October 18, 2002

Reseña Critica

Trece Sentidos Obra Maravillosa de Victor Villaseñor

Por Claudia Hernández

Trece Sentidos es obra inspirada, exhalada y finalmente materializada a través de la pluma y el papel por su autor: Victor Villaseñor, quien es el autor del bestseller Lluvia de Oro, obra por la cual se ha hecho acreedor de varios reconocimientos tales como el premio Margo Albert de Excelencia Literaria, el premio Lab School de Washington de Logro Literario para Personas con Problemas de Aprendizaje y el premio Colgate-Palmolive Abrazo, entre otros. Las ciudades de Santa Ana, San Diego y Los Angeles en California le han otorgado distinciones por su contribución como modelo hispánico a seguir.

Victor Villaseñor es descendiente de padres mexicanos, los cuales llegan a este país por las circunstancias bélicas que atravezó México en tiempos de la Revolución, así y como siempre tan extrañamente el porvenir se encarga de nosotros, las causas dispusieron que la cuna que acogiera la primera imagen de Villaseñor, sería una tierra extranjera con lengua ajena a las raíces que lo habían engendrado y así, casi por casualidad, Oceanside sería la palabra que determinaría algunos de los documentos más importantes de su vida.

Sin duda, esta obra literaria lo es en esencia, ya que no solo cubre la estructura formal que conduce toda obra de arte, sino que, además logra que los cinco sentidos que caracterizan a todo ser vivo se multipliquen y aquí reconozcamos cual es la diferencia magna entre los seres humanos y los animales, ya que gracias al intelecto no solo percibimos el mundo a través de la vista, el tacto, el oído, el gusto y el olfato, sino que además, como seres racionalmente sensuales captamos el mundo y nuestro contexto a través de la inspiración, el equilibrio, la intuición, la armonía, la psique, la magia, la realidad y el amor. Así, justo así, como los trece sentidos que nos grita en voz alta Victor en esta maravillosa obra. Sin embargo, resulta triste que tengan que escribirse 544 páginas para que nos recuerden que todo eso que parla en nuestro interior existe y que lo que genera todo en este mundo somos todos a través del primer motor el amor que en armoniosa mezcla con la voluntad y el raciocinio constituyen hombres y mujeres equilibrados capaces de exhalar todo su interior a través de las muestras artísticas más maravillosas jamás antes vistas. Una muestra de esto es precisamente Trece Sentidos, obra que no trata de otra cosa sino del valor de lo trivial y lo sencillo, de lo familiar y lo propio, de lo invisiblemente real y de una magnífica sensibilidad y necesidad creativa a través del lenguaje. Villaseñor notablemente y tácitamente a lo largo de todas sus letras nos deja ver su apasionante voluntad por el simbolismo lingüistico y consecuentemente por la seriedad así como el regocijo que le provoca una frase perfectamente armónica entre el pensamiento, el corazón y las letras.

Trece Sentidos es la mágica e inverosimil narración de la familia Villaseñor y a la vez es la continuación del bestseller anterior de Victor Villaseñor: Lluvia de Oro. En esta historia los Villaseñor huyen de México y emigran a los Estados Unidos durante la sangrienta Revolución Mexicana de 1910. El viaje fue extremadamente difícil, demostrando no sólo la fortaleza física que caracterizaba a la cabeza familiar sino el poder espiritual que determinaría la casta de los Villaseñor y que en la posteridad mezclara finísimos ingredientes dando como resultado una mágica posión de arte y sensibilidad literaria ejecutada por Victor, el único varón del árbol genealógico que echaría sus ramas gracias a la unión de Don Salvador Villaseñor y Doña Guadalupe Gómez. Sin duda, Trece Sentidos no es sólo una grandiosa compilación de memorias familiares, sino una extraordinaria y magnífica muestra de sensibilidad y tacto, ya que el libro, exhaustivamente plagado de detalles, no solo el lector se vuelve partícipe de las conversaciones, paisajes o angustiantes situaciones en las cuales participan diversos integrantes de la familia, sino que además y gracias a una extraordinaria narrativa el libro llora, suda, sangra y grita cada vez que Lupe o Salvador o cualquiera de sus personajes pronuncia palabra, ya que las palabras no son sólo códigos, son seres que ocupan un espacio y ejercen a través de su pronunciación, un impacto y como todo en este mundo se rige a través de la física pues por lógica o sentido común ejerce una reacción, por lo que me he atrevido a asegurar que he podido vivir la catarsis experimentada por Lupe justo antes de contestarle al Cura que no aceptaría volver a pronunciar la palabra “obedecer” después de cincuenta años de matrimonio, ya que si realmente estuvo despierta en todo ese tiempo y actuara como una mujer viva, definitivamente contestar que si, sin hacer siquiera un murmullo sería como nunca haber respirado o nunca haberse percatado del Sol y de la Luna o de que ya no era esa niña que se mantenía de ilusiones creadas por un corazón bañado de historia rosas... No, definitivamente esto no podía ser igual, el tiempo había transcurrido y eso nadie lo podía ocultar.

