October 21, 2005

Crece Importancia de la Prensa en Español

La reunión de editores de siete publicaciones en español permite ampliar un dialogo sobre la trascendencia de este periodismo.

Por Eduardo Stanley
New America Media

McAllen, Texas— La reunión tuvo lugar en esta ciudad fronteriza con México, el 10 y 11 de octubre, y fue convocada por la empresa Freedom Corporation, con base en Irvine, California, responsable de dichas publicaciones. Esta compañía es propietaria de 28 diarios y docenas de semanarios en inglés, estaciones de televisión y portales de internet. Ultimamente, y atenta a los cambios demográficos en Estados Unidos, impulsa publicaciones en español.

Los datos sobre el crecimiento de la población latina en el país son contundentes. Mientras había 22.3 millones en 1990, doce años después suman 37.4 millones. Y dos de cada cinco son nacidos en el extranjero, según datos de la oficina del Censo.

Freedom Corporation publica en español dos diarios, cinco semanarios y uno quincenal en California, Texas, Arizona y Carolina del Norte. Y hay planes para más. La reunión de editores de estas publicaciones es indicativo de la importancia de las mismas y del compromiso de la empresa con el proyecto. Los editores fueron convocados para intercambiar experiencias profesionales y la presencia de presentadores invitados le dió un carácter de foro.

“Los medios dominantes entrevistan latinos por su etnicidad, no porque son oficinistas o comerciantes”, dijo Maggie Rivas Rodríguez, profesora asociada de la escuela de periodismo de la Universidad de Texas-Austin. “Siempre consulté estos medios para informarme de cosas en la comunidad latina que no pueden encontrarse en la prensa en inglés”. Y agregó que en comunidades donde no existe un liderazgo latino establecido, los representantes de medios en español se convierten en voceros de esa comunidad. “El peligro es que esto puede cambiar el foco de atención: en lugar de informar, ser líderes”.

Rivas Rodríguez también mencionó algunas de las dificultades de la prensa latina, particularmente la falta de recursos, que le impide analizar y reportar más profundamente. Una de esas dificultades es la amenaza de demandas legales. “Alguien puede demandarte hasta por una carta de lectores o por una mala traducción”, comentó John Bussian, abogado de la corporación desde hace 15 años.

El especialista en leyes agregó que en Estados Unidos no existe “la ley inglesa” que obliga al perdedor de una demanda pagar por gastos de la corte, lo que facilita la fiebre de acciones legales en Norteamérica. “El periodista es el guardián de la primera enmienda constitucional (libertad de expresión y de la prensa), si no la ejercitamos podemos perderla”, pero insistió en la importancia de ser cautos con materiales controversiales o de fuentes dudosas para evitar demandas innecesarias.

Ante la pregunta de varios de los editores, sobre el anonimato de entrevistados—muchos de ellos inmigrantes indocumentados—Bussian dijo que casi no existen leyes de protección al respecto. Por lo tanto, el periodista no puede garantizar el anonimato, “salvo que estés dispuesto a ir a la cárcel”.

Estas advertencias tienen mayor sentido si se considera que la prensa en español está creciendo no sólo en cantidad sinó en calidad y presencia—además de la paranoia oficial por el terrorismo y el sentimiento antiinmigrante. “A medida que reportamos sobre temas más controversiales, también nos vigilan más de cerca”, dijo María Chavoya, gerente editorial de Bajo en Sol, de Yuma, Arizona.

La mayor presencia de la prensa en español también se debe a que muchas corporaciones están publicando materiales en este idioma. Cadenas de periódicos en inglés como Freedom, Gannet, McClatchy, Knight Ridder y Pulitzer publican ya materiales en español. Típicamente, estas nuevas publicaciones son “hermanas menores” de las ya existentes en inglés. La gran ventaja es que se comparten recursos como imprenta, edificios, servicios de agencias informativas, etc, reduciendo costos. Paralelamente, muchos medios en español de propiedad familiar están desapareciendo.

Las corporaciones en inglés contratan editores y periodistas en español para sus nuevos productos. Y aunque no siempre está definida la influencia en el contenido, aparentemente esta experiencia está contribuyendo a mejorar el periodismo en español. “Tenemos 10 personas en la redacción, queremos más noticias nuestras y menos traducciones”, dijo Adam Guerrero, editor de La Frontera, de McAllen, Texas.

Precisamente en ese estado es donde puede comprobarse el crecimiento de la prensa escrita en español. Diariamente circulan “Rumbo” en San Antonio, Austin, Houston y en el Valle (McAllen y Brownsville); “Al Día”, en Dallas; “El Tiempo”, en Laredo; “El Día” en Houston y “La Frontera” y “El Nuevo Heraldo” en el Valle. Además de decenas de semanarios y suplementos.

El contenido editorial, la escritura y el estilo fueron atento objeto de discusión. Se expuso la diferencia de estilos entre el periodismo latino y el anglosajón y el concepto de “historias locales”, que implica no solamente lo que ocurre en la comunidad de residencia sino también en la de origen de los lectores. Es decir, el periodismo latino en Estados Unidos tiene características “transnacionales”. Y su impor-tancia en la cobertura de noticias locales es más notoria cuando analizamos que la radio y la televisión en español—una poderosa industria en crecimiento constante— están “globalizadas”, casi sin noticias locales y orientadas principalmente al entretenimiento

“En primera plana la prioridad son notas de relevancia periodística, no las de tipo semi-educativas (how-to)”, dijo Miguel Baez, editor de Noticiero Semanal, de Porterville, California, cuyo semanario fue premiado por la corporación y quien distribuye su columna en varias publicaciones. “Tratamos de ser consistentes, tanto en el contenido como en el diseño”.

Entre los esfuerzos por mejorar el contenido, las publicaciones de Freedon decidieron crear su propia red interna para compartir artículos y columnas de opinión. Asimismo, están elaborando un manual de estilo para unificar ciertos términos, particularmente aquellos que son producto de traducciones del inglés. También se dialogó sobre promoción y ventas. La mayoría de los editores coincidió en que los vendedores en inglés, aunque pertenezcan a la misma empresa, no realizan esfuerzos por aumentar las ventas de las publicaciones en español.

A medida que la sociedad latina en Estados Unidos se hace más compleja, diversa y sofisticada—lejos de los estereotipos—el desafío de la prensa en español también aumenta. Porque a pesar de mejoras evidentes, aún está en desventaja respecto a la de inglés. “Hay un interés evidente del periodismo latino de proveer un servicio a la comunidad”, dijo la profesora Rivas Rodríguez. “Considerando las limitaciones, es un verdadero acto de amor”.

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