que la motivaron para integrarse al colectivo, la defensa de su espacio y de su comunidad la vive como una verdadera batalla contra los abusos de los poderosos.

Ella y su compañera Olga son promotoras del Colectivo Chilpancingo Pro Justicia ambiental desde su creación, hace dos años. Juntas han logrado integrar dos grupos de personas con juntas quincenales, en una escuela o en casa de algún miembro, para discutir las preocupaciones y retos a los que se enfrentan los habitantes de su comunidad.

Sus funciones principales son las de consolidar y guiar a los grupos creados y establecer relación con otros grupos que trabajan en la comunidad para hacer alianzas perdurables y beneficiosas para todos.

No solo tóxicos son la amenaza

Según estadísticas del INEGI el 20% de los hogares tijuanenses son sostenidos por mujeres, muchos de estos hogares pertenecen a aquellas que trabajan en la maquiladora. La problemática particular de estos hogares tiene que ser atendida, por lo que el colectivo trabaja también con factor X, una agrupación que brinda educación y asesoría sobre derechos laborales y de genero.

¿Qué se busca? Se busca sobre todo fortalecer a la comunidad, dándole herra-mientas de apoyo, que sepan que no están solos, también se busca unificar, porque debido a la gran migración a esta ciudad, en esta colonia se encuentra gente de toda la república, que a veces parece no compartir valores, es trabajo de las promotoras integrar y mediar entre las personas para su beneficio.

Las juntas se realizan en un ambiente de fiesta, muy informal, en el que el ruido de sillas y bolsas se abre paso para dejar pasar a la voz de las personas, a sus preocupaciones; en ellas la gente va aprendiendo a externar sus ideas y ser escuchada, a volverse un agente de cambio en el lugar que le pertenece.

A pesar de todos los demás problemas, el alto a la contaminación a su medio ambiente inmediato sigue siendo una prioridad para la comunidad.

El mayor obstáculo es que, con más de 130 empresas operando en la zona, 50% de las cuales son potencialmente contaminantes, es difícil establecer culpables, aunque si es posible.

Este es el caso de la lucha de la comunidad —desde el año 2000— contra la empresa Metales y Derivados, propiedad de New Frontier Co. en San Diego.

Después de interponer multiples quejas ante las autoridades mexicanas, juntar más de 500 cartas para entregar a la titular de la SEMARNAP y varias vigilias, en las que más de 50 personas pidieron a las autoridades hacerse responsables, el caso fue llevado a la comisión de cooperación ambiental creada por el TLC, quienes en febrero de este año dictaminaron que los tóxicos producidos por esta empresa son “de grave riesgo a la salud humana” y que “México cometió errores en hacer valer sus propias leyes del medio ambiente”. Esto fue publicado y al Colectivo Chilpancingo le fue otorgada, por la Comisión de cooperación ambiental, una beca con la que se piensa hacer estudios de concentración de plomo y de otros químicos en la zona.

La Planta de Metales y Derivados fue cerrada

Sin embargo esta corte carece de autoridad para exigir la limpieza del lugar.

No fue si no hasta después de multiples manifestaciones, que se ha logrado que Metales y Derivados sea considerado una zona peligrosa y que la PROFEPA (Procuraduría federal de protección al ambiente) ponga letreros en el lugar, advirtiendo de su contaminación.


Una vista de Metales y Derivados y la negligencia en la limpieza del área.

No todos están contentos con las acciones del colectivo; un vecino con el que hablamos nos comentó, “No entiendo por qué esta gente se empeño en cerrar Metales; hay muchas empresas aquí que contaminan mucho más. Dejaron sin trabajo a mucha gente”.

Es difícil pensar en el bien mayor cuando se vive al día.

Nuevos Proyectos

Después del difícil triunfo contra Metales y Derivados, Lourdes, Olga y Magdalena se encuentran ante un grupo de personas con más confianza en ellas mismas, que confía en su propio juicio y que puede sentir su poder, si se organiza.

El siguiente paso lo tomaron hace dos meses con la renta de una casa que habilitaron como centro de reuniones, toda de verde con cortinas lilas y un gran ventilador, por ahora parece más una bodega. “Hasta que no nos deshagamos de los ratones que hay, no queremos traer los muebles que nos han donado”, confiesa Lourdes.

Los grupos de reunión se han organizado para donar al colectivo, sillas, mesas, vasos, macetas que pronto adornarán su espacio. Ya pidieron una línea de teléfono y están pensando como poner el letrero en la entrada.

La inauguración se celebró con una gran carne asada familiar, con niños corriendo y acariciando perros, música ranchera y un gran orgullo, mezclado con vasos de Coca Cola y un poco de baile.

También se piensa empezar a trabajar con un nuevo programa para capacitar a dos promotoras más que lleguen a más personas de la comunidad.

También se tiene pensado establecer en el local una mini-biblioteca de ecología, donde los niños de la zona puedan desarrollar proyectos de ecología o información para sus tareas. El más ambicioso de los planes de Magdalena es el de adaptar un programa con el que trabaja HC desde hace tiempo llamado SALTA: Salud Ambiental Latinas Tomando Acción, que incluye una serie de pláticas y capacitación para detectar contaminantes en la zona, como evitar el peligro para la familia con contaminantes caseros y que hacer en casos de envenenamiento.

El Colectivo inició siendo un espacio que buscaba la integración de la comunidad y la defensa de su medio ambiente, pero poco a poco la comunidad lo ha ido moldeando para ser un foro de discusión y de ayuda donde encontrar información sobre aspectos de su vida y salud reproductiva, laboral, de sus derechos de género y educación. Poco a poco, la gente va haciendo comunidad, va sintiendo que pertenece a este lugar, en el que no nació pero que vive.

Cada vez más las personas exigen a las autoridades que quiten los autos abandonados, que limpien los lotes baldíos o pavimenten las calles junto al kinder, que en época de lluvia hacía un gran lodazal.

Cada vez más las personas se sienten dueñas de su ambiente y responsables de su calidad de vida.

Magdalena y Lourdes me acompañan a la puerta, mujeres satisfechas de estar impulsando el cambio de su comunidad, la mirada contenta y en alto es el fruto de un trabajo con sentido.

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