October 29, 2004

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Jaime Alvarez

Una Decisión de Vida o Muerte

Que levante la mano quien piense que la catástrofe de la invasión de Irak es motivo de risa. Nadie, ¿verdad? ¿Quién podría reírse de algo tan trágico?

Si el Presidente Bush leyera esto, no tendría más remedio que levantarla.

En marzo, durante una gala ofrecida por los corresponsales de radio y televisión en Washington, el presidente bromeó sobre su espectacular fracaso de encontrar armas de destrucción masiva en Irak, la razón fundamental por la que lanzó la invasión.

Entre las carcajadas de los cientos de periodistas que asistieron a la gala, Bush dijo, “Esas armas de destrucción masiva tienen que estar en algún sitio”, mientras mostraba un video de él mismo buscando las armas en la Casa Blanca. “No, no hay armas ahí, ni tampoco acá”.

La aventura belicista del presidente ha costado la vida a más de 1,000 soldados americanos, además de miles de civiles iraquíes muertos y heridos. Y los latinos estamos pagando un precio especialmente alto en esta tragedia. Durante las primeras semanas de la invasión, cerca del 20% de las bajas en primera línea de fuego fueron hispanos. Además, el 10% de los 130,000 efectivos en Irak son latinoamericanos luchado, y muriendo, por lograr su tarjeta de residencia.

Entre los muertos están Fernando Padilla-Ramírez, Francisco Martínez Flores, Armando González, Robert Rodríguez. Ellos y el resto de una desgarradora lista de latinos y no latinos fueron a Irak creyendo al Presidente Bush, convencidos que iban a impedir un ataque nuclear o químico “inminente” contra Estados Unidos.

¿Cómo se puede bromear sobre algo tan doloroso? Quizá la explicación resida en la desconcertante falta de seriedad por parte de la administración Bush al justificar la necesidad imperiosa de invadir Irak y acabar con el régimen de Saddam Hussein. Le daré tres ejemplos.

En septiembre de 2002, Bush advirtió que Irak estaba a “sólo seis meses de construir una bomba nuclear”, citando un reporte de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA). Pero la agencia respondió que tal reporte no era suyo. La Casa Blanca aclaró que Bush se refería a “un informe emitido por la agencia en 1991”. Pero la AIEA insistió que jamás había dicho tal cosa.

En ese mismo otoño, Bush desató las alarmas al revelar que Irak poseía aviones no tripulados que podían transportar una bomba nuclear a Estados Unidos. Pero los inspectores de armas de la ONU respondieron que ellos habían visto esos aviones y que su alcance máximo era de 150 millas. Irak resulta estar a miles de millas de Nueva York.

En enero de 2003, durante su discurso del Estado de la Nación, Bush dijo que Irak había intentado conseguir “significativas cantidades de uranio” de Africa para construir armas nucleares. Meses antes, la CIA había advertido a la Casa Blanca que los documentos en los que se basaba tal acusación eran “una burda falsificación”, lo cual fue confirmado por los inspectores de la ONU.

Todos estos ejemplos de engaños de Bush, y muchos más que no caben en estas líneas, fueron reportados en las primeras páginas de los diarios y en los segmentos iniciales de los noticieros. Y todas las respuestas desacreditadoras fueron ignoradas o relegadas a las profundidades de las páginas secundarias de los periódicos.

No es de extrañar que horas antes de la invasión la inmensa mayoría de los norteamericanos la apoyaron. Bush y sus irresponsables declaraciones convencieron al país que la guerra era contra Saddam Hussein, no contra Al Qaeda, el grupo terrorista que nos atacó el 11 de septiembre.

Miles de muertos y heridos y $140,000 millones más tarde, Irak  es una bestia desbocada donde las desmoralizadas tropas invasoras parecen un elefante defendiéndose contra una nube de mortificantes mosquitos. Es también el resultado de la injustificable incompetencia de un gobierno embalado para lograr la victoria y desnudo para ganar la paz.

Hoy nos enteramos que debido a la negligencia de la administración Bush, 380 toneladas de poderosos explosivos convencionales pueden haber caído en manos de la insurgencia debido a la falta de vigilancia de las tropas norteamericanas. 

“La increíble incompetencia del presidente y su administración ha puesto a nuestras tropas en peligro”, dijo el candidato demócrata John Kerry, quien ha demostrado tener una visión clara de cómo remendar los desastres de Bush y dirigir al país en la dirección correcta. “George W. Bush ha fracasado en la prueba esencial para cualquier comandante en jefe de mantener América segura”.

El 2 de noviembre le espera una decisión clave: ¿Le dará usted a Bush una oportunidad de seguir demostrando su incompetencia y falta de juicio, o votará por Kerry y un futuro prometedor para usted y su familia.

Esto no es una broma. Es una decisión de vida o muerte.

Jaime Alvarez es nuestro columnista invitado.

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