October 27, 2000


Cambiaron botes de basura por tijeras: de pepenadoras a estilistas

Cooperativa Unión Entre Mujeres

Por Colin Crawford

La hermana Teresa Jaramillo está acostumbrada a los riesgos. Estuvo en Nicaragua quince días después de la revolución sandinista en 1979, para ayudar a los pobres que habían sido desplazados durante el conflicto. Así que no debería causarnos sorpresa que la Hermana de la Misión Médica haya decidido trabajar con los más marginados de la sociedad mexicana principalmente con mujeres jóvenes que sin su intervención probablemente habrían dedicado su vida a pepenar basura en el basurero municipal de Tijuana.

Para muchos, su decisión de ayudar a estas mujeres, la mayoría, madres de 12 o 13 años, y muchas de ellas prácticamente analfabetas, parecía un proyecto con pocas expectativas. Difícilmente, ellas son el tipo de mujeres de las que la sociedad espera se conviertan en empresarias prósperas, que es en lo que la hermana Teresa tiene puestas sus esperanzas.

La convicción para ayudar a estas mujeres a reedificar sus vidas le viene a la hermana Teresa de un trabajo de toda la vida con los pobres a través de Latinoamerica, incluyendo 25 años en hospitales de Venezuela. Sus experiencias, dice ella, han contribuído a mejorar la salud no sólo física sino integral de las personas en lo que ella llama "modelo de desarrollo y fortalecimiento comunitario de sanación".

Establecida en su casa de Tijuana —ella es la única hermana de la Misión Médica con base en la ciudad— Teresa explica que, como otras religiosas dentro de su orden, su interés en la salud "no sigue ningún modelo médico. La sanación es más que una cuestión física. Es algo que se refiere al bienestar total de la persona".

Teresa está implementando el modelo con nueve mujeres que han formado la Cooperativa Unión Entre Mujeres (un hombre también participa). las integrantes de la cooperativa fueron todas antes pepenadoras. Teresa supo de ellas a través de los pequeños a quienes atendía en el nivel maternal en una escuela vecina. Al final de su segundo año de enseñanza, la hermana dice: "Yo podía ver a las madres magnetizadas, queriendo la oportunidad para adquirir alguna educación. Les pregunté si tuvieran una oportunidad para elegir qué estudiar, qué escogerían". Teresa esperó que ella dijeran: "cocineras, peluqueras o costureras" —algo práctico, pensó. Pero, para su sorpresa, lo que ellas quisieron estudiar fue cultura de belleza: hacer cortes de pelo, faciales y manicures.

Una clase en cosmetología probablemente no habría sido lo que la hermana Teresa habría escogido, pero ella está convencida de que la solución para que estas mujeres salgan de la desesperanza económica que las mantenía en la recolección de basura era la autorrealización. Así que, por muy improbable como parecía, una escuela de belleza surgió en los confines de la colonia Fausto González, en una de las casuchas que bordean el basurero municipal.

Fundado con un modesto fondo de su orden religiosa, las donaciones del gobierno local y pequeñas contribuciones, nueve mujeres y un hombre ya están próximos a concluir un curso de dos años. Diariamente una cosmetóloga viene a enseñar habilidades y destrezas sobre el cuidado de belleza en dos recintos adaptados exprofeso junto a uno de los polvosos caminos sin pavimentar.

Adicionalmente, una guardería está siendo construída en la casa contigua, donde las mujeres pueden ver por turnos a sus hijos. Deberá estar concluída para el fin de año, lo mismo que una cocina comunitaria, que ofrecerá comidas a bajo costo para los residentes. Las comidas se prepararán junto al salón, en una cocina recién terminada, con agua corriente y dos hornos grandes para hacer pan. Teresa sigue alimentando la esperanza de que algunas personas eventualmente se interesarán en aprender panadería.

El pequeño complejo incluirá también dos regaderas públicas —las primeras en el área. Las regaderas estarán disponibles mediante una cuota que ayudará a las mujeres.

Todos los cambios, a los ojos de la hermana Teresa, reflejan el estrecho enlace entre el cuidado de la salud y la autorrealización personal. Primero, ella considera que el cuidado de la belleza y otras destrezas sacarán a las mujeres de los riesgos del trabajo en el basurero.

Para más información llame a la Hermana Teresa Jaramillo al (619) 482-3109 en San Diego.

(Reimpreso de La Iniciativa de Salud Fronteriza, Septiembre/Octubre 2000, No. 27).

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