September 1, 2000


Ciudad Botero: Algo Más Que Una Idea Un Poco Alocada

Por Catalina Martelo

Medellín. Colombia. El reportaje "Fernando Botero: Muchas gordas, muchas risas", realizado el 27 de abril de 1976 por el destacado periodista colombiano Darío Arizmendi y publicado en esa fecha por diario nacional El Colombiano, significó el gran paso para que se consolidara un proyecto cultural que toma como escenario a la ciudad de Medellín, capital del Departamento de Antioquia y cuya relevancia no sólo se manifiesta en el ámbito local, sino que goza de una trascendencia mundial en lo que a proyectos artísticos se refiere.

Durante el reportaje, llevado a cabo en el Hotel Caracas Hilton, donde se hallaba hospedado el maestro Botero, surge para el periodista la pregunta, que en el caso de ser un artista el interrogado, resulta obvia e inevitable.

Al preguntar Arizmendi por las obras de Botero éste, algo intrigante, le dice que de las quinientas y pico de obras que ha pintado, guarda quince de ellas en una caja fuerte en New York, continua diciendo Botero: "Son para mí o para...". Arizmendi inquieto, pregunta ¿para quién? Botero, algo receloso, empieza a contarle al periodista una idea que le estaba dando vueltas en la cabeza.

"Si el Museo de Zea lo remodelaran o ampliaran, si sus directivos determinaran llamar o bautizar a una de sus salas con el nombre de mi hijo Pedrito (muerto en un accidente), si... qué sé yo, si se reunieran ciertas condiciones ambientales mínimas, estaría dispuesto a donar a Medellín, mi ciudad, algunas de esas 15 obras que tengo en la caja fuerte y que para mí son de un gran valor...pero no sé, es una idea un poco alocada, ¿o no, hombre?.

Esa idea alocada del maestro Botero, comentada en aquella oportunidad a Darío Arizmendi, hoy, luego de 24 años de que tuviera lugar dicho encuentro y, a sólo dos meses de ser inaugurada en la segunda capital de Colombia, recibe el nombre de Ciudad Botero.

La puesta en marcha del "Proyecto de Recuperación de la zona de la Veracruz y reubicación del Museo de Antioquia" (antiguo Museo de Zea en la zona más central de esta capital) llevada a cabo por la administración del Alcalde de Medellín, Juan Gómez Martínez y, ese mismo propósito de conseguirle una nueva sede al Museo y darle a la institución carácter de destino turístico nacional e internacional propuesto por la Directora del Museo, Pilar Velilla, hizo que esa idea loca de Botero, a cambio de ciertas condiciones, fuera posible y así su ciudad natal, Medellín, tuviera acceso a parte de su obra.

En aquella ocasión del reportaje, Botero contempló la posibilidad de donar algunas de esas quince obras, atesoradas en New York, al Museo de Zea que ya era poseedor de dos obras suyas. Sin embargo, pasar de una posible donación de quince obras a donar, efectivamente sesenta y tres, entre las cuales se encuentran pinturas y dibujos y, sumarle a eso , catorce esculturas monumen-tales, no deja de ser un asunto muy grueso.

Lo cierto es que, el encuentro hace más de veinte años de Botero y Arizmendi no fue cosa que pasara inadvertida, significó la puesta en marcha de un megaproyecto y hoy, la Ciudad Botero es de gran peso para los Antioqueños.

Una Ciudad Con Historia

La ubicación espacial del proyecto más gordo que tiene en vilo no sólo a la población antioqueña sino que también resulta ser un asunto inquietante en el ámbito mundial, ya que la ciudad de Medellín se convertirá en poco tiempo en una nueva capital artística, da pie para anotar que el nuevo espacio en el que reposarán las majestuosas esculturas del Maestro Botero no son las únicas obras de arte que habitarán los espacios de la parte central de Medellín, sino que compartirán escenario con otras obras de arte como la iglesia de la Veracruz y el Palacio Municipal.

