September 9, 2005

“15 de septiembre Anochecer de Promesa, 16 de septiembre Amanecer de Libertad” Año de 1810

Por: Paco Zavala

En la historia del mundo todos los movimientos opresores y de conquista han pasado de largo, únicamente han legado a la humanidad, su negro historial. A la fecha no se sabe de alguno que haya subsistido al paso del tiempo, todos han fenecido después de haber dejado una estela de muerte, destrución y de un amargo recuerdo.

Todos los malos gobiernos, reinos e imperios, que han aparecido en el mundo, han sucumbido ante el embate de sus reprobables obras, también en éste rubro los malos gobernantes, líderes, reyes y emperadores han muerto con una idea equivocada de lo que debieron hacer y no lo hicieron, o simplemente nunca entendieron lo equivocados que estaban.

En la América de Cristóbal Colón, se han dado hechos de carácter inverosímil, realmente increíbles, tantos han sido estos hechos que los seguimos arrastrando, algunos en la resaca que queda, otros en todo su esplendor manifiesto, pero hay uno de estos acontecimientos, que a los mexicanos les hincha el pecho de orgullo, de satisfacción y de amor patrio, más que a nadie, “su independencia”.

Corrían ya las postrimerías del siglo XVII y ya se oían los bocinazos, que habían dado dos movimientos armados, uno dado en Francia, la Revolución Francesa, en la vieja y añeja Europa y otro dado en América, el de la Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica.

Los efectos de estos dos movimientos de libertad y de sacudimiento de la opresión, alertaron a todos los pueblos de América, que ya se habían fastidiado de estar sufriendo la imposición de la oprobiosa bota española, aunando a ésta calamidad la esclavitud. Y así se iniciaron los movimeitos libertarios de cada uno de los países que conforman la América de Cristóbal Colón.

En ésta historia podemos inquirir que los elementos que ya se formaban los pobladores de una de las colonias más importantes de España, estaban tomando la importancia requerida en ese momento, a estos les sumamos la importancia de los dos hechos que daban los movimientos armados comentados con anterioridad, estos fortalecieron la inquietud y la necesidad de buscar y de encontrar un cambio sustancial en la Nueva España, hoy México.

Los involucrados en ésta gesta heróica y nacionalista, al decidir iniciar el movimiento, estaban convencidos que los elementos con que contaban eran los indispensables y justificaban en gran medida la realización del evento que estaba por venir.

En los albores de éste despestar libertario, los primeros movimientos fueron el aborto de la conspiración de Valladolid, dada el 21 de diciembre de 1809, éste, se califica como el preludio al movimiento de independencia acontecido un año más tarde.

En 1810, se gesta la conspiración de Querétaro, promovida y apoyada por don Miguel Domínguez, hombre distinguido, virtuoso y letrado, acompañado por su distinguida esposa, doña María Josefa Ortiz de Domínguez, a ellos se suman los Capitanes, Ignacio Allende, Mariano Abasolo y don Juan Aldama, del Regimiento de Dragones de la Reina, residente en San Miguel el Grande, involucrados ya en la conspiración de Valladolid un año antes, el présbitero Sánchez y el abogado Parra, los abogados Altamirano y Laso, don Francisco Araujo, don Antonio Tellez, don Ignacio Gutiérrez, don Epigmenio y don Emeterio González, el regidor Villaseñor Cervantes, el capitán don Joaquín Arias, del Regimiento de Celaya, el teniente don Francisco Lanzagorta, del Regimiento de Sierra Gorda, el teniente Baca, del regimiento de San Miguel, algunos otros oficiales y ciudadanos henchidos de pasión nacionalista.

Nos falta mencionar y adicionar a ésta lista a una de las personalidades más significativas en éste movimiento, al cura don Miguel Hidalgo y Costilla, personaje sobre el que circunda la iniciación de éste movimiento. En la actualidad, se ha sabido por algunos comentarios la minimización a la labor desarrollada por el insigne cura. Yo creo, que para tener los pantalones suficientes para haber inciado uno de los movimientos más significativos de libertad en América y en el mundo, hay que nacer con una predestinación y el cura Hidalgo, indudablemente que la tuvo, por eso gozó la fortuna de ser ungido e iniciar el movimiento de la independencia mexicana; por lo tanto estos comentarios referidos líneas antes, si es que existen, son una demostración de injusticia y de ingratitud.

El cura Don Miguel Hidalgo y Costilla, mexicano de nacimiento, no podía soslayar el contemplar como eran maltratados los nacionales de la Nueva España, sobre todo los indígenas y los más pobres, sin sentir retorcijones en el estómago. Estos eventos que se daban día con día, estaban llegando a su límite, por estas razones él decidió junto con un puñado de mexicanos de aquellos tiempos, algunos de ellos citados en párrafos anteriores, tomar las armas y pronunciar aquel famoso grito de libertad y de deseos de muerte para los opresores. La Declaración de Independencia de México se dió años más tarde; éste acontecimiento el cura Hidalgo, no pudo verlo, pero él murió por la patria, con la firme convicción de que su inciación daría frutos, los cuales hoy recogemos y disfrutamos, los que somos mexicanos o descendientes de mexicanos.

Por ésta razón, los mexicanos decimos con mucho orgullo: ¡Viva la Independencia de México!, ¡ Viva el Cura Don Miguel Hidalgo y Costilla!, ¡Viva Allende!, ¡Viva Aldama!, ¡Viva Morelos!, ¡Vivan los heróes que nos dieron patria!, ¡Viva México!, ¡Viva México!, ¡Viva México!

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