October 31, 2003

Muchas Familias Enfrentan Crecientes Obstáculos Financieros Para Mandar Sus Hijos a la Universidad

Administración de Bush y el Congreso Empeoran Acceso a la Educación Superior

Como muestran los últimos datos sobre los costos de matricular, millones de norteamericanos—incluso un número desproporcionado de estudiantes y familias latinas—están siendo golpeados por una convergencia de factores negativos: la mala economía, los crecientes costos universitarios, y las reducciones de asistencia financiera debido a los recortes de presupuesto federales y estatales.

La caída económica ha dejado a muchas familias y jóvenes con pocos recursos para pagar por un título universitario de cuatro años al mismo momento que los costos aumentan y la asistencia pública y privada se hacen más difícil de obtener. Con casi todos los estados pasando por la peor crisis fiscal desde la segunda guerra mundial, las universidades estatales y los colegios comunitarios (“community colleges”) están recibiendo decreciente apoyo de oficiales elegidos.

Como consecuencia, la matrícula y otros costos de las universidades crecieron rápidamente este año, con estudiantes de algunas instituciones experimentando aumentos de 20, 30, o incluso 40 por ciento. Al mismo tiempo, muchas universidades y fundaciones privadas están reduciendo las becas escolares a los alumnos de bajos ingresos, y así forzando más y más de ellos de solicitar préstamos bancarios, trabajar jornada completa o tiempo parcial, postergar su educación, o totalmente abandonar sus sueños. 

El Presidente Bush y el Congreso han empeorado esta crisis. Con apenas un máximo nivel de alrededor de $4,000 y un valor promedio de $2,400, las Becas Pell (“Pell Grants”) ya no otorgan suficiente asistencia a las familias trabajadoras para pagar por los costos universitarios. Sin embargo, en vez de proponer un aumento en el máximo premio permitido, la administración de Bush está reestructurando la fórmula para financiar la Beca Pell con el objetivo de dejar 84,000 familias de la clase media afuera.

La administración de Bush y el Congreso también repartieron trillones de dólares en recortes de impuestos en los últimos tres años primeramente entre las corporaciones y individuos de altos ingresos, lo que también resultó en pérdidas de billones de dólares que los estados podrían haber usado para financiar la educación superior y otras necesidades críticas. Ahora el Presidente y el Congreso están promoviendo un paquete de asistencia financiera de 87 billones de dólares para Iraq—durante una época cuando el presupuesto federal anual entero para la educación apenas alcanza 50 billones de dólares—mientras congelan el financiamiento universitario.

Para reducir el impacto de la crisis financiera en los estudiantes y sus familias y, de esta forma, asegurar que la educación superior siga siendo de gran prioridad, la NEA propone que la administración de Bush y el Congreso tomen las siguientes acciones inmediatamente, incluyendo:

 Subir el máximo nivel de la Beca Pell para así restaurar su poder adquisitivo anterior y asegurar que todos los estudiantes y familias elegibles para asistencia sigan siendo elegibles;

 Aumentar significativamente el financiamiento para otras fuentes de asistencia federal como becas suplementarias y trabajos para estudiantes necesitados (“work study”);

 Otorgar fondos adicionales directamente a los estados y localidades para que puedan financiar la educación superior y otras necesidades críticas;

 Aprobar la legislación que permite a los hijos de inmigrantes sin documentos quienes viven en este país a obtener el mismo precio más bajo para matricular que paga otros residentes del estado en las universidades públicas.

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