October 24, 2003

Politica a la Mexicana

Mujeres Insumisas

Por Luz Aída Salomón

Este mes de octubre en México se está celebrando el 50 aniversario de que a las mujeres se les otorgó el derecho a votar y ser votadas. El 17 de octubre de 1953, bajo el gobierno del presidente Adolfo Ruiz Cortines, con la reforma al artículo 34 de la Constitución se incorporó a más de la mitad de la población mexicana a los procesos políticos de México.

Hay toda una historia detrás del reconocimiento al voto de la mujeres mexicanas. Según Enriqueta Tuñón del Instituto Nacional de Antropología e Historia, “el voto femenino en México se alcanzó cuando el gobierno lo quiso dar” y explica las necesidades de un sistema adicto no sólo a las mayorías sino casi a la unanimidad: “Mientras que en las elecciones de 1952, Adolfo Ruiz Cortines, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), obtuvo el 74% de la votación masculina, luego del derecho al voto femenino el siguiente candidato tambien del PRI, Adolfo López Mateos, que por cierto, era muy guapo, alcanzó el 90.56% de la votación, contando con la participación de las mujeres”. De acuerdo con la interpretación de Carmen Aristegui, el sistema necesitaba ampliar su legitimidad y otorgó por conveniencia, más que por convicción, el sufragio a las mujeres. (Reforma, 10/17/03). Esto sin demérito de la interminable lista de mexicanas que desde principios del siglo pasado lucharon por sus derechos políticos.

Pero fue hasta 1979 que una mujer ganó una gubernatura en Colima, uno de los 32 estados que integran la República Mexicana. Griselda Alvarez Ponce de León, contendió por el PRI y gobernó de 1979 a 1984. Después, han sido sólo tres mujeres titulares del Ejecutivo estatal: Beatriz Paredes Rangel, del PRI, ganó en Tlaxcala y gobernó de 1987 a 1992; además, dos gobiernos interinos el de Dulce Maria Riancho del PRI en Yucatán, de 1991 a 1994; y el de Rosario Robles del Partido de la Revolución Democrática (PRD), en el Distrito Federal de 1999 a 2000.

Hoy el panorama es más desolador: no hay ninguna gobernadora; apenas el 3.9% son presidentas municipales; sólo una secretaria de Estado; una ministra de la corte y una consejera electoral. Con todo esto, el carácter “machista” de la sociedad mexicana quedó expresada en una frase de la Primera Dama del país, Marta Sahagún de Fox, quien al estar en segundo lugar de las encuestas de popularidad , después del Jefe de Gobierno del Distrito Federal —Ciudad de México— Andrés Manuel López Obrador, provocó entre los medios de comunicación la pregunta de si contenderá por la Presidencia de la República en el 2006 y ella muy oronda respondió con una frase significativa: “sólo si un hombre me lo pide”, que todo México supone que se refiere a su marido el Presidente Vicente Fox.

En la vida cotidiana es donde las mujeres sufren la vida junto a los “machos” mexicanos. De los casi 100 millones de mexicanos un 52% son mujeres y de éstas un 63% se dedican al trabajo doméstico sin recibir ninguna remuneración ni siquiera el reconocimiento familiar. Y de ese 52% de 100 millones, el 12% son trabajadoras domésticas, quienes para ayudar con el gasto familiar trabajan en los quehaceres de los hogares de clase media alta y alta por un pago de 50 a 80 dólares por semana.

María Osuna, es una trabajadora doméstica —sirvientas se les llama— y un caso entre miles de mujeres golpeadas que han decidido denunciar a sus maridos. Una noche de agosto, Desiderio –Yeyo- llegó a casa borracho y empezó a agredir verbalmente a María, quien trató de suavizar la situación llamándolo a la razón. Esto enfureció a Yeyo y tomó la escoba para golpearla. Ella decidió defenderse y con el primer objeto a la mano le tiró a la cabeza. Enfurecido por la sangre que manaba de su frente, Yeyo siguió lanzando golpes contra la mujer. Al día siguiente, María amoratada de cara, brazos y piernas, acudió con una amiga que es Trabajadora Social y ella la llevó al Instituto Nacional de la Mujer –institución recientemente creada por el gobierno de Fox- para ir ante las autoridades y levantar la denuncia correspondiente. El Yeyo fue citado dos veces para responder a la acusación, pero hasta que fue llevado por la policía rindió su declaración y entre los argumentos que adujo para golpear a María fue que “porque se lo merecía”. Esto le valió la orden judicial de abandonar el hogar y seguir otorgando los gastos familiares para la esposa y cuatro hijos.

Esta historia sucedió en el estado norteño de Sinaloa, pero la situación de seis millones de mujeres indígenas que habitan en el sur y sureste de México es inconcebible en los albores del siglo XXI. Para empezar, de acuerdo con los “usos y costumbres” de la mayoría de los grupos indígenas, los hombres tienen derecho a tener varias mujeres sin que ello los obligue a mantener a las familias. Así, las mujeres y sus descendientes sobreviven de los productos de la tierra y de la cría de aves y cerdos. Por otra parte, la vida de los indígenas en México transcurre en condiciones deplorables, debido a que en las localidades que habitan no cuentan con caminos, ni electricidad, ni agua potable; tampoco cuentan con servicios de educación y salud. Son los olvidados de México. Y en Chiapas, el subcomandante Marcos dice haberse levantado en armas en nombre de los indígenas, pero en más de ocho años ni siquiera ha entablado un diálogo fructífero con el gobierno para mejorar las condiciones de vida de los indígenas.

Por todo esto, este artículo ha sido titulado “mujeres insumisas” porque la lucha de las pocas mujeres en el poder en México debe ser contra la sumisión al hombre, la discriminación de las mujeres, por la igualdad de oportunidades, empezando por los partidos políticos donde el “machismo” todavía es una costumbre arraigada. La mujer mexicana es cuna y destino de las tradiciones de México. Las mujeres mexicanas merecen solidaridad y reconocimiento.

Correo electrónico: luzaidasalomon@hotmail.com

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