A lo largo de la historia, Villaseñor cuida de una forma casi surrealista el lenguaje empleado en su relato, sin dejar atrás la pasión y el sentimiento que ejercen que la pluma pinte las líneas del sentido a través de cada una de sus partes ya sea en el capítulo inicial en el que al lector lo invita a las segundas nupcias de sus padres, Don Salvador y Doña Guadalupe, o en su luna de miel o en la iluminación definiti-vamente, toda está a un segundo de imaginación de distancia entre las letras que se consumen al voltear la página y los ojos que las ven. Trece Sentidos es en escencia, un ejemplo pin-toresco, surrealista, trágico, inverosímil y majestuosamente rico de la pureza del generador de absolutamente todo en este mundo: el amor. Ya que si bien a través de la obra y con un sinnúmero de pretextos los seres humanos dudamos constantemente de todo y sobre todo de la inocencia y la pureza, ya que en ocasiones pertenecemos lo suficiente al mundo que secundamos nuestra voz interna, la cual no hace sino traducir en eco o polvo nuestra alma y lo más profundamente guardado por todos nosotros en determinados casos y situaciones. Es por esto —creo— que el autor nos llena de detalles físicos a fin de recrear lo desconocido, sin embargo, no hace incapie en lo esencial porque sino sencillamente no existiría dicha obra, porque la esencia es por esencia y resulta cacafónico como ahora mismo mencionar lo que en si existe por si. De esta manera, Villaseñor rescata la sabiduría de los ancianos, a través de los relatos que le contaba su madre para olvidar el hambre y el miedo en aquel tiempo en que sufrían el caos de un país en decadencia, de un país sangrante, de un país en guerra... No obstante, el alivio era automático una vez que su madre a través de su magnificante espíritu los alimentaba con sorbos de esperanza y trozos de ilusión. Así Lupe ya en plenitud económica se dio cuenta que el amor no respira de las estructuras o costumbres ya que todo eso es exterior y que por tanto era ajeno a dicho sentimiento, el cual absolutamente no pertenecía a esa cualidad de menesteres y que, por tanto, no basta toda la frustación, el sufrimiento y la decepción que haya podido sentir en algún momento de su vida para destruir lo más grande que había logrado en sí, conservarse enamorada de su espíritu con perfecto conocimiento de este y poder y ofrecerle esta plenitud a su esposo después de tanta supuesta desgracia. Esta es sin duda una extraordinaria historia de amor, pero más allá de lo fantástico es una prueba fiel de que el amor es Ser Supremo que hace posible que el hombre llegue a ser en calidad y sustancia un Ser. Un individuo lleno de pretextos a fin de apreciar el árbol y no el bosque y que este a la vez sea su mejor regalo, ver siempre poder verse más allá de los escenrios, las coreografías o los personajes sólo encontrarse y ejercerse, este es el mensaje de Trece Sentidos, sensibilidad plena ejecutada y sensualmente relatada.

Querido lector he considrado que este libro como tal y esencialmente no merece que se vuelva a contar solo desde afuera, solo desde los ojos que escriben lo ya escrito marvillosamente por su autor, así que me he tomado el atrevimiento de tomarle la palabra a Victor Villaseñor y me puse a vivir y me puse a sentir ejerciendo mis Trece Sentidos. Espero con mucho afán que puedan entender mis líneas que no son sino el reflejo de un espíritu que tuvo ganas de aprender de lo único de lo que hay que hidratarse a cada instante de amor...

“Trece Sentidos”, es una publicación de Rayo, la cual es una rama de Harper-Collins Publishers dicha obra salió a la venta el pasado 3 de septiembre del año en curso y tiene un costo de $14.95, constando de 544 páginas y con un código de registro ISBN: O-06-093567-7.

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