September 14, 2001

La Libertad en Peligro

No fue producto de la imaginación de uno de los grandes artífices del cine de Hollywood. Ocurrió la mañana del 11 de septiembre cuando aviones secuestrados por terroristas fueron estrellados contra las torres gemelas del World Trade Center, en Nueva York, y contra el Pentágono, en Washington, que es la sede del ejército más poderoso del planeta. Asistimos a la llegada del más despiadado terrorismo al corazón de Estados Unidos y con ello afrontamos el peligro de una guerra de grandes proporciones desatada por gente sin rostro, que podría cambiar las sociedades occidentales en las que la vida de un ser humano tiene una gran importancia.

La tragedia ocasionada por cuatro aviones secuestrados, tres de ellos utilizados como misiles por pilotos terroristas suicidas, permite tener una idea de la dimensión del fanatismo y de la falta de escrúpulos de los que pretenden usar la violencia y el terror en contra de civiles inocentes, para satisfacer sus deseos de venganza.

Si impresionantes fueron las imágenes de los aviones penetrando las torres gemelas, y las de seres humanos saltando al vacío para no morir abrasados por las llamas, igualmente impresionantes fueron las de los festejos, algarabías y señales de victoria llevados a cabo con deleite por multitudes palestinas, en el Medio Oriente.

Cuando usted dice lo que piensa sin miedo a ir a la cárcel, cuando usted tiene la seguridad de que un policía que ha abusado de su persona o de su familia puede ser condenado a prisión y usted puede ser indemnizado por su condición de víctima, cuando usted es un emigrante que llegó a escondidas y aún así tiene garantías civiles, empleo y estabilidad, usted simplemente vive en una sociedad democrática con libertades y derechos.

Pues bien, ese mundo de oportunidades, con sus virtudes y defectos, podría derrumbarse estrepitosamente como ocurrió con las torres gemelas. Ese es, sin dudas, el propósito de los autores de este criminal atentado. Imponer la fuerza bruta, la tiranía, el oscurantismo y las tinieblas a nuestro mundo.

La sociedad norteamericana, las minorías étnicas incluidas, deben estar conscientes de ello.

Occidente no tiene la culpa de que mientras sus científicos y tecnólogos estaban detrás de la maravillosa formulación de Internet, de la televisión y las comunicaciones por satélite o de los medicamentos que alivian y curan el dolor humano, otros hayan estado viviendo un mundillo de conspiraciones, alimentando el fanatismo y el odio, y cometiendo genocidios contra su propia gente en el más oscuro de los mundos.

Estados Unidos y sus aliados occidentales tienen la obligación moral de emprender una cruzada racional y justa, contra las fuerzas del terror que han atacado hoy el corazón de Occidente. Antes ya lo habían hecho aquí en menor escala, y en España, y en Colombia, y en Argentina. Simplemente, el mundo occidental no puede dejar la grandeza de sus invenciones fabulosas ni la solidez de sus instituciones democráticas a merced de quienes desatan la barbarie.

Es el momento oportuno para aislar a los regímenes dictatoriales que, mientras niegan a sus propios pueblos libertades y derechos, promueven el terrorismo y albergan en sus territorios a los terroristas de la peor calaña, muchas veces a cambio de favores.

La propia Organización de Naciones Unidas (ONU), cuyos miembros responsables se esfuerzan por mantener viva dada su importancia, está plagada de representantes de gobiernos tiránicos que disfrutan de voz y voto como si fuesen auténticos representantes de sus pueblos, como si hubiesen sido elegidos para regir los destinos de sus naciones como lo han sido los gobiernos de Estados Unidos o Canadá, España o Gran Bretaña, México, Argentina o Colombia.

Ni en los foros internacionales ni en la vida de sus propias naciones, la tiranía y el terrorismo debían tener espacio alguno en el amanecer del siglo XXI, porque para los tiranos y los terroristas es sumamente fácil imponer sus reglas a las sociedades en las que se respeta la ley y se venera al individuo.

Editorial reprinted from CONTACTO Magazine (www.contactomagazine.com)

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