September 9, 2005

Piden Pan, No les Dan Piden Queso, les Dan Hueso

La reacción tardía del gobierno norteamericano ante la tragedia creada por el huracán Katrina pone en evidencia las intenciones del sistema político.

Por Eduardo Stanley

Ya se ha escrito mucho sobre el tema y las discusiones seguirán durante largo tiempo. Y esto es lo positivo ya que la sociedad norteamericana puede percibir, por fin, las verdaderas intenciones de su gobierno y de los partidos políticos que mantienen un estatus quo denigrante.

El huracán Katrina llegó el 29 de agosto, destruyó y se fue del sudeste de Estados Unidos. Las imagenes de la destrucción nos recuerdan paises empobrecidos carentes de infraestructura capáz de enfrentar un fenómeno natural semejante. Entonces, Washington siempre reacciona y envía ayuda humanitaria. Pero esta vez no reaccionó a tiempo. Y el país castigado por un huracán—que se sabía era destructor—es el propio. Su propia gente murió y padece hambre y es víctima potencial de epidemias. La zona afectada no estaba preparada. La bella Nueva Orleáns es una ciudad fantasma.

¿Por qué Washington tardó en reaccionar? Pasaron casi cuatro días para que el gobierno comenzara a movilizarse en apoyo a los damnificados. Y esto debido a las presiones, a los gritos e insultos. Que podrían traducirse en votos negativos—o elecciones perdidas. Entonces, claro, a moverse! Pero frente a las cámaras. Para que se vea.

El presidente George W. Bush, que se autodenomina el presidente de la guerra, y su gabinete, están demasiado ocupados implementando el proyecto de la derecha cris-tiana en la sociedad. Esto incluye reducir programas sociales en beneficio de las corporaciones—sea directa-mente como subsidios o como reducción de impuestos—, privatizar la educación, distribuir fondos de ayuda social a grupos religiosos, mantener bajo el salario mínimo a pesar del creciente aumento del costo de vida, mantener la condición de ilegalidad de millones de inmigrantes que laboran intensamente en trabajos mal pagados, controlar la suprema corte de justicia, reducir las libertades individuales y aumentar la militarización de la sociedad, conquistar paises sin importar el costo humano local y el propio si es que esto ayuda al fortalecimiento corporativo, y más.

En resúmen, la política de Bush es fortalecer el dominio de clase usando la religión y el patriotismo como componentes ideológicos fundamentales para que la población acepte decisiones impopulares. La guerra antitterorista le dió la excusa ideal para implementarlas, algo que en paises tercermundistas se hace por medio de las dictaduras.

En California, el gobernador Arnold Schwarzenegger comparte con Bush la “teatralización” de sus apariciones públicas. Por ejemplo, las reuniones comunitarias son preparadas con la asistencia de simpatizantes. Los grupos de oposición se mantienen a distancia, lejos. No vaya a ser que el gobernador los vea (o el presidente). Y como Bush, Schwarzenegger también se vió obligado a participar de un evento debido a las críticas. Hace apenas unos días visitó el nuevo campus universitario del estado, en Merced. Lo hizo antes de su inauguración formal y bajo presión ya que había anunciado que no asistiría.

Tanto Bush como Schwarzenegger tienen algo más en común: son Republicanos.

¿Y los Demócratas? Para muestra basta un botón... Dos días después de la tragedia, la gobernadora de Louisiana, Kathleen Blanco declaró amenazante ante reportes de saqueos en la ciudad, que “ya están en camino tropas que estuvieron en Irak, saben disparar a matar y lo harán sin problemas”. Como Bush, la gobernadora quiere orden y control. Como si los hambrientos tuvieran su tiempo para pedir permiso de sacar agua y alimentos de los supermercados abandonados. Orden y control. Lo primero que también prometió Bush cuando se le ocurrió reaccionar. Represión, la primera respuesta. ¿Alimentos? Ya vendrán… Republicanos y Demócratas unidos en la misma causa.

Reportes de prensa sobre la reducción o eliminación de fondos federales para infraestructura que podrían haber mejorado el sistema de contensión de aguas en Nueva Orleáns no fueron inventados por los “liberales” ni es un complot contra Washington. Esos fondos son usados ahora para la guerra. El gobierno estatal estaba más preocupado por fomentar el turismo y mantener al equipo profesional de futbol americano en esa ciudad que en obras de mantenimiento. Y tampoco reaccionó a tiempo.

La formidable maquinaria militar y de espionaje nor-teamericana está preparada para asaltar otros países, conquistarlos y destruirlos. No para ayudar a la población civil en desgracia. El multimillonario programa de seguridad interna—que absorbe gran parte del presupuesto nacional, aprobado entusiastamente por ambos partidos—demostró ser un complejo burocrático represivo sin utilidad social positiva.

Republicanos y Demócratas también fueron víctimas de Katrina. Como Nueva Orleáns, mostraron toda su miseria e intenciones represivas ante la reacción de la gente. Temor a las multitudes, a la gente. Miedo de clase. Fuente del terror de estado.

Caras parecidas de una misma moneda, estos partidos ya no ofrecen nada a la sociedad. Por eso era difícil establecer la diferencia entre los entonces candidatos Bush y Gore (2000), y Bush y Kerry (2004). La indiferencia o abstinencia electoral tiene entonces su explicación. Lo lamentable es que a su vez ésta indiferencia es lo que los mantiene en el poder.

Por lo mismo, el pedido de juicio político a Bush por negligencia criminal por lo de Nueva Orleáns no prosperará. Ni por la invasión a Iraq—que como Katrina, deja muerte y destrucción.

Porque una cosa es pretender competir y otra es permitir que la gente practique la democracia.

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