October 26, 2001

Encienda Una Vela
Mons. Jim Lisante
Director, The Christophers

Sin Perfecciones Ni Errores

Hay algunas personas que uno no olvida fácilmente. Y no es sólo por su aparencia ni su inteligencia. Es algo en su presencia, su misma presencia. Y esa fue mi reacción cuando oí a Kay James por primera vez. Una mujer no solamente atractiva, sino también de una personalidad muy agradable, con clase y muy bien hablada, que llama la atención con la firmeza de sus convicciones. Kay James ha ocupado cargos políticos de importancia, en el gobierno y en organizaciones de beneficiencia. Fue ejecutiva en la fundación One-on-One, en Washington, DC, y también prestó servicios como Sub-Secretaria del presidente George Bush, padre, en el Departamento de Servicios Humanos y de Salud.

Entre muchos de sus esfuerzos educativos, Kay James ha luchado por los derechos del niño que aún no ha nacido. Y como afro-norteamericana, ella está bien consciente de que la población afro-norteamericana pobre es la que muestra un alto índice de abortos. En una de sus presentaciones, Kay James fue enfrentada por una mujer que se identificó como consejera de un centro de abortos. El ataque fue pura-mente personal, sugiriendo que —con su buena ropa y su estilo de vida privilegiada— no tenía derecho a aconsejar a los pobres en contra del aborto. La consejera dijo, "usted no sabe de lo que está hablando. Usted es obviamente clase media y no puede identificarse con las necesidades del pobre. Usted no podría entender por qué una mujer pobre necesita un aborto para mejorar la calidad de su vida".

Y Kay James respondió, "¿cómo le respondería a una mujer que recurra a usted con lágrimas y le diga `estoy embarazada y no sé qué hacer. Tengo cuatro hijos. Mi esposo es alcohólico y nos pega, a mis hijos y a mí. No aguanta en ningún trabajo, y no sé cómo voy a conseguir comida'?"

Y la consejera le respondió, "lo más responsble que una mujer puede hacer es decidirse por un aborto. ¿Qué madre, que se precie de tal, puede traer un hijo al mundo en esas condiciones? ¿Qué clase de vida va a tener esa criatura?"

Y Kay James dijo, "me interesa mucho su consejo, pues esa mujer que le mencioné fue mi madre. Y ese quinto bebé que esperaba era yo. Y por si usted tiene alguna duda, mi vida es muy, pero muy buena. Mi esposo y yo tenemos tres hijos, y hemos adoptado el cuarto. Nací en una familia que luchó contra la pobreza y el alcoholismo, pero soy un buen ejemplo de lo que puede lograr el poder de Jesucrito en un creyente.

En nuestro mundo actual, mucha gente piensa que los hijos son una decisión personal y un error de planes. Pero Kay James piensa distinto. Ella sabe muy bien que, para Dios, ningún niño es un "error". Algunos piensan que podemos permitir que una nueva criatura viva, solamente cuando las condiciones son casi "perfectas". Pero como muestra la vida de Kay James, a veces las situaciones más imperfectas producen las bendiciones más abundantes.

Cuando Kay James tenía sólo siete semanas de haber sido concebida, ya contaba con características exclusivamente propias y distintas de los demás. Pues así somos, individuales y únicos.

La madre de Kay James lo sabía. Y el mundo se enriqueció cuando ella decidió darle una oportunidad a la vida.

Para obtener una copia gratis de ECOS S-195 "Por nuestros niños", escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017.

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