October 8, 2004

Balanceando lo absurdo

Buscando la existencia en “I heart Huckabees”

Por Jose Daniel Bort

Nunca en mi tarea de analizar películas lo hubiese podido pensar: Mark Walhberg iba a estar bien en un trabajo como actor. No bien, brillante. Y cuando esto sucede alrededor de Dustin Hoffman, Lily Tomlin, Naomi Watts, Isabelle Hupert y Jude Law es quíntuplemente remarcable.

Sucedió en “I Heart Huckabees” la farsa escrita y dirigida por David O. Russell, una de las voces más audaces del cine norteamericano contemporáneo. Aunque no tan arrojada y exigente como “Three Kings” su mejor película hasta ahora, Huckabees es un paso adelante en la narrativa de este creador.

Muchos críticos ya han tildado a “…Huckabees” de pretenciosa e inocua. Están erradas en las dos. En el alma de la película hay un intenso deseo de entretener, buscando lenguajes pocamente explorados por el cine norteamericano y con remi-niscencias de la Nouvelle Vague francesa. Homenajes y referencias a Francois Truffaut se ven por doquier, con un ánimo de llegar a esa clase media liberal de las dos costas, la misma que compra HBO para ver “Six Feet Under”. Huckabees es lo mismo pero en clave del absurdo.

Jason Schwartzman (el otro sobrino menor de Coppola, el hijo de Talia Shire) es Albert Marcowski, un ecologista fundador de una coalición que intenta preservar los espacios abiertos de la amenaza de las urbanizaciones y los “malls” estilo Huckabees. Albert tiene en Brad Stand (Jude Law), un aspirante a ejecutivo de Huckabees, su peor enemigo y su homónimo en el mundo. Inevitablemente, ambos son las dos caras de la moneda y sus destinos son uno y el mismo.

Albert contrata a un equipo de investigadores “exis-tencialistas” Bernard y Vivian Jaffe (Dustin Hoffman y Lily Tomlin) que fomentan la teoría de la sabana blanca: todo en el universo está bajo la sabana, todo esta relacionado e interconectado y por lo tanto es lo mismo y es igual. Al acecho, se encuentra una teórica francesa (Isabelle Hupert), quien plantea la descone-xión y la indiferencia como las armas más eficaces que el drama humano plantea.

¿Suena absurdo? Esa es la intención. Bajo esta premisa los personajes pueden hablar abiertamente de sus deseos e inseguridades, atacarse mutuamente, crear tramas insólitas para conseguir sus objetivos y hacerse terapia entre unos a otros. El escenario absurdo es tan solo la excusa que el director consigue para hablar hasta por los codos en toda la película sin necesidad de justificar demasiado las acciones que los actores desarrollan. Es todo un experimento que no pierde su hilaridad pero tampoco la honestidad ante su audiencia. Es un deleite para los actores.

Y justamente los que mejor están son los más satélites en la trama. Naomi Watts es Dan Campbell, la imagen de Huckabees en las vallas publicitarias y la novia del guapetón Brad. Esta maravillosa actriz le saca el jugo al absurdo y se deja llevar con el arrojo y la emoción con que lo hizo con anterioridad en “Mullholland Drive” y “21 grams”. Watts es una gran estrella de cine y una de las mejores actrices de su generación, sino la mejor.

El otro fue la gran sorpresa de la película, Mark Walhberg como Tommy Corn, otro caso de los investigadores existencialistas, el par con Albert. Cuando estos se juntan la química es inmediata y los dos se vuelven inseparables, hasta que el drama humano influye una vez más, hiriendo los sentimientos de Tommy.

Walhberg es como Ben Affleck, mucho más interesante en persona que en cualquiera de sus personajes, pero esta vez el actor es capaz de usarse a si mismo (en vez de tratar de ser “otro” o obedecer a directores mediocres) y literalmente se roba cada escena en que esta. Tommy y Albert consiguen el Nirvana cuando se golpean repetidamente con un balón medicinal, y eso es precisa-mente lo que hace la peli: golpear incesante hasta que te noquea con puro aire caliente.

I heart Huckabees
Con: Naomi Watts y Mark Walhberg.
Dirigida por: David O. Russell.
Clasificación: R
Chiles: 4 de 5.

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