September 1, 2000


Presencia de Yemanjá, la diosa Del mar, en Woman On Top

Creencia y tradición familiar en América Latina

Filmada en los hermosos paisajes de dos ciudades donde la tradición es tan importante como la belleza la película Woman On Top, protagonizada por Penélope Cruz, permite que el espectador realice un emotivo viaje por las calles de Bahía, en el noreste de Brasil; y por San Francisco, en la costa oeste de Estados Unidos, donde el personaje central de este relato cinematográfico vive sus increíbles aventuras de amor y de aroma, de sabor y de éxito, en una trama de mágica expresión visual.



Isabella Oliveira (Penélope Cruz) finds a new life in San Francisco and is the desire of a multitude of men.

Penélope Cruz en esta película hace el papel de Isabella, quien vive una apasionada historia de amor con Toninho, representando magistralmente una serie de situaciones sacadas de la vida real.

Isabella en efecto, aprendió a cocinar sistemáticamente utilizando las cálidas especies naturales del recetario nativo de su tierra y un elemento clave de su magia personal es que todos los ingredientes que pasan por sus manos y por su olfato privilegiado se convierten en un extraordinario banquete de sensuales consecuencias.

Todo es mágico Woman On Top... La luz y el color... el encuentro y el desencuentro... La súbita dimensión del éxito alcanzado gracias a la televisión... Y, sobre todo, las creencias de la protagonista, quien es una fiel devota de Yemanjá, la madre yoruba de la madre tierra, patrona, ángel guardián y diosa del mar y de los náufragos.

Por eso cuando estalla el conflicto emocional que precipita la separación de los amantes Toninho e Isabella, y ésta inicia una nueva vida refugiándose en San Francisco, su religiosidad se manifiesta de una manera muy representativa del tipo de creencias populares que hasta hoy prevalecen en diversos países de América Latina, especialmente en Brasil donde Yemanjá es el equivalente de la católica Nuestra Señora, Virgen y Madre Sagrada.

La esperanza de Isabella en esos momentos de abandono se define de un modo muy simbólico cada vez que elabora sus ofrendas de flores frescas y las entrega al mar para que éste quizás las lleve a las costas lejanas donde se inició el romance con Toninho y su realización personal como "chef" y maestra en el arte de cocinar.

La magia está en la gráfica fuerza expresiva de estas escenas, signo de esperanza y de fe representativo de un sistema de creencias donde intervienen los elementos de la tradición cristiana mezclados con la tradición venida del Africa a través de los esclavos yorubas de origen nigeriano.

Yemanjá, como diosa de la fertilidad y protectora de los náufragos, ejerce una especial fascinación en la protagonista de Woman On Top, con cuyos rituales, además de implorar, acentúa la progresión dramática de una historia que, gracias a este enfoque, resulta muy latina y muy nuestra.

La presencia del mar, en este sentido, es evocativa del agua del río Ogún, la cual en Nigeria era considerada como el remedio ideal para la infertilidad.

Náufraga sentimental distante del cariño verdadero del hombre que es objeto de su amor, en medio de las luces convencionales de un éxito inesperado frente a las cámaras, Isabella concentra su fuerza espiritual en Yemanjá, sintiendo la seguridad de que con su apoyo y comprensión, la reina del mar habrá de conducirla al mejor destino, el más fértil y el más promisorio.

Lo trascendente de esta presencia de Yemanjá en Woman On Top, el largometraje de Fox Searchlight Pictures distribuido mundialmente por la Twentieth Century Fox, es que su culto, en última instancia, resulta perfectamente compatible con la religión cristiana, tal como ocurre con otras deidades y otras culturas en los países latino-americanos.

Otro aporte significativo es que su aparición en esta película permite hacer una aproximación al fenómeno de las raíces africanas de nuestra alma colectiva y de las creencias que han marcado la forma de ser, creer y sentir de millones de personas en un hemisferio joven donde estas manifestaciones siguen vivas y vigentes.

Además, es una prueba de que la mujer latinoamericana actual, pese a la modernización de sus hábitos e ideas, continúa siéndole fiel a su tradición familiar y popular, inmersa en una problemática cuya solución nos guste o nos disguste también depende del ejercicio de sus creencias ancestrales.

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