October 14, 2005

Comentario:

La Zona Roja De América

Por Manuel R. Villacorta O.

A pesar de que en todo el continente americano existen áreas o zonas potencialmente explosivas, la zona central del territorio citado es la más crítica y complicada. En esta pueden integrarse Colombia, Centroamérica y Chiapas (región sur de México limítrofe con Guatemala).

Los dos extremos -Chiapas y Colombia- albergan movimientos armados. Al norte, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y al sur, una mezcla verdaderamente peligrosa: las FARC, ELN, Autodefensas Armadas y grupos paramilitares. Tienen todas estas organizaciones diversos objetivos, pero en suma, se les identifica por el uso de la violencia como recurso de acción o presión.

En la referida región están expandiéndose y consolidándose violentas pandillas que se nutren de jóvenes pobres y desempleados, provenientes de los barrios o áreas marginales. El ejemplo “paradigmático” lo constituye la temible “Mara Salvatrucha” ( MS-13).

Asimimso, la región se constituye como una zona integral para la producción, transporte, almacenamiento y tráfico de drogas. Siendo la cocaína la principal, seguida de la mariguana y otras.

La potencial mezcla fatidica “violencia (armas) y droga”, está siendo favorecida por la geografía regional, la debilidad institucional de los gobiernos y la rampante pobreza que golpea a los grandes sectores sociales marginados del área.

Geográficamente la región se sitúa en el “corazón de América”. Abundan en la misma extensas áreas selváticas que facilitan la oportunidad para la concresión de acciones ilícitas. Además, dos océanos se integran a la misma. Ruta directa hacia el Oeste para llegar a Asia. Y al norte, el codiciado destino final de las operaciones: vender la droga en el mayor mercado de consumo del mundo.

La realidad de los gobiernos (democracias inconsistentes) permite que el crimen organizado supere la capacidad de las policías civiles, y no en pocos casos, infiltrándolas. Los sistemas judiciales son incapaces de enfrentar la amenaza o la venganza de los delincuentes, plegándose a no dictar sentencias, subestimar los casos o como ya ha ocurrido, dictaminando a favor de los transgresores de la ley. Cada vez se expande más la “compra de voluntades” o la emisión de dictámenes tribunalicios parcializados a favor de los delincuentes. Los sistemas legales operan entre el miedo y la venganza.

La alarmante pobreza que se expande en la región, evidencia los altísimos niveles de desempleo vigentes. Irónicamente lo que los gobiernos y las “iniciativas privadas” del área no pueden lograr, el crimen organizado lo está haciendo: ofrecer “empleos” con tentadores salarios.

Se suma a las infames condiciones sociales prevalecientes en la región, su vulnerabilidad hacia los frecuentes y potenciados fenómenos naturales: huracanes y terremotos, hechos que provocan grandes males a su frágil infraestructura y profundiza la desesperación social.

Estos hechos sumados en su totalidad, promueven una inestabilidad generalizada en esa “zona roja de América”, en cuyo caso se presentan diversas ondas expansivas, dentro de las cuales una es la inmigración ilegal. La inmigracion ilegal es el último recurso para miles de miles de habitantes que no pueden sobrevivir en condiciones tan adversas y que siguen creyendo firmemente en la moral y la ética del trabajo, no caen en las redes de la delincuencia y optan por buscar mejores escenarios, en cuyo caso la economía estadounidense se presenta como el objetivo a conquistar: trabajar fuerte, ganar en dolares, sobrevivir con lo necesario y enviar remesas periódicas a famliares que, dolorosamente han quedado alejados por tiempo y distancias.

Quiza una conclusión importante es que la solución a tan compleja realidad, conlleva la implementación de medidas regionales. No es posible tratar de enfrentar y doblegar tan potenciados males aisladamente. Ningún país involucrado en el área citada puede por si mismo, resolver la crisis si los estados vecinos no actúan en la misma dirección. Otra conclusión importante, es que quizá los gobiernos de México, Centroamérica y Colombia, pudiesen establecer un plan operativo integral para contrarrestar este letal fenómeno. No haciendo alarde político de los planes, no promocionando los hechos en la arena pública a razón de publicidad oeprativa, sino actuando seriamente, porque la inacción tendrá efectos fatales si no se enfrentan estos problemas en forma directa y sobre todo, inmediata. La “zona roja de América”, posee todas las condiciones para reproducrise y expandirse. Que se sepa y no se actúe, implica una responsabilidad total en sus efectos.

Manuel R. Villacorta O. es Doctor en Sociología Política. Universidad Pontificia de Salamanca, España. E-mail Sr. Villacorta at manuelvillacorta@yahoo.com

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