October 8, 2004

Los maestros de Castle Park cuentan su historia

Por Luis Alonso Pérez

El primer día de clases en Castle Park Elementary no comenzó como en años anteriores.

Este año los niños se toparon con un grupo de padres y maestros manifestándose con carteles afuera de su escuela, en contra del cambio inesperado de plantel de un grupo de maestros que llevaba varios años trabajando para esa primaria.

Algunos niños portaban en su ropa calcomanías con la palabra “Respect”. Cuando llegó Tom Cruz —Asistente del inspector de distrito— se molestó y pidió a los manifestantes que no involucraran a los niños, que ese problema no tenía que ver con los niños.

Pero para Peggy Myers —Una de las maestras reasignadas a otra primaria— esto tiene que ver directamente los niños, sus nueve años de esfuerzo como maestra en Castle Park han sido por los niños y por la comunidad.

Ahora, Peggy Myers tiene a su cargo un salón de quinto de primaria en Allen Elementary School, pero sigue creyendo que su cambio fue totalmente injustificado y aún se encuentra furiosa por la forma en la que se llevó a cabo esta situación, especialmente la forma en la que se enteró de su transferencia.

En agosto pasado Myers se encontraba vacacionando en Londres, aprovechando la oportunidad de ver a su esposo por cinco días —el cual se encuentra asignado por el ejército a una base en Arabia Saudita— cuando recibió una llamada de su hijo Greg, informándole que había sido notificado por Tom Cruz que deseaba hablar con ella en cuanto estuviera de regreso.

En los días siguientes Greg recibió llamadas de otros maestros comentándole que habían hablado con Cruz y Lowell Billings –Inspector del distrito– y habían sido transferidos a otras primarias. Al enterarse, Myers quedó totalmente desconcertada ya que jamás lo esperaba. La noticia obviamente arruinó sus vacaciones.

Pero Peggy Myers no fue la única maestra sorprendida por la noticia. Stephenie Petti, maestra de tercer grado bilingüe recibió una llamada de Tom Cruz el 16 de agosto, en la cual le informaba sobre una reunión el 18 de agosto para discutir sobre problemas que surgieron el año pasado en CP y analizar su asignatura para el año escolar entrante.

Su primera impresión fue que se trataba de una cacería de brujas para deshacerse de los maestros que causaban problemas en Castle Park. Para el día de la cita, Petti estaba tan estresada que comenzaba a presentar síntomas de complicaciones en su embarazo. No podía dormir y sufría ataques de pánico.

El día de la cita recibió la sorpresa de que el siguiente año escolar no iba a dar clases en Castle Park, que la habían asignado a Salt Creek Elementary y no iba a tener un grupo bilingüe.

La noticia la impresionó al punto en que comenzó a tener contracciones de parto en ese momento, lo cual ocasionó que en una semana tuviera que ir al hospital a causa de problemas físicos y emocionales.

Cuando los maestros preguntaron el motivo de la transferencia la respuesta fue sencilla: Los cambios se realizaron “Por el beneficio del programa educativo y los alumnos”.

Al escuchar esto Peggy Myers preguntó ¿cómo iba a beneficiar al programa o a los alumnos, transferir a un miembro del único equipo en Castle Park que había desarrollado un currículum diferente al programa tradicional?

Lowell Billings no contestó.

Cuando preguntó ¿Cómo transferir a una maestra que enseñaba a otros maestros en USD sobre cómo dar clases a grupos bilingües iba a beneficiar?

De nuevo Billings no contestó.

Stephenie Petti no podrá comenzar a dar clases en este año escolar, ya que se encuentra incapacitada por su embarazo. Regresará a sus labores como maestra cuando nazca su bebé en enero o febrero.

Myers y el resto de los maestros creen que el verdadero motivo de su salida de Castle Park fue porque no tenían miedo de mostrar su inconformidad con la manera en que el director de la primaria Ollie Matos dirigía la escuela.

“Yo estoy dispuesta a defender lo que yo creo que es lo correcto y a criticar lo que creo que está mal, –comenta Petti– me importan los alumnos y los programas educativos de Castle Park. Tengo un profundo interés en su bienestar, en el progreso académico y en sus vidas personales. Las familias (de la comunidad) son mis familias, sus hijos son mis hijos”.

“Yo no le tengo miedo a los administrativos, –agregó Petti– hemos tenido muchos directores que llegan a Castle Park y tratan de cambiar los programas que hemos desarrollado. Después se van, y los maestros se quedan como responsables de reparar los daños ocasionados por un mal director. Ellos vienen y se van, pero los maestros continúan”.

“Yo estoy ampliamente calificada para hacer mi trabajo, tal vez el director se sintió intimidado por mí y mis colegas”, agregó Petti.

“Hace un par de años –comenta Peggy Myers– teníamos un muy buen líder como director, el cual buscaba las fortalezas de cada maestro y las fomentaba, así que los resultados de nuestras pruebas fueron los más altos que ha tenido Castle Park. Desde la entrada de Ollie Matos, el cual ha sido un líder muy débil, el comportamiento de los estudiantes se encuentra en su peor momento y la moral del staff está en su punto más bajo”.

“El problema no son los cinco maestros en Castle Park –agregó Meyers– el problema es que si Lowell Billing permite la transferencia de maestros simplemente porque los directores no pueden trabajar con ellos, entonces todos los maestros de este distrito corren el riego de ser transferidos por expresarse a favor del bienestar de los niños y de la comunidad”.

“Los padres de familia de la comunidad necesitan saber que tienen el derecho de mostrar su inconformidad ante las decisiones de los directivos si creen que no benefician a sus hijos, –comentó Petti– necesitan saber que sus voces tienen valor, que sus opiniones cuentan y que tiene el poder de cambiar las cosas en las primarias y el distrito escolar. Los maestros, y los empleados del distrito trabajamos para las familias de la comunidad. Los padres deben de saber y creer esto”.

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