October 17, 2003

Tamales mexicanos en Hawaii

¿Vender tamales en Hawaii? Sí, y también refrescos Jarritos, tortillas, chile y frijoles.

En la paradisiaca isla de Maui, a unos cuantos pasos de Kaanapali, una de las playas más codiciadas en la isla, está Mexican Market, la tienda de Lucy García, una inmigrante de origen mexicano que antes de llegar a Hawaii como turista vivió en San Diego, California, donde sobrevivió unos años como empleada.

San Diego, Los Angeles, San José y muchas otras metrópolis de Estados Unidos son imanes para la gran mayoría de los inmigrantes latinos porque son lugares en los que fácilmente se puede sobrevivir sin aprender inglés y sin extrañar la comida típica de sus lugares de origen, tal como le ocurrió a García.

Sin embargo, por ahora éste no es el caso de Maui, y sólo a una persona con visión para los negocios como García se le habría ocurrido deshacerse de sus pertenencias en San Diego, juntar sus pocos ahorros, comprar un boleto de avión de viaje sencillo y mudarse a Hawaii con la idea de abrir un negocio de productos latinos en una de las islas.

La isla de Maui es una de las cinco que integran el estado de Hawaii y a donde más de dos millones de estadounidenses llegan a vacacionar anualmente. La actividad turística en las islas hawaianas ha atraído a miles de latinos que poco a poco se han establecido ahí en busca de oportunidades de trabajo.

Oficialmente, el Censo de 2002 reveló que un 7% de los 131 mil habitantes de la isla es de origen latino. Aunque no se especifica el origen, la gran mayoría es de origen mexicano. Sin embargo, los inmigrantes de Centroamérica y Sudamérica tienen también cada vez más presencia.

“Cuando llegué a la isla fui a una iglesia cristiana donde no había más de 30 latinos, pero ahora somos más de 500 y continúan llegando”, comenta García, en cuya tienda ubicada en un parque de Kaanapali cada fin de semana muchos latinos se reúnen para convivir entre ellos y comprar sus productos.

Hawaii y Alaska son los únicos estados del país donde los productos llegan por barco; el transporte de un contenedor de carga cuesta unos 10 mil dólares y tarda un promedio de 10 días en llegar.

“Algunas personas no entienden y piensan encontrar precios como en Los Angeles, pero es difícil, aunque hay muchas cosas que cuando no se venden las tenemos que malbaratar debido a que aquí el Departamento de Agricultura es muy exigente”, explicó García.

“Nos piden un buen margen de fecha de caducidad para poder vender el producto, de lo contrario no entra en la isla”.

Algunos de los productos varían en precio: el paquete de cuatro docenas de tortillas que en Los Angeles costaría un promedio de $1.50 dólares en Maui tiene un costo de cuatro dólares, un refresco de botella cuesta $1.39 dólares, un tamal vale dos dólares.

Maui está considerada como uno de los lugares de Estados Unidos más caros para vivir.

García, quien llegó a Maui 15 años atrás sin hablar inglés, comenzó a vender productos latinos en una camioneta, pero después de siete años la demanda era tanta que se animó a conseguir los créditos necesarios para iniciar un negocio debidamente establecido.

“No fue fácil, pero trabajando y ahorrando se pueden hacer las cosas. Además, el crecimiento de la población latina en la isla ayudó a umentar la demanda de mi negocio”, explicó García, quien siguiendo nuevamente su intuición empresarial se decidió a abrir Mexican Market, su primera tienda con productos importados de México, Centroamérica y Sudamérica.

Ahora García es dueña de dos de las tres únicas tiendas de productos latinos en Maui.

“Generalmente, todo lo que me piden se los traigo”, comentó la pequeña empresaria, quien recientemente agregó los tamales a la larga lista de productos latinos que provee. “Me los han pedido mucho y no nada más los latinos, sino también los filipinos y estadounidenses. A ellos parece gustarle mucho la comida mexicana”.

En los anaqueles de Mexican Market se puede encontrar cualquier producto latino que se vende en Los Angeles, desde chile, maíz, tortillas, refrescos Jarritos y tarjetas telefónicas hasta libros.

“Vendemos un poco de todo y si no lo tenemos nosotros, lo mandamos traer, es por eso que es un poco más caro el producto en este lugar”, señala García.

A Martín Aguilera, uno de los 15 empleados en uno de los hoteles de Kaanapali, ya no le sorprenden los precios.

“Todo está caro, pero aquí la mayoría tiene dos trabajos para poder hacerla”, dijo este busboy de hotel y padre de dos hijos, quien asegura que desde que llegó a Maui finalmente “vio la suya”.

“Vive uno más tranquilo y hemos podido juntar unos ahorros mi esposa y yo, ya que durante el tiempo que viví en Los Angeles no ganábamos lo suficiente”, agregó Aguilera.

Para los inmigrantes como García o Aguilera, el espíritu de supervivencia los ha llevado a un nuevo nivel, el de la superación.

En esta zona turística, el inglés es el idioma que predomina y los inmigrantes que no lo aprenden difícilmente encuentran un empleo. Sin embargo, lograrlo es mucho más fácil que en ciudades como Los Angeles, donde son varias las estaciones de radio y televisión en español y en las calles se habla con bastante frecuencia el idioma de Cervantes.

En cambio, en la isla no hay radio ni televisión en español, a menos que tengan televisión por cable.

“Aquí todo es en inglés y las comunidades grandes son de estadounidenses y filipinos; también hay mucho hawaiano... pero ahora nosotros ya empezamos a llegar”, dice Aguilera.

García, quien no aprendió a hablar inglés en los 15 años que vivió en San Diego, ahora atiende a sus clientes que hablan inglés, en español, tagalo y hasta un poco de hawaiano.

“Cuando viví en San Diego no aprendí mucho inglés porque todo era en español y me fue muy difícil practicar”, dijo García a La Opinión. “Aquí la necesidad me hizo aprender mejor el inglés, e incluso tuve que aprender otras lenguas para poder sobrevivir y superarme”.

La presencia de los latinos en Hawaii, aunque aún baja, ya se empieza a notar. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Maui declaró el 20 de septiembre como el Día de los Latinos con motivo de las fiestas patrias que celebran los mexicanos y centroamericanos ese mes; también se celebra el Cinco de Mayo.

“El Cinco de Mayo es una fiesta popular en los hoteles y bares... Ellos la manejan como el día de nuestra independencia, pero en realidad uno no ve latinos celebrando sino trabajando y ellos [los turistas y empresarios] son los que celebran”, concluyó Aguilera.

Fuente Agustín Durán, La Opinión, 7 de octubre de 2003.

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