September 12, 2003

Corazon Latino

Los Latinos Corren Riesgo de Sufrir Enfermedades Cardiacas y Derrames Cerebrales

Si a usted le gusta la comida picante, los frijoles, las tortillas, las arepas, la “ropa vieja”, el chimichurri, las brevas con arequipe, la leche poleada y el café con pan dulce por la tarde; si los pies le bailan solos con la música salsa, un buen son o el tango; si en su casa habla español y a sus hijos los llama con un m’ijo, m’ija, pibe o patojo... ¡Felicitaciones! ¡Usted es latino!

Como latino, usted ha recibido una gran herencia cultural, rica mezcla de la milenaria tradición indígena de nuestra América y la contribución del espíritu aventurero y atrevido de nuestros antepasados europeos o de las numerosas influencias recibidas de aquellos que, desde lejanas tierras, llegaron a nuestra maravillosa Latinoamérica y la poblaron.

Junto con ese rico y diverso legado cultural, también compartimos una “herencia” no tan bondadosa ni tan agradable de tratar. Una herencia que, de no enfrentar a tiempo y con las armas que nos da el conocimiento, la decisión y el amor a la vida, será muy difícil superar y cambiar.

Hablamos de la tendencia marcada entre los latinos a padecer de dolencias como obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedades cardiacas. Todas ellas ocurren entre los latinos con una incidencia superior a la que se da entre otros grupos étnicos. Por ejemplo, las enfermedades del corazón y los ataques al cerebro son la causa primera y tercera de muerte entre los latinos en Estados Unidos: cobran la vida del 31% de los latinoamericanos que mueren cada año. Un 27% de los hombres y un 33% de las mujeres mueren de algún tipo de enfermedad cardiovascular.

La obesidad

Es interesante hacer notar el hecho de que, según una encuesta nacional de salud, en comparación los anglos y los afroamericanos, los latinos son los menos dispuestos a la actividad física (49% de los hombres y 57% de las mujeres reportaron ser físicamente inactivos).

Además, los latinoamericanos son probablemente los que menos conciencia tienen de padecer estas dolencias y los que menos probabilidades tienen de hacérsela tratar. Son también los más propensos a tener exceso de peso y a padecer de diabetes, que son factores de riesgo muy importantes en las enfermedades cardiovasculares. Según el doctor Raul Bendaña, integrante del Comité de Medios en Español de la Asociación Americana del Corazón, Estados de Occidente, “Los latinos padecen de sobrepeso, diabetes y males cardiovasculares en mayor proporción que las personas de otras razas y culturas”.

De todos los factores de riesgo, la obesidad es una de las de mayor importancia y la que es más fácil de notar: no es necesario ningún análisis de laboratorio ni la opinión del médico para saber que se llevan encima unas libras de más. Sólo vaya a su ropero y vea la ropa que hace algún tiempo no usa porque “ya no le queda”.

Los efectos del exceso de peso y la obesidad pueden ser devastadores, tanto psicológica como físicamente. El peso excesivo puede aumentar los niveles de colesterol en la sangre, lo que a su vez aumenta el riesgo de sufrir infartos y enfermedad coronaria. Además, contribuye a la hipertensión o presión alta, que a menudo se conoce como el “asesino silenciosos”, porque aunque no presenta síntomas, puede causar la muerte por infarto cardiaco o incluso, derrame cerebral. También incrementa la probabilidad de padecer de diabetes. Quienes padecen diabetes tienen entre dos y cuatro veces más probabilidades de morir de un ataque cardiaco que las personas que no padecen diabetes.

Las estadísticas demuestran que más del 30% de los mexicoamericanos padece algún grado de obesidad (29% de los hombres y 40% de las mujeres entre los 20 y 74 años). La obesidad se define como al menos un 30% de exceso de grasa corporal. ¿Cómo sabe si está obeso, o solamente “redondeadito”? Si su peso ideal es, por ejemplo, 125 libras y pesa 137, está “gordito”; si pesa 162, está obeso, pero si pesa 187, su peso se clasifica como mórbidamente obeso, lo que literalmente significa que el sobrepeso que lleva amenaza su vida.

La comida sana

El doctor Bendaña afirma que “la obesidad, uno de los mayores factores en el desarrollo de las enfermedades cardiacas puede ser evitada o revertida siguiendo una dieta sensata, rica en verduras, frutas y granos enteros, controlando la cantidad de carnes rojas y grasas saturadas, así como siendo físicamente activo y haciendo ejercicio”.

La Asociación Americana del Corazón recomienda comer diariamente lo si-guiente:

 Cinco o más porciones de verduras y frutas

 Seis o más porciones de productos de granos enteros

 Productos lácteos sin grasa o bajos en grasa, pescado, frijoles, aves sin piel y carnes magras

 Grasa no saturada como margarinas líquidas o en botes, aceite de canola u oliva

También recomienda evitar o usar en muy poca cantidad los siguientes alimentos y condimentos

 Alimentos altos en calorías o bajos en nutrientes, como las sodas y los dulces, pues tienen mucho azúcar

 Grasas saturadas, trans fat, las parcialmente hidrogenadas y el colesterol que se encuentra en carnes ricas en grasa, huevos y otros productos animales como los lácteos enteros

 Sal (ingiera menos de seis gramos al día)

 Bebidas alcohólicas (limítese a una al día, si es mujer o dos, si es hombre)

Muévase

A fin de ayudar a bajar el exceso de grasa corporal, es necesario moverse más, pues las calorías que se ingieren y no se usan son las que terminan como exceso de peso. Además, para que el corazón trabaje de manera óptima debe, como todos músculo, ejercitarse. Para dar al corazón el ejercicio que necesita, no es necesario ingresar a un gimnasio, ni pasar horas enteras haciendo agotadores, dolorosos y aburridos ejercicios. Incluso el ejercicio moderado ayuda a mejorar la condición cardiovascular. Media hora de caminata, trabajo en el jardín, subir escaleras, limpiar la casa y bailar puede ser beneficioso. Estaciónese en el espacio más alejado de la puerta de entrada al centro comercial; suba a su oficina por las escaleras, no el elevador (pero empiece con unos pocos pisos a la vez); ahórrese dinero y haga sus propios quehaceres del hogar... barrer y trapear son un excelente ejercicio, especialmente si lo combina con música movida; camine a la tienda o vaya en bicicleta. Si puede, hágase acompañar de alguien con quien pueda platicar y disfrutar de la actividad, así lo hará con mayor gusto y además ayudará a cimentar relaciones. Trate de ser físicamente activo la mayor parte de los días de la semana.

Recuerde que la comida sana y el ejercicio son buenos amigos del corazón.

Y usted, ¿es amigo de su corazón?

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