September 6, 2002

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Yhamel Catacora

Un nuevo año escolar ante la dictadura de la moda

Septiembre es el mes escolar. Es lo que con insistencia venían recordándonos las ofertas de las tiendas, desde junio.

Y es que la lista de útiles se ha complicado. Los chicos ya no son los de antes, y las fábricas de los útiles se han percatado, creando maravillas desde los lápices sintéticos, las tintas multicolores, las mochilas con rueditas para aminorar el peso, entre varios otros.  

Mientras más elevado es el grado del escolar, mayores son las necesidades. Poco a poco se cierra la brecha que separa a las tiendas de materiales de oficina y a las tiendas de materiales escolares. El color, las formas, la diversidad de todos los objetos de “utilidad”, pretenden hacer  que chicos y  grandes se organicen y lógicamente, que se diviertan haciéndolo, en si, que eliminen el tedio de ciertas tareas.

Como todos los años, bolsas enormes dieron la sonrisa de satisfacción a los prospectos estudiantes, y cuentas del mismo tamaño a sus progenitores.

Pero no sólo de útiles sobrevive el estudiante. Bien sabemos que si a algo se va a la escuela es a lucir lo que uno viste o en el caso de las modas más recientes, lo que uno no viste, o lo que perfora o tatúa; además los tintes de cabello, de uñas, la bisutería, las joyas de verdad, etc.

Un buen negociante se habrá dado cuenta que su mercado es amplio y lucrativo si se concentra en el consumidor clave: aquel que oscila entre las edades del kindergarten y la edad universitaria.  Ese consumidor, a pesar de estar cultivándose, está sometido a la dictadura de la moda y lo mejor de todo, si tiene suerte, no le cuesta un peso.

La moda: palabra mayor en el camino tortuoso al que se someten los escolares, y la que resplandece el primer día de clases. Es la moda que llevamos muy en serio en la adolescencia; y de la cuál nos burlamos sólo al pasar a la siguiente etapa de la vida. Si no fueran por las modas tal vez, no tendríamos el lujo de tildar de ridículas  las fachas de nuestros padres. Las modas no son del todo malas, lo triste es que éstas, como la mayoría de los útiles escolares, empañan el único y el verdadero sentido de la escuela, el aprendizaje.

No es tan fácil entender la subcultura escolar. Y es que sólo no es nada bueno ser “nerd”  y no ser “cool”.  Y es que sólo un “nerd”, puede tener la osadía de quemarse las pestañas estudiando, de intentar ganarle al profe en la lección, formar parte del club de ajedrez, de debates, de física y matemáticas. Solo un nerd puede intentar alejarse de la sofisticación de los estudiantes desemejantes y pasar sus días escolares, sordo ante el último y penúltimo grito de la moda y vestir con simpleza. Pero, pasar los días escolares con simpleza puede resultar en la expulsión inmediata del efímero paraíso “cool” de los jóvenes, en el aislamiento, en el almuerzo sin compañeros, en la frígida soledad.

La gran ironía es que ese don nadie escolar, el fantasmilla que deambulaba solitario en los pasillos de la escuela, aquel que servía de blanco de bromas pesadas, es el que por lo general, no tiene que preocuparse por una beca universitaria, y menos por conseguir empleo. Más de una vez, un otrora muchachito mal vestido y de enormes gafas, ha resuelto problemas para toda la humanidad y ha trascendido.

No se trata de privar a los jóvenes de sus gustos pero tampoco de alimentar la idea que a la escuela sólo se puede ir con cierta marca de jeans, o de zapatillas. Muchos padres y madres piensan que el amor se demuestra a través de esas compras, de esa ropa nueva, de esos gustos que los muchachos y las muchachas tienen. Nadie puede decirle a un padre o a una madre cómo demostrar su cariño, pero será útil recordar que la moda ya ha causado serios problemas en las escuelas, y seguirá haciéndolo mientras esa sea la razón de ser de los escolares, y la que se alimente desde el hogar.

A la escuela se puede ir a estudiar, cuando se quiere. Cada uno de nosotros puede contribuir en ello. Comienza el año escolar con el pie derecho. Para útiles consejos sobre cómo sacar lo máximo de la educación de tus hijos, llama gratis y en español, al 1-800-473-3003.

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