September 16, 2005

La lucha continua...

La SOCC se manifiesta afuera del Centro Cultural de la Raza para exigir una respuesta

Por Pablo Jaime Sainz

Después de tres meses de no hacer ninguna manifestación como parte de una tregua, la Coalición Salvemos Nuestro Centro (SOCC, por sus siglas en inglés) sostuvo una protesta el pasado jueves 8 de septiembre afuera del Centro Cultural de la Raza, en Balboa Park.

¿La razón? La Mesa Directiva del centro no había dado señales de continuar el dialogo, de acuerdo con Sandra Peña Sarmiento, miembro y organizadora de SOCC.

“Cuando cooperamos y prometemos no poner presión, no pasa nada”, dijo. “La Mesa Directiva del Centro detiene todos los esfuerzos por dialogar”.

La última vez que los miembros de la SOCC se reunieron con los miembros de la Mesa Directiva del Centro Aurelia Flores, Juan Zuñiga y Nadia Bermudez fue el 7 de julio, según Sarmiento.

La Mesa Directiva prometió una respuesta en dos semanas, pero pasaron dos meses y la Mesa Directiva del Centro no mostró señales de una decisión.

Sarmiento dijo que ella llamó varias veces exigiendo una respuesta, pero le dijeron que Flores estaba de vacaciones y no se podía tomar una decisión sin ella.

Fue ahí cuando la SOCC escribió una petición para una auditoria exigiendo información detallada acerca de los manejos del Centro y su histórica colección de arte.

Cerca de 100 personas firmaron la petición, afirmó Sarmiento. Una copia de la petición fue enviada por correo certificado a la presidenta de la Mesa Directiva del Centro Aurelia Flores.

“¡No podíamos esperar otros seis meses a un lado del teléfono!”, dijo Sarmiento.

La SOCC empezó a organizar la protesta del jueves y “cuando la Mesa Directiva del Centro escuchó que íbamos a tener otra manifestación, ahí fue cuando llamaron y dijeron que querían cooperar, que ya tenían toda la información que queríamos. Eso nos confirmó que sólo escuchan cuando les estamos poniendo mucha presión”, aseguró Sarmiento.

La manifestación tomó lugar mientras que adentro del Centro se realizaba un cóctel “Fiesta San Diego”.

Sarmiento dijo que el propósito de la protesta era informarle al público acerca de la lucha de artistas chicanos locales para tener acceso al Centro, un lugar que llamaron su hogar durante años.

“Hablamos pacíficamente con muchos usuarios del Centro y ter-minamos la noche con un espíritu positivo de música y conversación. Más de 20 asistentes a la ‘Fiesta San Diego’ firmaron nuestra petición, muchos comentando que se decepcionaron de la calidad del evento. Mucha gente recordaba toda la buena programación que había en el Centro y se preguntaban que es lo que había pasado con su querida institución”, afirma la edición de septiembre de “The Hummingbird”, el nuevo boletín de SOCC.

Durante la manifestación, miembros de la SOCC construyeron un altar y proveyeron un lienzo para pintar un mural acerca de la invasión del Centro y lo que el Centro significa para la comunidad.

Alrededor de 30 personas participaron en el evento, y unos seis artistas, incluyendo Mario Torero y Víctor Ochoa, pintaron parte del mural.

“Varias personas ofrecieron su ayuda, y los alentamos a apoyar la lucha de la SOCC para traer al Centro de vuelta en armonía con la comunidad. Nos hemos dado cuenta que cuando dejamos de protestar, las negociaciones se detienen –pero cuando nos movemos, las pláticas se mueven adelante. Esperamos la continuación del diálogo en nuestra comunidad”, indica un artículo en “The Hummingbird”.

Tommie Camarillo, miembro de la SOCC y presidenta del Chicano Park Steering Committee, comparte su historia acerca de como, una persona a la vez, la SOCC está creando una conciencia entre la comunidad acerca de ésta causa.

“Cuando Teresa y yo estábamos caminando a mi auto, nos encontramos con una pareja que iba al evento dentro del Centro. Les di un volante y hablamos por un rato. El hombre dijo que venía con una asociación de constructores latinos, me dijo que compró los boletos con un miembro de la Mesa Directiva del Centro. Me dijo que quería saber por qué había gente de la comunidad afuera del Centro y todos los trajes de vestir dentro del Centro. Teresa y le dimos un poco de la historia y le dijimos que hablaran con Sandra o Víctor Payan para más información. Los dos estuvieron de acuerdo que si no fuera porque la comunidad abrió el Centro en 1970, la gente con los trajes de vestir no estuvieran ahí esa noche. El hombre miró sus boletos, miró a la mujer, y dijeron que no iban a entrar y se subieron a su auto y se fueron manejando”.

La SOCC “trata de reestablecer al Centro Cultural de la Raza como un centro cultural comunitario dinámico que esté abierto a las aspiraciones de la comunidad chicana, mexicana e indígena; que apoye la expresión libre y cualidades de nuestra cultura; y que incluya a todas las razas, edades, géneros y preferencias sexuales”.

Para más información acerca de este tema, visite www.saveourcentro.org.

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