September 9, 2005

Pedaleando hacia un mejor futuro

Iggy Silva III es un adolescente de North Park que se está abriendo camino en el mundo del ciclismo

Por Pablo Jaime Sainz

El niño de cuatro años va rápidamente en su ‘bici’, bajando por una colina. De repente, la llanta delantera tropieza con una piedra, el niño trata de maniobrar, pero es inútil: su cara va a dar contra el pavimento.

En esa ocasión Iggy Silva III perdió dos de sus dientes frontales y se partió el labio superior.

Su padre, Ignacio Silva II, corrió hacia él, tratando de brindarle primeros auxilios. vino una ambulancia y en el hospital a Iggy tuvieron que realizarle una pequeña cirugía en la boca.

Han pasado casi siete años desde ese accidente.

“Es uno de los más grandes recuerdos que tengo sobre una bicicleta”, comenta Iggy, quien ahora tiene 14 años de edad.

Un joven campeón

Pero a diferencia de aquella vez, ahora Iggy tiene mucha más experiencia como ciclista. Es tanta su experiencia, que éste adolescente de North Park es uno de los pocos hispanos de Estados Unidos que están sobresa-liendo en el ciclismo.

Tanto así, que es considerado entre los cinco mejores ciclistas de su generación.

Iggy vive con su papá, Ignacio, y su abuelita. También tiene un hermanito, Eddie, quien tiene cuatro años y admira mucho a su hermano mayor.

“Me llevo muy bien con mi hermano. A él le gusta la música. No lo veo mucho, pero pasamos buenos ratos juntos”, asegura el ciclista.

Según su papá, “Iggy es un gran ejemplo para su hermano”.

Y aunque inició su carrera en ciclismo a los 8 años, Iggy no lo mira como una profesión o algo del otro mundo.

“Es divertido. Solamente me gusta y ya”, indica. “La verdad ni siquiera pienso en ello. Sólo lo hago y me divierto”.

Esa humildad es lo que a su padre admira de Iggy.

“Me da orgullo la manera en como es”, afirma Ignacio. “No le gusta andar fanfarroneando. Él rara vez menciona en la escuela que es campeón de ciclismo”.

Fuera del ciclismo, Iggy es un adolescente como cualquier otro: le gustan los videojuegos y jugar fútbol americano con sus amigos.

Además de las bicicletas, Iggy, según su papá, tiene una gran ‘pasión’ por la comida.

“¡No es que sea un glotón, pero le encanta comer bien!”, dice Ignacio, carcajeándose.

Iggy solamente sonríe y dice: “Me gusta la pasta, los taquitos”. Pero, por supuesto, lo que más le gusta a Iggy es competir sobre su bicicleta.

Triunfos sólidos

Los logros de Iggy en el ciclismo son muchos.

Hace casi dos años participó en su primer triatlón, donde compitió con jóvenes de preparatoria. Uno de sus mayores éxitos es haber sido campeón estatal a la corta edad de 9 años.

En el 2002, Iggy fue campeón regional de Baja California. Pero los organizadores le arrebataron su medalla, alegando que Iggy, al levantar los brazos en señal de triunfo cuando llegó a la meta, no merecía el premio. Así que se la entregaron a otro participante.

“Fue un claro caso de injusticia”, menciona su papá, Ignacio. “Iggy llegó primero a la meta. Él es campeón aunque le hayan quitado la medalla. Él no necesita de un premio para saber que él es el campeón”.

A Iggy ni le va ni le viene.

“No me alegró mucho, pero no me importó mucho tampoco”, dice.

El verano pasado Iggy fue a las competencias nacionales de ciclismo en Texas.

Como reconocimiento a su labor, recibió su primera bicicleta diseñada especialmente para él en junio del 2003.

Necesita apoyo

“El ciclismo es un deporte para ricos”, asegura Ignacio. “Yo trabajo en ‘landscaping’, no tengo mucho dinero para que Iggy pueda tener el equipo que necesita para participar en las competencias”.

El padre menciona del apoyo que Iggy ha recibido de donadores como Chris Mavic. “Estamos muy agradecidos con todos los que han apoyado a mi hijo”, exclama, emocionado.

Pero para que Iggy continúe compitiendo, necesita todavía más donaciones, especialmente de empresas hispanas.

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