October 29, 2004

México del Norte
Por Jorge Mújica

El gigante soñador

Cuatro minutos, de un total de aproximadamente 270, dedicaron los candidatos a la presidencia de Estados Unidos al tema de la migración. Lo que millones de inmigrantes esperaban terminó casi antes de empezar

No hubo ni sorpresas en lo que ambos dijeron. George W. Bush rechazó una amnistía, y John Kerry prometió la residencia legal. Pero los dos tocaron el tema en relación con la vigilancia en la frontera con México.

No debe sorprendernos, aunque nos desilusione. Kerry y Bush no debatieron para los migrantes, sino para el electorado estadounidense, para los que votan. Su brevedad en el debate desilusiona porque indica que el tema de la inmigración les vale gorro, y que por más que gritemos en las calles o hagamos marchas en Washington, la supuesta amenaza de “un día sin mexicanos” sigue siendo sueño guajiro.

Aún así, siguen en juego los famosos estados “swing”, donde los electores pueden votar de un lado o del otro, depende de quién los convenza, y que por casualidad de casualidades tienen fuertes poblaciones de latinos, y ambos candidatos están haciendo propaganda electoral en español. Kerry se va a reventar 2 millones de dólares en anuncios durante octubre, según su directora de medios en español, Fabiola Rodríguez.

El problema sigue siendo que solamente cuatro de cada diez latinos adultos son ciudadanos, y que solamente la mitad de ellos están registrados para votar.

En Colorado hay 209,000 latinos registrados y 210,000 sin registrar; en Nuevo México hay 251,000 inscritos y 260,000 fuera de los padrones. El controversial estado de Florida llega hasta 842,000 registrados, pero más de medio millón, 676,000, no se registraron. En Nevada los que si están en el padrón, 80,000, superan a los 55,000 que no se molestaron en firmar el papelito del registro, y en Arizona los 319,000 registrados quedan por debajo de los 419,000 sin registro.

Problema serio, frontera porosa, multas

“Lo veo (la inmigración) como un problema serio, de seguridad, económico y un asunto de derechos humanos”, dijo Bush. “Estamos incrementando la seguridad fronteriza de Estados Unidos, hemos agregado a mil agentes de la patrulla fronteriza en la frontera sur, estamos usando equipo (tecnológico) nuevo, vehículos a control remoto para espiar y encontrar a la gente que quiere cruzar la frontera y lo continuaremos haciendo en los próximos cuatro años”.

Luego se acordó de que Estados Unidos tiene otra frontera al norte y quiso rectificar, pero la frontera “problemática” es la  del sur, claro. Agregó que hay que sancionar a todos los que contraten indocumentados, y que “no creo en la compensación por un comportamiento ilegal, hay mucha gente en la línea de espera para hacerse ciudadanos y no vamos a poner a más gente al frente de ellos en la línea...”.

Kerry anda casi casi por la misma. “las fronteras tienen más goteras de las que tenían antes del 11 de septiembre de 2001; no hemos hecho lo que teníamos que hacer para tapar lo suficiente a nuestras fronteras, yo lo haré”. Ya que garantizó su rol de plomero, pasó al lado humano: “necesitamos un programa de empleo temporal”, dijo, pero advirtió que “lo que tenemos que hacer es acabar con la contratación de indocumentados, es contra las leyes de Estados Unidos contratar indocumentados y no estamos aplicando apropiadamente nuestras leyes para prevenirlo”.

En otras palabras, lo malo no es la existencia de los indocumentados ni las muertes en la frontera, sino que los patrones gringos no cumplan la ley.

Como pa’ no dejar, terminó con que “necesitamos la legalización para la gente que ha pasado mucho tiempo en este país, la que no se ha metido en problemas, que tiene empleo, que paga sus impuestos y que tienen hijos estadounidenses”, (salgan) de las sombras para que se hagan ciudadanos”.

Pero mientras no sean ciudadanos, y no se registren para votar y voten, los famosos millones de latinos que componen “el gigante dormido” seguirán sola-mente soñando el sueño de los justos. Y los políticos no tienen para qué despertarlos.

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