September 12, 2003

Politica a la Mexicana

Acuerdo migratorio en suspenso

Por Luz Aída Salomón

El retrato realista y duro del México de hoy se ve a diario en la frontera con Estados Unidos, donde cientos de mexicanos intentan a diario cruzar la frontera con Estados Unidos aun con el riesgo de perder la vida. La desesperación por abandonar la pobreza desconoce leyes o tratados migratorios, aunque bien harían los gobiernos mexicano y estadounidense para llegar a un acuerdo que legalice a más de 4 millones de mexicanos indocumentados y el flujo de trabajadores temporales.

En la relación entre México y Estados Unidos no ha habido un acuerdo migratorio desde los años 40, cuando se estableció el llamado “Programa Bracero”. Desde entonces, la agenda bilateral ha estado dominada por asuntos sobre lucha antidrogas. Al llegar Vicente Fox a la Presidencia en el 2000, se intensificó el combate al narcotráfico y según sus palabras: más de 200 mil personas han sido detenidas y sentenciadas por delitos contra la salud y, a partir del 11 de septiembre del 2001, se ha apoyado al gobierno norteamericano para salvaguardar del terrorismo la frontera con México.

Las cifras sobre el problema de la migración, aquí y allá, son elocuentes. Estudios basados en el censo estadounidense del 2000 registran que 8.5 millones de indocumentados viven en Estados Unidos, 4.7 millones son mexicanos. Y sólo en la década de los 90, 4 millones de indocumentados mexicanos se establecieron en Estados Unidos. California sigue siendo el estado con el mayor número de indocumentados, 2.3 millones. El lado trágico de estas cifras: durante 2003, han muerto 360 mexicanos en el intento de introducirse ilegalmente a Estados Unidos.

Parte de la verdad, reflejada en las estadísticas, está en las voces que apoyan un acuerdo de trabajadores migratorios. Thomas Donohue, presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, dijo en agosto pasado frente al Presidente Fox: “hay un número muy amplio de trabajadores indocumentados en los Estados Unidos, podíamos discutir las cifras, pero estamos hablando de millones; y la economía de los Estados Unidos no puede sobrevivir y no puede prosperar sin esa mano de obra, sin esos trabajadores”.

Otra cara de la misma moneda la presenta el Instituto de Política Migratoria, con sede en Washington: las nuevas medidas de seguridad en la frontera con México y la recesión económica actual en Estados Unidos han frenado la inmigración ilegal a este país. Esto es cuestionable, al respecto, el Secretario de Gobernación en México, Santiago Creel, destacó que todos los esfuerzos estadounidenses por detener el flujo migratorio han sido inútiles y que la búsqueda de otras rutas ha llevado al florecimiento de contrabandistas y un aumento del riesgo de las vidas de los inmigrantes.

En México, las recurrentes crisis económicas iniciadas en 1982 y que se prolongaron hasta los años 90 provocaron un creciente flujo de emigrantes a Estados Unidos. Este espacio es insuficiente para describir la compleja situacion económica de México, pero hay indicadores confiables: del total de 100 millones de mexicanos un 50% son pobres. El mismo Presidente Fox reconoce que la pobreza y el desempleo son los principales problemas del País; sin embargo, no ha dicho como enfrentar la desocupación que en julio pasado, según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, registró 1.6 millones de desempleados, un incremento de 257 mil personas en los doce últimos meses. En cuanto a la pobreza, Fox instituyó el programa Oportunidades para beneficiar con subisidos públicos a 21 millones de mexicanos más pobres, pero aún así la Secretaría de Desarrollo Social reporta que 600 campesinos dejan diariamente sus parcelas para salir en busca de mejores condiciones de vida.

Aquí, precisa destacar que desde 1982 la clase media mexicana ha tendido a desaparecer por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y aunque un 26% de mexicanos recibe más de un salario mínimo que es de 4.50 dólares al día en promedio, ésta cantidad no alcanza para cubrir los gastos de alimentación, vivienda, salud y educación de una familia mexicana. Así pues, resulta atractivo venir a Estados Unidos a trabajar, ganando de 7 a10 dólares por hora aunque sea de inmigrante ilegal. Además, hoy los jóvenes profesionistas mexicanos también vienen a buscar trabajo a este país porque el futuro en México les parece incierto para su desarollo integral.

En este panorama, los días 4 y 5 de septiembre, el Secretario de Relaciones Exteriores de México, Luis Ernesto Derbez, visitó Washington para reunirse con miembros del gabinete del Presidente George W. Bush. El Canciller Derbez expuso el llamado del Presidente Vicente Fox para impulsar el acuerdo migratorio y evitar las vejaciones que sufren los mexicanos al cruzar la frontera. En este acuerdo, México quiere mejorar la calidad de vida de más de 4 millones de trabajadores migrantes en Estados Unidos y busca que este país extienda una amnistía para que puedan residir legalmente. En estas negociaciones bilaterales existe el antecedente de una iniciativa de ley presentada por los representantes Jeff Flaxe y Jim Kolbe y el senador John McCain del Partido Republicano, en ésta proponen un programa de “trabajadores invitados” que permitiría a inmigrantes mexicanos trabajar legalmente por un período de tiempo limitado en Estados Unidos, siempre y cuando haya demanda de mano de obra. Sin embargo, esta legislación no contempla otorgar una amnistía a aquellos que ya residen en este país.

La última palabra la tuvo el Secretario de Estado, Collin Powell, quien descartó la firma de un acuerdo amplio sobre migración con México “en un futuro cercano”. Y dijo que ambos países conversarían sobre los detalles de un eventual pacto durante una reunión bilateral técnica, a realizarse en noviembre.

Veremos, si antes de que el Presidente Vicente Fox concluya su periodo gubernamental en el 2006, los mexicanos dejan de sufrir vejaciones y el riesgo de perder la vida al intentar cruzar la frontera con Estados Unidos o los que trabajan ilegalmente perciben el “cambio” en sus condiciones de vida. Pero tan importante es alcanzar un acuerdo migratorio como atender a los pobres que pululan en México, buscando empleo o el pan de cada día. ¡El crecimiento de la economía y la consecuente generación de empleos son urgentes!, Señor Presidente.

Correo electrónico: luzaidasalomon@hotmail.com

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