La iglesia de la Veracruz

Los edificios más antiguos de la ciudad de Medellín, han sido inaugurados luego de 1930, a excepción de la iglesia de la Candelaria y de la iglesia de la Veracruz que son realmente, los únicos monumentos antiguos que posee la ciudad.

El Capitán Juan Céspedes de Hinestrosa en el año de 1682, empezó la construcción de la Ermita de la Veracruz en terrenos comprados al señor Luis Acevedo Rides. En esta época de construcción de la capilla, sólo habían pasado 66 años de la primaria fundación o génesis de Medellín pero, en el año de 1712 fue suspendida aquella construcción, luego de haberse levantado algunos muros, y el mismo capitán Juan Céspedes de Hinestrosa se encargó de formar una junta de europeos y forasteros para fundar la hermandad de Nuestra Señora de los Milagros, que sería la patrona de la Ermita, y pedirle permiso al obispo de Popayán, a cuya jurisdicción pertenecía la provincia de Antioquia, para darle término a la obra que en años anteriores se había iniciado.

El gobernador de Antioquia, Francisco Baraya y Campa, cedió ante el permiso expuesto por el capitán Céspedes de Hinestrosa y contando con estas dos autorizaciones, la Ermita estuvo terminada en 1713 y pasó a llamarse ERMITA DE LA VERACRUZ DE LOS FORASTEROS, que sirvió de cementerio para los extranjeros además de que se celebraban misas y actos religiosos en ella.

Las construcciones de tipo religioso tuvieron su apogeo en la ciudad a finales del siglo XVIII y a principios del XIX. Precisamente en la última década del siglo XVIII, en el año de 1791, hubo que destruir la Ermita de la Veracruz para reedificarla desde sus cimientos.

El español residente Don José Peinado Ruiz, invirtió grandes sumas de dinero en la reedificación de esta significativa obra y en su inauguración, bañó el piso con agua de colonia y adornó el lugar con rosas, claveles, lirios... La bendición de la actual iglesia de la Veracruz, de un estilo barroco popular, tuvo lugar el día 26 de marzo de 1809 a cargo del Presbítero Alberto María de la Calle, quien bendijo y dio al servicio sacerdotal y religioso la obra.

El Palacio Municipal

Otra obra arquitectónica que hará parte de la ciudad Botero y que se convertirá en la nueva sede del Museo de Antioquia es el Palacio Municipal. Construido en el período de 1932 a 1937 y de estilo Art Deco, fue declarado en el año de 1995 Monumento Nacional y, como en el caso de la iglesia de la Veracruz, también cuenta con su propia historia.

La idea de construir una sede para el Cabildo de Medellín data del año de 1671; el propósito era conseguir un lugar, en el corazón de la ciudad, que sirviera para que dicho ente ejecutara labores. Pero, la edificación conseguida nunca cumplió satisfactoriamente los requisitos necesarios para desarrollar las funciones de una "casa municipal" y sólo en el año de 1931, el Concejo de Medellín promovió una licitación pública de arquitectura para la construcción del que sería el Palacio Municipal, y abrió un concurso para premiar el mejor plano para dicha edificación.

La firma H.M Rodríguez e hijos fue la ganadora del concurso ya que en su propuesta se mostraba una extraordinaria distribución de los locales, una definida y fácil circulación y una muy bien planeada instalación sanitaria, características que le daban a la obra, en su conjunto, un aspecto armónico y sobrio en sus fachadas.

La actual Administración del Alcalde de Medellín, Juan Gómez Martínez, con la puesta en marcha del "Proyecto de Recuperación de la zona de la Veracruz y reubicación del Museo de Antioquia" cumple el propósito de recobrar la parte central de la ciudad rescatando construcciones de incalculable valor histórico para los antioqueños, al convertirlas en objetos del nuevo epicentro cultural que se desarrolla con la significativa donación de obras de arte del Maestro Botero para su ciudad natal.

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