September 2, 2005

Comentario:

La Precipitación Económica de Katrina

Por Humberto Caspa

El diluvio de Katrina encaró fuertemente sobre los estados de Alabama, Mississippi y Louisiana, dejando a las zonas urbanas y rurales de esta región encharcadas por toneladas de agua. Nueva Orleáns tiene el aspecto lúgubre de una ciudad flotante, con calles convertidas en ríos, edificios empantanados y gente totalmente agobiada por la situación. El panorama es conmovedor y caótico. A pesar de que Katrina afectó físicamente a los habitantes sureños, las consecuencias económicas de éste fenómeno meteorológico la compartiremos todos nosotros.

Por muchas décadas, la economía estadounidense ha dependido altamente del sector financiero. Sin embargo, el sector de la agricultura, no obstante de haber sido desplazado en importancia, continua siendo una fuente de remuneración significativa para una buena parte del mercado laboral norteamericano. Por eso Estados Unidos es considerado “el granero del mundo”. Este país es el máximo exportador de granos: maíz, soya, trigo, algodón, entre otros.

El huracán Katrina destruyó muchos de los sembradíos en los estado de Alabama, Mississippi, Louisiana, y se espera que proseguirá con ese carácter destructivo en la región oriental del país. Su fuerza infernal disminuirá lentamente a medida que recorra la parte continental de éste territorio.

En términos económicos, el valor de los productos devastados –es decir la fuerza de trabajo utilizada en su elaboración— no desaparece, sino que se incrusta dentro del valor de los productos que sobrevivieron al desastre natural. Entonces, al precio actual de un producto (por ejemplo de una libra de arroz) hay que agregarle el valor relativo correspondiente a aquella cantidad de ese mismo producto (arroz) que se echó a perder con el huracán Karina. A este fenómeno, los filósofos de la economía le llaman inflación.

Asimismo, el puerto de Nueva Orleáns ha sido históricamente uno de los más importante en la zona del Golfo de México. Durante la colonia transitaron millones de toneladas de algodón, azúcar, arroz, y otros materiales de exportación a Europa. Esta ciudad empantanada fue también, de acuerdo a algunos escritores connotados como Isabel Allende, uno de los lugares preferidos de los piratas.

Hoy, éste puerto continúa teniendo relevancia en el comercio norteamericano con otros países. Una gran parte del café colombiano y otros productos latinoamericanos son desembarcados y almacenados en Nueva Orleáns. Lo mismo sucede con los productos de exportación. De acuerdo a recientes informes, muchos de los almacenes y hangares han sido totalmente desmantelados por el huracán. Como se dijo anteriormente, la pérdida finalmente la absorbe la sociedad, particularmente los consumidores, quienes tendrán que pagar un precio extra por las pérdidas.

Otro de los efectos del huracán Katrina está relacionado con los hidrocarburos. Un cuarto de la producción del petróleo y el gas natural se encuentra en esta región. Muchas plantas de purificación de sus derivados, como gasolina, diesel, y otros materiales de combustión, están esparcidos alrededor de Nueva Orleáns.

Los chubascos y las lluvias torrenciales no sólo detuvieron el proceso de producción de estos materiales, sino también que destruyeron sus almacenamientos, fábricas, bunkers, edificios, etc.

A corto plazo, las empresas se tragarán los “biles” (facturas) iniciales por las pérdidas de sus activos. Empero, a la larga, esas pérdidas serán desplazadas a la sociedad para compartirlas. Así, el precio del barril del crudo en el mercado de Nueva York subió a 70 dólares. Esto afectó rápidamente al precio de la gasolina, que se vendió en los comercios de distribución entre 2.60 y 2.90 dólares el galón. Se espera que suba a 3.00 dólares en los próximos días.

La situación económica del país a nivel micro (de la gente) se complica más día a día. Hasta hace poco, los precios de los artículos estuvieron relacionados con la guerra en Irak, en particular con la falta de abastecimiento del petróleo. Ahora hay que añadir el fenómeno meteorológico de Katrina.

El presidente George W. Bush está a punto de utilizar una parte de las reservas de petróleo que ascienden a más de 700 millones de barriles. Esta cantidad no es suficiente para detener un problema inflacionario y de carácter político. Esperemos que su equipo tome el camino idóneo y las determinaciones necesarias para resolver el problema; y no haga utilidad de la desgracia de la gente para alcanzar propósitos políticos.

Dr. Humberto Caspa, Profesor de economía política en la Universidad Estatal de California San Marcos. E-mail: hcletters@yahoo.com

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