October 15, 2004

Comentario

La Contradicción del Debate

Por Dr. Humberto Caspa

Mientras se desarrollaba el último debate presidencial, un porcentaje alto del electorado nacional estaba fijado en el partido de béisbol entre los Yanquis y los Medias Rojas. Esta preferencia por el entretenimiento en vez de la política, no es un mito sino una realidad que duele en la sociedad norteamericana. Las consecuencias son obvias. Los que no politizan el gobierno, a través de las elecciones u otros mecanismos democráticos, el sistema simplemente los ignora y los excluye.

El reencuentro entre George W. Bush y John K. Kerry debería haberse convertido en el “ojo del huracán”. No fue así. La mayoría no vio el debate, a pesar de que el destino de todos los norteamericanos –incluyendo de los de-portistas— será decidido por uno de estos dos personajes.

En una de las obras más leídas de la filosofía griega, La República, el filósofo griego Platón cuenta cómo Sócrates critica a Homero, autor de la Iliada y Eneida, por crear un mundo irreal y sin sentido en la mente de los griegos. Lo mismo puede estar sucediendo hoy con la población actual de este país. A la gente posmoderna, le interesa invertir su tiempo en una película, ver un partido de béisbol o una novela en la televisión, que insertarse en el mundo de la realidad política. Por ello, en el momento de las elecciones, pocos son los que tienen peso político y eligen a sus líderes.

Irónicamente, tanto a Bush como a Kerry, les conviene que exista un reducido número de empadronamiento electoral. Cuanto menos es la cantidad de votantes, menor es su res-ponsabilidad con ellos. Sólo complacen a aquellos grupos activos que sufragan sus votos en los recintos electorales.

Por eso, la retórica política que sostuvieron los dos candidatos en el último debate presidencial, se concentró en cuestiones de “healthcare”, seguro social, bienestar social, medicina, seguros, entre otros. Esta agenda beneficia a las personas de la tercera edad. Estos ciudadanos no solamente hacen reivin-dicar sus derechos en la caseta electoral, sino que participan activamente en los procesos políticos locales y federales a través de organizaciones de presión.

Asimismo, el tema de la mujer fue también un punto álgido en el último debate. Los dos candidatos entienden, especialmente Kerry, que a la mayoría de las mujeres les interesa mantener el dictamen del caso de Roe v. Wade, en donde la Corte Suprema cedió a la mujer el derecho de optar o no por el aborto.

En este sentido, el moderador del último debate, Bob Schieffer, y una invitada en el segundo debate, hicieron preguntas a los dos candidatos en torno al tipo de jueces que nombrarían en la Corte Suprema. Kerry fue muy claro. Aseveró que “no asignará a un juez que atente contra la constitucionalidad de Roe v. Wade”. En tanto que Bush apostó por la ambivalencia y la tangencia. “Optaré por la objetividad, por un juez que no implore el activismo jurídico y no lleve sus creencias ideológicas a la corte”, dijo. Sin embargo, todos sabemos que nombraría a un juez tan conservador cómo Clarence Thomas, cuyas creencias religiosas e ideológicas se plasman en sus resoluciones.

La situación de los inmigrantes se contempló en el debate, pero dentro del contexto de seguridad y no como un tema independiente. Los latinos todavía no somos importantes en este país, a pesar de que muchos cuasi cientistas sociales y políticos latinoamericanos en este país sostienen hipótesis exageradas en torno a nuestro valor en el proceso político. “Decidimos las elecciones”, dicen algunos. En términos porcentuales es probable que tengamos un peso, pero en términos concretos, es decir de poder o de política, estamos lejos, pero muy lejos, de establecer una agenda “latina” en el gobierno o en el proceso político.

Por último, a los jóvenes, los candidatos también los ignoran. Parecen huérfanos a pesar de ser un grupo numéricamente significativo. Como a muy pocos les interesa la política, este sector fue el más afectado a lo largo de los últimos cuatro años. La educación en las universidades sufrió recortes presupuestales históricos. Los estudiantes todavía no se organizan y siguen sufriendo de liderazgo.

Así, mientras los apolíticos deciden optar por un partido de béisbol, fútbol o novelas, en vez de adquirir conciencia política, los líderes permanecerán desconociendo sus demandas e intereses. Sólo aquellos ciudadanos que tienen voz en el gobierno, a través de un grupo de interés o en las urnas, tienen un peso político.

Dr. Humberto Caspa, especialista en temas políticos y económicos.

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