September 19, 2003

Comentario

Las Políticas Del Estado le Cuestan al Pueblo Empleos en la Industrial Forestal

Por Lupe Molina

Para la mayoría de los californianos, su interacción directa con los bosques de nuestro estado se lleva a cabo de dos maneras: a través de visitas a los parques nacionales y estatales o a través de los productos forestales que se utilizan para construir nuestros hogares, muebles y productos de uso cotidiano.

Sin embargo, para muchos latinos los bosques significan mucho más.

En mi caso, comencé a trabajar en la industria forestal hace 33 años después de completar el servicio militar, incursionando en un área de la agricultura que en ese momento no incluía a muchos latinos. Comencé a trabajar para una empresa familiar, Wetsel-Oviatt.

Mis padres me inculcaron tanto a mí como a mis siete hermanos y hermanas la importancia de la familia, una sólida ética por el trabajo y adquirir las habilidades necesarias para tener éxito, incluso el ser bilingüe. En nuestro hogar nos enseñaron que debíamos ser empleados dedicados, forjar nuestro camino en una organización y tener un ingreso estable. Este tipo de ética sobre el trabajo fue acentuada en las familias latinas de primera generación como la mía.

En Wetsel-Oviatt encontré el tipo de empresa donde podía ser un empleado dedicado.

A lo largo de los años ascendí de un cargo a nivel de principiante a un cargo de supervisor principal. Aprendí que para administrar correctamente un bosque es necesario cuidarlo continuamente, incluso talando árboles para brindarles a los californianos productos de madera. Nuestra empresa, por ejemplo, planta 12 árboles de pie por cada árbol que tala. Desde 1975 hemos plantado más de 4 millones de árboles de pie – para garantizar que nuestros bosques continúen vivos para nuestros hijos y nuestros nietos.

Como empresa, estamos orgullosos de lo que hacemos y de cómo tratamos a nuestros bosques. El año pasado, la Feria del Estado de California honró a nuestro Director Ejecutivo, Cecil Wetsen, como el “Agricultor de California del Año”. Todos compartimos el orgullo que nos produjo dicha distinción.

En la actualidad, casi un cuarto de los 120 empleados de la empresa son latinos que tienen un empleo reconocido por el sindicato y bien remunerado, donde el salario mínimo es de $13 por hora.

Lamentablemente, nuestros días en estos empleos están cerca de llegar a su fin ya que Wetsel-Oviatt se ve obligada a abandonar sus actividades.

¿Por qué?

Durante años, el gobierno de California y su legislatura han emprendido una cruzada que efectivamente, a través de regulación, está forzando a las empresas forestales de California a abandonar su negocio – incluso a aquellas que siempre demostraron tener un compromiso con el ambiente y con la protección de nuestra tierra.

Esta cruzada se hace en nombre del ambiente, pero es un esfuerzo engañoso basado en errores de concepto. En su fervor por evitar la tala de árboles, los activistas crearon un sistema de microgestión para las empresas forestales, dando origen a una burocracia administrativa que aumenta el costo del negocio y que, en definitiva, impulsa a estas empresas a abandonar sus actividades comerciales. Además de estos temas específicos, las empresas forestales también deben luchar con la situación anti-comercial que enfrentan todas las empresas de California y, en particular, las exageradas primas por indemnizaciones laborales.

Pero el impacto va más allá de un negocio. Afecta a muchas más vidas.

Cuando Wetsel-Oviatt cierre sus puertas dentro de las próximas semanas, 120 em-pleados y sus familias serán dejados a la deriva en una situación de incertidumbre económica. ¿Podrán continuar solventando los estudios de sus hijos mis compañeros de trabajo que tienen hijos en la universidad? ¿Podremos mantener nuestros hogares? ¿Cómo podremos crear una mejor vida en California para nuestros hijos sin recibir un cheque del salario? Y quienes hemos pasado toda nuestra vida laboral en Wetsel-Oviatt, ¿a dónde podemos ir?

A nadie le gusta perder su empleo. Pero es especialmente doloroso cuando uno sabe que su producto – la madera – tiene una gran demanda y que no existe ninguna razón para perder su empleo.

Nuestros legisladores y los funcionarios del estado deben comprender las implicaciones de sus políticas. No están ayudando al ambiente. Sino que están dejando al pueblo sin trabajo y fomentando la importación de madera de otros países que no tratan a sus bosques tan bien como nosotros hemos tratado a los nuestros.

Miles de personas que trabajaron para ofrecer productos de madera que se han utilizado para construir las comunidades de California ya han perdido su empleo. En cuestión de semanas, 120 empleados más perderán su empleo. Es tiempo de que nuestros legisladores y los funcionarios del estado reviertan las políticas que expulsan a los trabajadores – incluidos muchos latinos – del mercado laboral.

Lupe Molina es supervisor de jardines de Wetsel-Oviatt.

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