September 2, 2005

Una Ojeada a Chiapas y su Diversidad y Conflicto Religioso Actual en una Interesante Conferencia

Por: Paco Zavala

Hablar de las etnias mexicanas como los aztecas, chichimecas, toltecas, zapotecas, otomíes, tzotziles, mayas, mayos, yaquis, etc. su historia, su desigualdad, su marginación y todos los tópicos concernientes o vinculados con ellos hasta llegar hoy en día a su marginación y su casi extinción es un tema muy complicado y extenso.

Muy a pesar de que el gobernador Pablo Salazar Mendiguchía, inauguró el pasado 22 de agosto la biblioteca pública virtual más grande del país en la que se enlazan en red más de 11 mil computadoras, con una cobertura de información bibliotecaria en la que hablamos de más de cien mil libros, única en su género en América Latina

Ahí mismo en donde se enclava el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), las cosas nunca han sido de igualdad congénere, siempre han habido diferencias de lenguaje, entendimiento social, político, religioso, etc., etc.


Una sesión religiosa en Chiapas

Desde que el conquistador Hernán Cortés, se apropió de esos territorios por una disposición de la corona española, empezaron los sufrimientos de los pobladores de la tierra de Chiapas.

Echemos un vistazo a parte de una interesante crónica histórica, que escribió Andrés Aubry, sobre la ciudad de San Cristóbal de las Casas

El la pascua de 1524, los compañeros de Bernal Díaz del Castillo regresaban del asalto a Chamula e instalaban su campamento junto al río Amarillo “pusieron en platica que sería bien poblar allí una villa”. - Así nació Ciudad Real cuatro años más tarde, con otros soldados capitaneados por Diego de Mazariegos. Pero, el sueño de los conquistadores no congeniaba con el proyecto de los tzotziles, quienes, en el transcurso de los siglos, habían edificado ya unos quince conjuntos arquitectónicos mayas en el valle. Desde aquel momento, la vieja Chiapa prehispánica se partió en dos hemisferios sociales: La Chiapa de españoles (hoy San Cristóbal que será la capital colonial) y la de indios (hoy Chiapa de Corzo), dando así su nombre plural al estado.

Estos dos sueños encontrados explican el destino de ésta doble sociedad, cuya tensión -hoy todavía discernible se resolvió en sus inicios por la creación de un anillo de barrios indígenas que guarecían como escudo humano el casco urbano de los españoles. Para pacificar a estas dos poblaciones antagónicas, se dispusieron tres monasterios (mercedario, dominico y franciscano) entre el centro hispano y la periferia indígena. Pero, antes de que naciera el último convento, el primer obispo efectivo, llegado en 1545, el dominico fray Bartolomé de las Casas, optó por el sueño de los mayas y, en consecuencia, padeció el rechazo de los conquistadores. Cuatro siglos y medio después, la multiforme resistencia indígena, con su cuota de represión y mal trato, y los cuestionamientos a la iglesia popular de la diócesis de San Cristóbal, manifiestan que el conflicto no se ha resuelto del todo.

El sueño español de 1524 revelaba una evidente vo-luntad urbana. Durante sus dos primeros siglos, la ciudad luchó contra las inundaciones, los sismos y el aislamiento que la marginaba en los confines.

En ese momento fundador, se creó terca y obstinadamente la ciudad mudéjar (musulmana) que postulaba que el indígena era el nuevo moro, hasta que se rebelara en 1712, desde el pueblo de Cancuc. Fue cuando se liberaron los créditos de la corona para urbanizar formalmente a San Cristóbal y construir sus monumentos barrocos. Sin embargo, en aquel momento, la conquista estaba ya tan lejos en el tiempo como España en el espacio, de tal forma que, entre indígenas de varias etnias, esclavos negros de muchas procedencias, y lejanos descendientes de los españoles, surge un pueblo nuevo: Nace la ciudad criolla.

Ahora, ya no son solamente los nativos quienes rechinan contra el dominio español de los alcaldes mayores que los gobernaban, sino también la nueva población criolla. Su principal portavoz será de nueva cuenta un hijo de Las Casas: Un amigo criollo de Joaquín Miguel Gutiérrez, el dominico Fray Matías de Córdoba; promulga pacíficamente la independencia (1821), sin derramamiento de sangre, descolgando a Chiapas del reino de Guatemala para agregarlo a la república mexicana (1824).

El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través del Centro Cultural Tijuana, presentó la conferencia “Diversidad y Conflicto Religioso en Chiapas”, que fue impartida por el doctor Miguel Lisbona Guillén, el pasado miércoles 31 de agosto.

La conferencia presentó la problemática de lo ocurrido en Chiapas, a través del análisis de datos estadísticos y empíricos que demuestran, en primer lugar, que el conflicto religioso nunca ha sido un hecho generalizado en el estado, y en segundo lugar, que los conflictos no son asépticamente religiosos, sino que se encuentran atravesados por un sinnúmero de problemas de otra naturaleza.

Desde la década de los años setenta del siglo pasado, Chiapas vivió conflictos religiosos que dieron paso, en muchas ocasiones, a expulsiones de población conversa a credos protestantes. Estos hechos, ocurridos básicamente en la región de los Altos, que circunda a la ciudad de San Cristóbal de las Casas, marcaron en buena medida la visión que del tema religioso se ha tenido respecto a Chiapas, y mostraron una realidad indígena alejada de las supuestas bondades presentadas por los estudios funcionalistas anteriores a esos años de conflicto.

Miguel Lisbona Guillén es licenciado en Geografía e His-toria por la Universidad de Barcelona, con las especialidades en historia moderna y antropología cultural, y maestro y doctor en Ciencias Antro-pológicas por la Universidad Autónoma Metropolitana. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores desde 1998. Es autor de más de 35 artículos científicos publicados en revistas nacionales y extranjeras. También ha escrito libros interesantes vinculados con el tema de Chiapas. Actualmente es Coordinador del Programa de Investigaciones Multidisciplinarías sobre Mesoamérica y el Sureste de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Este evento es un esfuerzo más por contribuir a la divulgación del patrimonio histórico y cultural de México, uno de los objetivos planteados en el Programa Nacional de Cultura.

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